OpiniónLas decisiones del nuevo Congreso serán determinantes para el futuro de Bogotá en temas como seguridad, salud e infraestructuraInstalación del Congreso de la República. Foto: Néstor Gómez/ EL TIEMPO (Derechos de autor)20.07.2026 23:01 Actualizado: 20.07.2026 23:01

Con la instalación del nuevo Congreso de la República comenzó también una nueva etapa para Bogotá. No solo porque la ciudad eligió una nueva bancada de representantes a la Cámara, sino porque muchas de las decisiones que allí se adopten definirán el rumbo de la capital durante los próximos años. La pregunta es si, esta vez, los congresistas actuarán realmente como voceros de la ciudad o si volverán a perderse en las grandes disputas nacionales.El nuevo Congreso comenzará sus funciones en medio de un país profundamente polarizado. La llegada de un gobierno de derecha no disminuirá esa confrontación; por el contrario, probablemente la intensificará. La estrecha diferencia con la que se definió la elección presidencial demuestra que el país sigue dividido prácticamente en dos mitades y que cada debate legislativo tendrá inevitablemente una lectura electoral.Ese ambiente político tendrá un efecto directo sobre Bogotá. En menos de un año comenzará la carrera por la Alcaldía Mayor y es evidente que los partidos utilizarán el Congreso como plataforma para disputar el respaldo ciudadano.Sin embargo, más allá de la confrontación política, existen decisiones que tendrán consecuencias concretas para Bogotá. Una de ellas será la reglamentación del nuevo Sistema General de Participaciones. El incremento de recursos para los territorios puede convertirse en un avance importante, pero solo si viene acompañado de una distribución equilibrada de competencias. De lo contrario, las ciudades podrían terminar recibiendo más responsabilidades sin la financiación suficiente para asumirlas. Ese será uno de los debates fiscales más relevantes de esta legislatura.También volverán a ocupar un lugar central las reformas al sistema de salud y al régimen de servicios públicos. Aunque varias iniciativas no prosperaron en el gobierno anterior, los problemas estructurales permanecen. Las decisiones que adopte el Congreso tendrán efectos directos sobre hospitales, prestadores de servicios, usuarios y administraciones territoriales.Para Bogotá, existe además una preocupación inaplazable. La ciudad necesita certezas sobre la financiación de sus grandes proyectos de infraestructura. La segunda línea del metro, la futura tercera línea y otras obras estratégicas dependen de una relación sólida entre el Gobierno Nacional y el Distrito. Un tema difícil, dado que el Gobierno Nacional tendrá que priorizar inversiones en un momento fiscal complicado.La seguridad urbana será otro de los grandes temas. Allí surgirán debates sobre la reincidencia y el endurecimiento de penas para algunos delitos de alto impacto –como el hurto de celulares– el fortalecimiento del proceso de judicialización; las facultades de la Policía; la posible participación de las Fuerzas Militares en escenarios urbanos; y la reglamentación de los bloques de seguridad propuestos durante la campaña presidencial. El reto será encontrar un equilibrio entre eficacia, garantías ciudadanas y respeto por el Estado de derecho.A ello se suma la discusión sobre la política penitenciaria. Colombia enfrenta un sistema carcelario con altos niveles de hacinamiento y crecientes dificultades operativas. El Congreso deberá definir si el camino será ampliar la infraestructura penitenciaria, impulsar nuevos modelos de financiación o fortalecer alternativas que permitan reducir la reincidencia. Se trata de una decisión que también tendrá impactos sobre la seguridad en las ciudades.Los congresistas elegidos por Bogotá tienen ahora la oportunidad de demostrar que representan mucho más que un partido político. Pueden convertirse en la bancada que impulse soluciones para la ciudad o limitarse a protagonizar las disputas nacionales que ocupan titulares durante unos días y luego desaparecen. Al final, el éxito de esta legislatura no se medirá por la cantidad de discursos pronunciados ni por el número de debates de control político, sino por las transformaciones concretas que logre para mejorar la vida de quienes habitan la capital.OMAR ORÓSTEGUIDirector GovlabUniversidad de La SabanaLea también: Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.