España parece haber roto una "maldición" de 18 años en sus datos de paro registrado. El pasado mes de junio la cifra bajó de los 2,3 millones por primera vez desde 2008 y empieza a mirar a sus mínimos históricos. Pero este dato tiene una trampa: la cifra de personas inscritas como demandantes de empleo a pesar de tener un trabajo aún supera en 568.865 la cifra previa a la quiebra de Lehman Brothers. No son los únicos. También lo hacen los desempleados a los que las estadísticas que publica el SEPE no consideran "parados" y que suman otras 100.000 búsquedas de empleo. Los demandantes de empleo con trabajo suman 1,25 millones, el máximo de la serie (si excluimos 2020 y 2021, ejercicios en los que estuvieron en vigor las medidas extraordinarias para aplicar los ERTEs), un 83% más que en junio de 2008. Pero además han experimentado un importante cambio: los demandantes ocupados "propiamente dichos" retroceden y se han visto sustituidos por los demandantes con relación laboral: la categoría en la que se incluyen los fijos discontinuos, y cuya cifra se ha multiplicado por siete respecto a la que anotaba hace 18 años.
El primer semestre del año cerró con 4,15 millones de demandantes inscritos en las oficinas de empleo. Suponen 659.645 personas, un 18,9% más que en junio de 2008. En todo este tiempo, los parados registrados solo han retrocedido en 98.442 personas, un 4,1%, mientras los demandantes ocupados (autónomos o asalariados con empleo activo inscritos como demandantes) han descendido de 565.519 a 446. 987. Es decir, 118.532 personas, un 20,1% menos que hace 18 años.






