EntrevistaEntrevista con el ex ministro de Minas y Energía, Tomás González, actualmente director del Centro regional de Estudios de EnergíaTomás González habla sobre la situación energética del país. Crédito: CEET Fotógrafo: MILTON DÍAZ Foto: CEETPERIODISTA20.07.2026 20:17 Actualizado: 20.07.2026 20:17

¿Qué opina de la recién nombrada ministra de Minas y Energía, María Noemí Arboleda?Excelente nombramiento. Aunque es cierto que ningún ministro llega al mismo tiempo siendo experto al tiempo en electricidad, petróleo, gas y minería, ella es la persona que mejor conoce hoy la situación real del sector eléctrico colombiano, sus riesgos y las decisiones que se necesitan para enfrentar el fenómeno del Niño. Además, tiene la virtud de que piensa en Excel para construir su discurso. Después de tanta ideología, recuperar una conducción técnica en el sector es una muy buena noticia.Qué bueno si el nuevo gobierno entra tan comprometido a encarar la crisis energética. ¿Y qué irán a hacer con Ecopetrol? Hay que rescatarla con urgencia…Sí, rescatar a Ecopetrol para que vuelva a tomar las decisiones, porque es el 80 por ciento de los energéticos en Colombia. Los hidrocarburos son el sector más importante para recuperar la seguridad energética y la economía. Si le apostamos en serio, podríamos tener, en promedio, el equivalente de una reforma tributaria por año durante las próximas dos décadas. Es en el subsuelo donde están los impuestos y regalías para un ajuste menos doloroso.A los colombianos, no sé, como que nos está pasando que todo lo que tiene que ver con nuestro futuro energético nos parece de mentiras. ¿Cuál es la verdad?Lo cierto es que el nuevo gobierno recibe un panorama muy difícil, muy retador, con mucha incertidumbre en la seguridad del suministro de energía eléctrica. No solo por el Fenómeno del Niño, que empieza a asomar sus garras, sino por lo que pasará en los siguientes años.¿Hay riesgo inminente de un racionamiento simultáneo del servicio de energía y de gas natural?Hay un peligro muy serio. No solo lo decimos los que analizamos el sector. La organización XM, operadora del sistema, que es como el DANE del sector eléctrico en cuanto a las cifras, nos ha advertido que es muy crítica la situación, y se la explico claramente, porque ahí se relacionan energía eléctrica y gas natural para responderle su pregunta. Además el Niño se nos vino encima. El IDEAM nos está diciendo que no está lloviendo. Ya se está sintiendo la reducción de las lluvias. Entonces, tendremos mucha menos agua.Lo interrumpo: ¿el Niño es solo menos lluvia o también mucha?El fenómeno del Niño cambia los patrones de los vientos y las lluvias. En unos países se supone que son más lluvias y en otros menos. En el caso colombiano es sequía. Muy seria para la electricidad, porque generamos casi toda con agua. Pero también lo es para la agricultura y para los sistemas de acueducto. El Niño siempre nos pone bajo aprietos. El problema es que todos los modelos internacionales nos dicen que va a ser muy muy fuerte, en una situación de mucha debilidad.El ministro de Minas Tomás González Estrada habló con María Isabel Rueda. Foto: CLAUDIA RUBIO Foto:Claudia Rubio. Autor: CLAUDIA RUBIO¿O sea, coloquialmente, este Niño no llegará a Colombia “mojado”?Será un niño que nos va a poner a rezar para que seamos capaces de sacar todas las herramientas que tenemos.¿Cuáles son esas herramientas?Por ejemplo, las termoeléctricas, que normalmente sustituyen como tres cuartas partes de la energía eléctrica del país. Con el Niño, la cantidad de energía generada con agua puede caer a la mitad o un poco menos, y el resto lo tienen que poner fundamentalmente las térmicas. Los números nos dicen que vamos a necesitar que los embalses, primero que todo, lleguen como al 80 por ciento de su capacidad. Lo segundo, necesitamos que entren unos proyectos que están en curso. Tercero, que las térmicas sean capaces de entregar casi toda su capacidad: muchos días de los que se vienen vamos a necesitar el parque térmico casi a tope. Eso es problemático por dos razones: cuando usted tiene el parque térmico con tanta presión, es normal que pueda haber daños, plantas que sufran averías y requieran mantenimiento. Eso ha pasado en Niños pasados. Y la otra cosa que pasa con las térmicas es que necesitamos asegurar el combustible. ¿Cuál? Carbón en algunas, en otras, combustibles líquidos, pero sobre todo gas natural.Y el gas escaseando…¿Tengo entendido que ya el 31 por ciento de la demanda actual se importa?Así es. El gas se nos fue acabando y ya no somos capaces sin el importado. Como no hay gas para tanta demanda, pues no tenemos certeza de que lo habrá para todo el mundo. Cuando el Niño arrecie y las térmicas digan: necesito gas para generar electricidad, vamos a entrar en una discusión de quién es el que se va a quedar sin gas. Lo que históricamente ha pasado es que al sector industrial se le deja sin gas. Por eso fíjese que gas y electricidad son como siameses en estos momentos. Un sector se refleja en el otro. Casi que tenemos que escoger entre garantizar el 100 por ciento de la energía al país, o abastecer con gas industrial. Ese es el dilema.¿Cómo debe empezar el próximo gobierno a conjurar este peligro, más que cantado?Las soluciones en camino son las plantas de importación de gas que se están haciendo. Hay dos en que tiene puestos los ojos el sector. Uno es el proyecto del Pacífico, una solución de importación ecológica, relativamente pequeña. Colombia se puede consumir normalmente unos 1.000 gigabits luz -día; este proyecto pondría por ahí unos 80 a final de año, parte en noviembre, parte en diciembre. Luego viene el más grande, un proyecto de Frontera Energy con Ecopetrol, que debería poner como unos ciento treinta gigas, más o menos. Entre esos dos deberíamos, si efectivamente entran a tiempo, tener un 20 por ciento de la demanda que podría ser atendida por ahí. Entonces, necesitamos para este Niño que lleguen los embalses a un nivel del 80 por ciento de su capacidad. Hoy están un poquito por debajo, pero todavía estamos en la temporada de lluvias, porque el Niño apenas comienza. Entonces, embalses llenos, que entren los proyectos que le mencioné, y los solares que tienen que entrar. Además, que las térmicas funcionen como un reloj suizo. Por último, necesitamos ser capaces de que la demanda no crezca tanto. La demanda está creciendo, está disparada. El mes pasado, por ejemplo, en el país creció un 8 por ciento.¿Algo que ver con la inteligencia artificial, que demanda tanto?No aquí, porque todavía no estamos con esos centros de datos. Tiene que ver con que cuando llega el Niño y suben las temperaturas, se dispara el consumo de energía. Normalmente la demanda crece mucho más pausadamente, al 5 o 6 por ciento. Entonces, necesitamos subir la oferta lo que más podamos, y bajar la demanda de la mejor manera. Para ello tenemos la experiencia de 2016 cuando hicimos el programa “Apagar Paga”.¿Eso es como cultural, no? Necesitamos concientizarnos de apagar la luz…Claro, pero soy muy escéptico de esos llamados a la buena voluntad. Me gustaría creer que funcionan, la experiencia muestra que no. Con “Apagar paga” funcionó porque tenía un incentivo. Ofrecieron a la gente, frente a su última factura, que cada kilovatio adicional que consumiera le valía una suma más. Y que por cada kilovatio por debajo se ganaba un incentivo. Eso fue muy efectivo, y hubo días con caídas de demanda de cerca del 10 por ciento. Ya vemos las primeras puntadas de la CREC en ese sentido. Necesitamos al país en modo ahorro, porque se espera un Niño que nos va a poner en muchos aprietos, seguramente en una extensión muy larga de tiempo.La pregunta es: ¿aún estamos a tiempo de evitar el apagón o solo de mitigar su impacto?Es una pregunta difícil de contestar. No sabemos con precisión cuál va a ser la intensidad del Niño ni cuánto va a durar. En ese sentido enfrentamos una situación que no controlamos en su totalidad. Ya nos demoramos, por la gran dificultad que ha tenido el país para que entren los proyectos. No estaríamos en esta situación de haber sido a tiempo.¿Culpa de las consultas previas o qué?Son muchos factores. Mire los números. En los últimos cinco años ha estado entrando más o menos el 20 por ciento de la energía que debería entrar. El año pasado, según cifras oficiales, entró el 10 por ciento. Si usted no expande la oferta, se come su colchón, y si lo coge un Niño mal parado, pues pasa esta situación en la que estamos. Parte del problema es que siempre hemos sabido que el Niño llega, no exactamente cuándo, ni qué tan intenso ni cuánto va a durar, pero sabemos que viene. Una manera de prepararnos es asegurar que tenemos suficiente oferta para atender esa situación. Lo que ha pasado en los últimos años es que el país dejó de ser capaz de que sus proyectos energéticos entraran a tiempo. Y eso, María Isabel, que no le he contado de dos problemitas adicionales…¿Tenemos problemitas adicionales a los muy graves que ya me explicó?Sí. Vamos a tener unos mantenimientos en Chivor y en El Guavio, dos motores de generación, dos centrales hidroeléctricas muy importantes.¿Y por qué precisamente ahora se hacen esos mantenimientos?Porque hay que hacerlos obligatoriamente y se vienen posponiendo. Siempre hay presiones operativas para no hacerlos. Son para mantener la integridad, la capacidad y la calidad de las plantas de hidroelectricidad. Y justo nos van a coincidir. Eso le pone mucha más presión al sistema. Y el otro problema adicional es completamente autoinfligido, se le puede anotar al gobierno saliente. Después de que intervino Aire-e, no ha pagado las deudas que tiene con los generadores. Son las térmicas de la costa Caribe a las que se les debe 1.5 billones de pesos las que tienen que salir a comprar el gas que vamos a usar para generar durante el Niño. Con tal presión financiera y sin caja, esto adquiere una dimensión adicional muy compleja.O sea que el próximo gobierno tendrá, sí o sí, que pagar esas deudas…No tiene solución distinta: sacar la chequera y girar.¿Y de dónde?Cierto que estamos en una situación fiscal crítica, pero hay que ver de donde se saca la plata, porque si no, se genera un problema peor. El gobierno ha reconocido ese problema, y ha dicho que va a hacerse cargo de él. Falta ver los detalles de los mecanismos: tenemos la amenaza de cortes de energía y encima la de un apagón financiero, que tiene la ventaja de que se resuelve con plata. La energía a corto plazo no la puede sacar de la manga.¿Sí tiene responsabilidad entonces el gobierno saliente en esta crisis? Pues es cierto que los cambios climáticos se han agudizado… Colombia tiene una situación geográfica muy buena pero también muy difícil de manejar. ¿Al gobierno saliente no le obligaba tomar alguna previsión?Para ser justo, no todos los problemas se los inventó este gobierno. Por ejemplo, las reservas de gas vienen cayendo desde 2.010. Lo que sí ha pasado es una ambivalencia muy grande frente a los hidrocarburos. A veces pareciera reconocerse que el gas es importante, pero en otros momentos el gobierno se quedó atrapado en su discurso ambiental y en su idea de que los fósiles están acabando con la humanidad. Entonces, no apoyó decididamente los proyectos y satanizó la generación con gas, carbón y petróleo. Este gobierno tenía todas las credenciales para destrabar las consultas con las comunidades y ayudar en el licenciamiento. Y mire los datos.¿Y qué pasa con la energía renovable?Los proyectos solares, por ejemplo, se han tardado entre dos y seis años. Solo la cuarta parte del tiempo se ha dedicado a construcción, el resto del tiempo ha sido resolver los problemas de consultas, licenciamiento, servidumbre y acceso a tierras, permisos de conexión. Un gobierno tiene la responsabilidad de asegurar la oferta de energía, que los tiempos sean mucho menores y que los proyectos entren a tiempo. Eso nos lleva a una discusión creo que más profunda, y es si el país decidió trazar una línea entre protección social y ambiental y seguridad energética. La línea quedó mal trazada, porque los proyectos no están pudiendo entrar a tiempo.Conclusión: ¿Racionamiento sí o sí, y subida de tarifas, sí o sí?Ese es el otro tema, María Isabel, muy difícil para el nuevo gobierno. Como va a escasear el agua, tenemos que prender las plantas más caras, la demanda se dispara, eso todo sube los precios y genera mucha presión política. En gas, estamos dependiendo del importado, mucho más caro. No solo llega el nuevo gobierno a mirar cómo asegura el suministro de energía, sino a lidiar con esos problemas tarifarios. Y súbele una tercera cosa: lo que ha hecho el gobierno saliente para antagonizar a los usuarios y a las empresas. ¿Usted se acuerda que un ministro de este gobierno, por ejemplo, decía que los subsidios se los quedaban las empresas y no se los daban a los usuarios? Completamente falso. El problema energético y de tarifas genera usuarios que ya están indispuestos y predispuestos con las empresas. Entonces, el bautizo de fuego del nuevo gobierno será la energía. El gobierno entrante ha dado una señal muy importante y es que quiere volver a darle un impulso a los hidrocarburos. Si le apostamos en forma, el sector hidrocarburos será el que nos salve en el tema fiscal y nos ayude a salir del problema tan complejo. A buena hora el gobierno está poniendo el foco a este sector en el que todo está enterrado en el subsuelo, que son regalías e impuestos. Puede haber luz al final del túnel. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.