El ministro de Economía, Luis Caputo, pasó el test del bono con el que probó la confianza en el programa financiero, pero el éxito de la operación no se explica únicamente por la confianza renovada en el rumbo fiscal. La reciente licitación del Bono AO29, pieza clave en la estrategia oficial para captar divisas y estirar los plazos de financiamiento del Tesoro, tiene detrás una ganancia para el sector bancario, con un "rulo" que dejó rentabilidad por 4%, en un escenario donde las restricciones financieras que se mantienen sobre las empresas juegan a favor.

El Gobierno logró captar USD 499 millones con este nuevo título. El papel ofrece una Tasa Nominal Anual del 7,99% y una Tasa Interna de Retorno (TIR) del 8,29%. Sin embargo, el verdadero incentivo para los inversores no estuvo anclado exclusivamente en el rendimiento a largo plazo, sino en el aprovechamiento de la brecha cambiaria y las distorsiones que aún persisten en el mercado.

La ingeniería del negocio bancario

Fuentes del mercado aseguraron que los principales clientes de esta emisión fueron entidades financieras que ejecutaron una operación de arbitraje sin fisuras. La maniobra se apoya en la actual relación de canje, es decir, la diferencia de precio entre el dólar cable (o Contado con Liquidación) y el dólar MEP, que está en el orden del 4%.