Carmen ValeroActualizado Martes,
julio
03:22P�ter Magyar quiere colocar a una reina al frente del Estado para completar el desmantelamiento del sistema pol�tico construido por Viktor Orban. El primer ministro ha propuesto como presidenta de la Rep�blica a Judit Polg�r, la mejor ajedrecista de la historia, despu�s de obligar a Tam�s Sulyok a firmar la reforma constitucional que pon�a fin a su propio mandato. La maniobra elimina una de las �ltimas grandes piezas institucionales heredadas de los 16 a�os de poder de Orban y la sustituye por una mujer sin pasado partidista, conocida dentro y fuera del pa�s y revestida de una autoridad que no procede de la pol�tica.No obstante, Polgar anunci� a �ltima hora de este lunes que rechazaba el ofrecimiento del primer ministro. �No me siento con la fuerza suficiente para asumir la responsabilidad hist�rica de unir a una naci�n dividida, por lo que no puedo aceptar la invitaci�n�, escribi� Polg�r en sus redes sociales. De esta manera la campeona de ajedrez declin� la invitaci�n de Magyar.Se frustra as� una proposici�n que hizo suya el premier. �Hungr�a necesita unidad, paz y un presidente del que todos los h�ngaros puedan sentirse orgullosos�, declar�. �La Presidencia de la Rep�blica no es una profesi�n ni un puesto de trabajo, sino el servicio m�s elevado�.Sulyok hab�a sido elegido en 2024 por la mayor�a parlamentaria de Fidesz tras la dimisi�n de Katalin Nov�k, arrastrada por el esc�ndalo del indulto concedido a un hombre implicado en el encubrimiento de abusos sexuales a menores. Antiguo presidente del Tribunal Constitucional, se present� como un jurista independiente, pero para el nuevo Ejecutivo representaba la continuidad institucional del sistema construido durante la era Orban.Magyar le pidi� que dimitiera despu�s de su victoria electoral de abril. Sulyok se neg�. Al no lograr su renuncia, Tisza utiliz� su mayor�a de dos tercios para reformar la Constituci�n y fijar el final de su mandato.El presidente qued� as� atrapado en una paradoja jur�dica perfecta: deb�a firmar una norma que lo expulsaba del cargo. Si se negaba, Magyar hab�a amenazado con activar un procedimiento de destituci�n por incumplimiento de sus obligaciones constitucionales. Durante las �ltimas horas del plazo, el primer ministro public� en Facebook un escueto "tic-tac, tic-tac", convirtiendo el pulso institucional en una cuenta atr�s.Sulyok termin� cediendo el s�bado, aunque dej� constancia de su oposici�n. La reforma, afirm�, vulneraba los principios del Estado de derecho, la democracia y la separaci�n de poderes. Tambi�n pidi� consultar previamente a la Comisi�n de Venecia. La petici�n fue ignorada.Desde la medianoche de este lunes, Sulyok ha dejado de ser presidente. La presidenta del Parlamento, �gnes Forsthoffer, asumi� interinamente la jefatura del Estado mientras se prepara la elecci�n de su sustituto.La reforma constitucional va mucho m�s all� del relevo presidencial. Limita a 12 a�os la permanencia de los diputados, modifica varios �rganos del Estado y crea una Oficina Nacional para la Recuperaci�n y Protecci�n del Patrimonio para investigar la apropiaci�n de bienes p�blicos y el enriquecimiento il�cito vinculados al antiguo poder. Magyar ha bautizado este paquete legislativo como una operaci�n de "fuego purificador" y promete recuperar para el Estado los bienes que, seg�n sostiene, fueron desviados durante la era Orban.El Gobierno presenta estas medidas como el desmontaje urgente de un Estado capturado. Desde su llegada al poder ha cerrado la Oficina para la Protecci�n de la Soberan�a, se ha acercado a la Fiscal�a Europea y revisa el patrimonio transferido a instituciones pr�ximas a Fidesz. El objetivo es deshacer la arquitectura institucional heredada de Orban.Pero la rapidez del proceso empieza a provocar reservas entre organizaciones defensoras de los derechos humanos y juristas que no cuestionan la necesidad de reformar el sistema. Amnesty International Hungr�a sostiene que Sulyok ten�a derecho a un procedimiento con garant�as. Human Rights Watch ha advertido de que modificar precipitadamente la Constituci�n para destituir a una persona recuerda precisamente a algunos de los m�todos empleados durante la etapa de Fidesz.Esa es la principal contradicci�n del nuevo poder h�ngaro. Magyar asegura que utiliza su mayor�a de dos tercios para restaurar los contrapesos destruidos por Orban, pero esa misma mayor�a le permite cambiar la Constituci�n, remover cargos y redise�ar instituciones sin necesidad de pactar con la oposici�n. La frontera entre la demolici�n de un r�gimen iliberal y la construcci�n de otro poder excesivamente concentrado depender� no s�lo de los objetivos, sino tambi�n de los procedimientos.La elecci�n de Polg�r busca precisamente disipar esa sospecha. A sus 49 a�os, la ajedrecista revolucion� un mundo dominado por hombres. Quiso enfrentarse a los mejores y lo consigui�. Lleg� a ser octava del mundo, derrot� a Garri Kasp�rov y domin� el ajedrez femenino durante un cuarto de siglo.Desde que se retir� de la competici�n ha dedicado buena parte de su actividad a la ense�anza y la divulgaci�n del ajedrez, manteni�ndose alejada de la vida partidista. Esa distancia explica buena parte del inter�s de Magyar. Hasta ahora tambi�n ha evitado pronunciarse sobre la oferta del primer ministro. Este lunes rompi� su silencio �nicamente para felicitar el D�a Internacional del Ajedrez en las redes sociales, sin hacer la menor referencia a su posible llegada a la Presidencia. Ning�n dirigente de Tisza podr�a ofrecer la imagen de independencia y prestigio que aporta una figura admirada dentro y fuera de Hungr�a.El cargo presidencial es, sobre todo, representativo. Pero en la Hungr�a que intenta dejar atr�s la era Orban su peso trasciende el protocolo. Magyar ya tiene los votos para elegir al pr�ximo jefe del Estado. La inc�gnita ya no es si lograr� desmontar el sistema de Orban, sino si el nuevo poder que est� levantando acabar� pareci�ndose al que prometi� sustituir.











