África se ha convertido por primera vez en el continente con más personas que padecen hambre, pese a que la proporción de su población afectada se redujo ligeramente en 2025. El fuerte crecimiento demográfico africano ha llevado al continente a superar a Asia en cifras absolutas, aunque la prevalencia del hambre en África descendió del 20,3% al 20%, según las conclusiones del informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026 (SOFI, por sus siglas en inglés), publicado este martes y elaborado por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), Unicef y la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el conjunto del mundo, el número de personas subalimentadas cayó por tercer año consecutivo, hasta situarse en una horquilla de entre 608 y 696 millones (entre el 7,4% y el 8,5% de la población mundial), unos 14 millones menos que en 2024. La mejora global convive, sin embargo, con varias señales de alarma: más de 500 millones de personas vivirán sin alimentos suficientes en 2030, muy lejos del objetivo de la erradicación del hambre para esa fecha, mientras los efectos de los recortes de la ayuda al desarrollo y de la crisis de Oriente Próximo aún no se reflejan plenamente en los datos actuales.“Seguimos mejorando, pero la trayectoria no avanza al ritmo que nos gustaría”, advierte Álvaro Lario, presidente del FIDA, en una entrevista por videollamada. El responsable del organismo insiste además en la cautela a la hora de interpretar las cifras porque el informe retrata la situación de 2025, antes de que pudieran apreciarse plenamente algunas de las amenazas que hoy inquietan a las agencias internacionales. “Lo que no vemos todavía en estos datos son las consecuencias del conflicto de Oriente Próximo”, señala en alusión a los efectos sobre los mercados energéticos y alimentarios del bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra de Estados Unidos contra Irán.Lo que no vemos todavía en estos datos son las consecuencias del conflicto de Oriente PróximoÁlvaro Lario, presidente del FIDAEl dato más llamativo del informe es el cambio de epicentro geográfico del hambre. África alberga ya a 309 millones de personas subalimentadas, frente a los 292 millones de Asia. “África ha mostrado una caída [porcentual], no muy grande, pero una caída”, explica en una conversación con este diario Máximo Torero, economista jefe de la FAO. Sin embargo, añade, el continente ha terminado superando a Asia porque “su tasa de prevalencia ha bajado, pero el crecimiento poblacional de África, especialmente del África subsahariana, es mucho mayor”. La tendencia continuará durante los próximos años. Según las proyecciones del SOFI, entre 510 y 520 millones de personas seguirán padeciendo hambre en 2030. “El 56% de ellas vivirá en África, es decir, unos 285 millones de personas”, advierte Lario.Pese a estas perspectivas, las agencias creen que el continente comienza a mostrar algunos cambios de tendencia. Torero señala que varios países africanos están mejorando gracias a una combinación de protección social e inversiones en el sistema agroalimentario. “Es el caso de Tanzania, Senegal, Zambia y Etiopía parcialmente”, afirma.Mejoras en Asia y América LatinaLa evolución de África contrasta con la de Asia y América Latina, las dos regiones que más han contribuido a la mejora mundial. “A nivel global estamos hablando de una mejora mayormente traída por Latinoamérica, especialmente Sudamérica, y por Asia, en específico India”, explica Torero. Asia ha pasado de 372 millones de personas hambrientas en 2021 a 292 millones en 2025, mientras que América Latina y el Caribe ha reducido la prevalencia del hambre del 6,1% en 2020 al 4,8% el año pasado. Aun así, 32 millones de personas siguen padeciendo hambre en la región.La reducción de la ayuda al desarrollo añade una incógnita. Los datos de 2025 muestran que el hambre mundial disminuyó pese a una caída muy pronunciada de la asistencia oficial en algunas regiones y países. “Lo que sabemos es que [el hambre] se ha reducido a pesar de estos recortes”, afirma Torero, que admite que se desconoce qué habría pasado sin el desplome de esa financiación. A nivel global estamos hablando de una mejora mayormente traída por Latinoamérica, especialmente Sudamérica, y por Asia, en específico IndiaMáximo Torero, economista jefe de la FAOEl otro gran interrogante es el impacto de la crisis de Oriente Próximo y del bloqueo del estrecho de Ormuz. “Afecta a los principales insumos que la agricultura requiere”, como los fertilizantes, explica Torero. “Los países que son importadores netos de alimentos van a tener que pagar más, y eso no lo pueden hacer porque tienen problemas de deuda”, advierte el economista jefe de la FAO.Para evitar que la crisis se convierta en una nueva emergencia alimentaria, Torero reclama mantener abiertas las rutas comerciales y “evitar restricciones a la exportación” de fertilizantes y otros insumos. También considera necesario reforzar la protección social y mejorar la logística ante el encarecimiento del petróleo y el bloqueo de algunas rutas. “Mover un grano de trigo desde el estrecho de Ormuz a Afganistán” puede pasar de un trayecto de 1.200 kilómetros a otro de 4.000, explica Torero. “Eso genera un costo”.El informe plantea, además, un desafío que va más allá de la reducción del hambre: garantizar que las personas puedan permitirse una dieta saludable. En 2025, 2.690 millones de personas, un tercio de la población mundial, no podían pagarla. El coste medio de una dieta saludable alcanzó los 4,28 dólares diarios en paridad de poder adquisitivo (PPA), una medida que permite comparar el poder de compra entre países, y se situó por encima de la línea internacional de pobreza extrema, fijada en 3 dólares diarios. En África, la proporción de población que no podía permitirse este tipo de alimentación alcanzaba el 66,6%. “Si los alimentos saludables son caros, las personas con menos poder adquisitivo acaban optando por productos ultraprocesados”, explica Lario. “No solamente tenemos que enfocarnos en el precio, sino también en la estructura del sistema”, explica Torero, que apuesta por mejorar las infraestructuras y las cadenas de valor, especialmente las de frío, para reducir el coste de las frutas y otros alimentos nutritivos. También reclama reorientar las políticas públicas: “Hay que cambiar el apoyo que se da a los cereales, a través de subsidios, y enfocarlo en otros productos de alto valor”, como las frutas y las verduras.
África supera a Asia por primera vez como el continente con más personas que padecen hambre
El número de personas subalimentadas en el mundo cayó por tercer año consecutivo en 2025. El continente concentrará más de la mitad de los afectados en 2030












