“Más vale ser proscrito de los traidores y ser leal a los españoles”. Con estas palabras el concejal Ortega Smith cerraba su intervención en el punto del orden del día con el que el Pleno del Ayuntamiento de Madrid celebrado este martes le expulsaba como concejal de Vox y le postraba como edil no adscrito en el consistorio. El final de un camino emprendido a principios de año, cuando los de Abascal acordaron cesarle como portavoz en el municipio.
Lo que Ortega ha definido como “un atropello más de la partitocracia” era el paso burocrático lógico después de que Vox le hubiera despojado de todos los cargos y los tribunales tampoco le hayan dado la razón. Pero el giro inesperado de esta mañana en Cibeles es que la portavocía del partido ha recaído en otro de los ediles díscolos, Ignacio Ansaldo, cuyo proceso de expulsión va más lento y por eso en él recaía la representación de la formación política en el último Pleno de Cibeles antes de las vacaciones de verano. Lo aprovechaba para intervenir en el punto donde se valoraba la expulsión de su colega.
“Que sepan todos esos que se quedan con sus sillones, sus carguillos y sus sueldos de este hemiciclo, el de los leones y de cualquier otro, que se lo deben en gran parte a Javier Ortega”, dijo en referencia a los que tomaron la decisión de expulsar a su compañero y a los dos concejales del Ayuntamiento que permanecen fieles a Vox, Arantxa Cabello y Fernando Martínez Vidal.












