El caso desata las críticas a la nueva ley que permite que policías y militares acusados de delitos sean juzgados en tribunales castrenses en vez de ordinarios

Un mototaxi vuelca en una avenida de Huacho, al norte de Lima. Dentro va una madre con Junior, su hijo de ocho años. La madre se ha hecho unos raspones en la cara, pero se tranquiliza al ver que su niño se encuentra bien. Una patrulla llega a la escena y piden al conductor sus documentos y que pase el dosaje etílico. El sujeto está borracho e increpa a los agentes. Uno de los policías saca su arma y dispara. El video no permite ver con exactitud adónde apuntó, pero Junior, que estaba al lado de su madre, se desploma. El disparo le ha dado en la cabeza. “¿Qué has hecho? ¿Por qué disparaste?”, le reclama la madre, llorando.

Junior fue trasladado al hospital más cercano en la provincia de Huaura, pero por la gravedad de sus heridas fue derivado a un centro especializado en Lima, donde murió. Como ha contado su madre, con la voz entrecortada, ambos regresaban a su casa luego de pasar este domingo en una feria. Un vecino se ofreció a hacerles el servicio. “¿Qué necesidad tenía de disparar? Yo estaba en la vereda. Yo le he reclamado [al policía], pero no me decía nada. No entiendo por qué le cayó a mi hijo”, ha declarado la madre.