Las estadísticas acompañan a los responsables de la seguridad pública de la ciudad de Barcelona que ayer se reunieron, presididos por el alcalde Jaume Collboni, para compartir la nueva caída generalizada de prácticamente todos los delitos en el primer semestre del año. Con una nota discordante y cada vez más preocupante, el incremento de los homicidios relacionados con el crimen organizado.Si hasta ahora los delitos asociados a la delincuencia común, la multirreincidencia y los hurtos copaban buena parte del debate relacionado con la inseguridad en Barcelona, el crimen organizado asociado al tráfico de drogas y al uso de las armas de fuego está cada vez más presente en el relato de lo que pasa en la ciudad.Los últimos asesinatos a tiros a plena luz del día y muy especialmente el crimen de la calle Balmes o el de un menor de 15 años en un parque de Sant Andreu obligaron a los responsables políticos a mostrar los buenos datos con contención y prudencia. Eso sí, advirtiendo de que son unas cifras que ya confirman una tendencia claramente a la baja de la delincuencia. Y que son el resultado de un trabajo compartido en el que se han involucrado todas las administraciones. La sensación que transmitían ayer los responsables públicos es que las cosas en Barcelona “se están haciendo bien” y que el de la cooperación policial y lealtad institucional es el único camino.Los delitos relacionados con la multirreincidencia han bajado un 15,9%. Una descenso que, reiteraron, es el resultado de una presión persistente en las calles y plazas que ha llevado a que tanto los mossos d’esquadra como los guardias urbanos hayan identificado en este periodo a 2.190 delincuentes activos con riesgo de persistencia. De ellos, 771 ya figuraban como reincidentes en el semestre anterior y 1.419 son nuevas incorporaciones.Según los datos policiales, otros 2.023 ladrones tipificados como multirreinciden­­­tes han desaparecido de la ciudad. ¿Por qué? Básicamente por la presión policial y la agilización de los procesos judiciales que les ha llevado a buscarse la vida en otros escenarios fuera de Catalunya. Los análisis policiales advierten de que la mayoría de los ladrones de carteras que huyen de Barcelona no reaparecen en Santa Coloma de Gramenet o Tortosa. La explicación para los analistas policiales radica en la expansión del plan Kanpai fuera del área metropolitana de Barcelona.La subdelegada del Gobierno, Mari Carmen García-Calvillo, aportó su grano de arena a la estrategia conjunta, destacando el trabajo de la Guardia Civil y la Policía Nacional, presentes ambos en cada vez más operaciones conjuntas con los Mossos. Además de la ejecución de 126 expulsiones cualificadas, de las cuales 45 fueron acordadas judicialmente.Más allá de la bajada generalizada de la delincuencia común, que es la que normalmente dispara las encuestas de victimización –aunque la presentada ayer dio los resultados más positivos de los últimos años– los asesinatos a balazos de los últimos meses han generado una gran preocupación ciudadana.De los nueve homicidios que se han cometido en la ciudad en los primeros seis meses del 2026; tres están relacionados con el crimen organizado y hay un cuarto que podría estarlo, aunque la investigación no lo ha concretado todavía. Ese incremento de cinco a nueve homicidios en las estadísticas supone una subida del 80%.Los responsables de la Junta de Seguridad no esquivaron esa realidad. De hecho, en la reunión a puerta cerrada, el fiscal antidroga de Barcelona, Gerardo Cavero, intervino para mostrar su respaldo a las últimas intervenciones públicas de los responsables policiales de los Mossos, de la consellera de Interior, Nùria Parlon, y del propio alcalde Jaume Collboni de advertir de la necesidad de una nueva tipificación de los delitos relacionados con la marihuana y la tenencia de armas de fuego.El resto de las infracciones penales disminuyeron un 11,2%, hasta situarse en 74.350. “Vamos por el buen camino. Es una disminución histórica de los delitos. Los hurtos han caído un 21%. Ante el ruido, presentamos unos excelentes resultados”, aseguró Collboni.Las armas blancas es la otra carpeta abierta que reiteradamente se reabre y más en los últimos tiempos cuando se vincula con las organizaciones juveniles violentas, las pandillas latinas de antaño que ahora han evolucionado en grupos más multiculturales. Pero con un mismo denominador común, el uso de armas blancas e incluso de fuego, el tráfico de drogas, los delitos contra el patrimonio y unas trifulcas a machetazos por el control del territorio que ha obligado a los responsables de los Mossos a trabajar en un plan general para actuar contra estas organizaciones criminales cada vez más numerosas.Y, a pesar de todo, también los indicadores relacionados con las armas blancas disminuyeron este primer semestre. Los incidentes vinculados con los cuchillos y machetes descendieron en un 20,9% y los robos violentos asociados, un 29,1%. Estos grupos han forzado al diseño en los últimos meses y prácticamente todos los fines de semana de operativos policiales con identificaciones y cacheos en los parques más frecuentados, que ha tenido un efecto inmediato de recogimiento.Además de la reciente desarticulación por parte de los Mossos y de la Guardia Urbana de la banda de los 300 , que aunque no era comparable con el poder de las pandillas dominantes, los Trinitarios y Barrio 18 , el ingreso en prisión de seis de sus líderes ha supuesto un toque de atención al resto de grupos.Por primera vez en mucho tiempo, las denuncias por agresiones sexuales disminuyeron un 9,4%. Un descenso tímido pero reconfortante que parecía que no iba a llegar nunca, y en el que tienen poco margen de actuación en materia de prevención las policías, que en los últimos años han multiplicado sus esfuerzos para ser más efectivos en las investigaciones y cuidadosos en el tratamiento de las víctimas.Hay otro dato que pasó desapercibido del resto de titulares de la jornada fue el incremento de los delitos de odio que aumentaron un 64,3%.Botellón y venta ambulanteLa Junta de Seguridad de Barcelona analizó también las cifras relacionadas con el incivismo, gestionado principalmente por la Guardia Urbana, que atendió más de 51.000 incidencias. Las molestias en el espacio público representaron el 31% de los casos. Las incidencias más habituales fueron las molestias provocadas por personas en la vía pública, con 11.309 actuaciones; las relacionadas con ruidos o música, con 10.255; y las molestias procedentes del ruido de establecimientos, con 4.233. También se gestionaron 2.770 incidencias relacionadas con obras, así como 2.460 episodios de animales heridos en el espacio público, 2.384 infracciones de ordenanzas municipales como no recoger excrementos y 1.918 avisos por animales abandonados o extraviados. Además de 1.249 actuaciones relacionadas con objetos perdidos. Las intervenciones por botellón aumentaron un 19,4%, mientras que las relacionadas con la venta ambulante crecieron un 14%.Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de 'Desmontando el crimen perfecto'. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprender