¿Será capaz de simplificar una de las tareas domésticas que más suelo posponer? Estas son mis conclusiones después de incorporarla a mi rutina diaria de limpieza
Creo que hay algo (casi) hipnótico en pasar el aspirador. Quizá por eso, nunca me ha costado demasiado. Es uno de esos momentos en los que pongo el piloto automático y me dedico a pensar en mis cosas mientras lo veo ir de atrás hacia delante, de delante hacia atrás… Al fin y al cabo, dentro del amplio espectro de las tareas domésticas, siempre ha habido algunas, digamos, más llevaderas que otras. Y, para mí, el momento ‘barrido’ siempre ha sido una de ellas. Percibo de forma muy diferente, en cambio, el del ‘fregado’. La sola idea de sacar el cubo, llenarlo de agua (y detergente) y preparar la fregona ya se me hace bola. Tanto, que más de una vez he omitido este paso por completo incentivada por mis propias excusas procrastinadoras.
Fue precisamente esa pequeña batalla la que marcó mi objetivo cuando llegó el momento de probar la Rowenta X-Clean 12. No necesitaba que me convenciera de pasar el aspirador; eso yo ya lo hacía. Lo que quería saber era si sería capaz de hacer que fregar el suelo dejara de darme tanta pereza. Así que durante una semana la incorporé a mi rutina habitual para comprobar si eso de hacer las dos cosas al mismo tiempo realmente consigue simplificar una tarea que, hasta ahora, siempre acababa aplazando.







