Durante el consejo de gabinete de este lunes, cuando el Presidente José Antonio Kast decretó Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe para toda la Región de Coquimbo y la provincia del Huasco, en Atacama, el diagnóstico del gobierno ya indicaba que el sistema frontal había superado cualquier escenario previsto. “Lo que llueve en un mes cayó en una hora”, resumió el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, al entregar el balance de una emergencia que deja localidades aisladas, cortes masivos de agua y electricidad, rutas interrumpidas y cinco personas fallecidas a nivel nacional, según el registro oficial.La decisión presidencial marcó una jornada en que las autoridades concentraron sus esfuerzos en enfrentar una emergencia que, por su magnitud, terminó desplazando el foco del temporal desde la zona central hacia Coquimbo y el sur de Atacama. El decreto, que regirá inicialmente por 30 días, pone ambas zonas bajo la conducción de jefes de la Defensa Nacional: el general de brigada Eugenio Ribba, en la Región de Coquimbo, y el general Claudio Paredes, en la provincia del Huasco.La decisión respondió al brusco cambio que experimentó la emergencia. En La Moneda explican que, entre las 19.00 y las 21.00 horas del domingo, el sistema frontal se intensificó de forma inesperada, particularmente en La Serena. Hasta ese momento, la evaluación era que el país podía enfrentar la emergencia con los instrumentos preventivos ya activados.El hecho de que el episodio más complejo ocurriera de noche también incidió en la secuencia de decisiones. Según transmiten en Palacio, durante esas horas no existían las condiciones para adoptar una determinación de ese nivel y el monitoreo continuó durante la madrugada, a la espera de contar con un diagnóstico más acabado por parte de Senapred y de las autoridades desplegadas en terreno. Con esa información sobre la mesa, y tras el reporte de Senapred a primera hora de la mañana, el Mandatario tomó la decisión que comunicó a sus ministros en el consejo de gabinete.En el gobierno, sin embargo, recalcan que la medida tiene un alcance más político y administrativo que operativo. Además, la medida entrega cierta tranquilidad a la población debido a la presencia militar. Y que la utilidad práctica frente a las lluvias es distinta a la que suele tener en situaciones de desorden público o tras grandes terremotos, aseguran. Por ejemplo, en un contexto de estado de catástrofe se pueden justificar adquisiciones mediante tratos directos.Hasta antes del colapso en La Serena, en Palacio estimaban que las críticas al manejo de la emergencia se habían mantenido a raya. Sin embargo, la magnitud de las inundaciones y los daños elevaron la presión sobre La Moneda e incluso dio paso a cuestionamientos desde autoridades oficialistas, entre ellas la alcaldesa de La Serena, Daniela Norambuena (RN), quien antes de que el gobierno tomara la decisión, sostuvo que la emergencia había sobrepasado la capacidad municipal y aseguró que “no damos abasto”, pidiendo apoyo militar junto con la declaración de estado de catástrofe. En paralelo, el alcalde de Coquimbo, Alí Manouchehri, había emplazado al gobierno a decretar la medida y criticó la respuesta a la emergencia, afirmando que el municipio estaba “completamente solo”, y que toda acción del Ejecutivo se realizó de manera tardía.Pero en una de sus apariciones de la jornada, Kast defendió la actuación del Ejecutivo y aseguró que los recursos estaban disponibles antes de decretar el estado de catástrofe y llamó a concentrar los esfuerzos en enfrentar la emergencia. “Yo lo que pediría es que ahora nos concentremos todos en la catástrofe”, sostuvo, sumando que las intensas lluvias y la complicación de la operación de los servicios básicos obligaban a utilizar las herramientas disponibles del Estado. “Todos los recursos materiales y económicos están disponibles para enfrentar esta emergencia”, afirmó.Durante la mañana, el Ejecutivo ya había anticipado que evaluaba declarar la zona de catástrofe, aunque descartaba recurrir a medidas propias del estado de excepción vinculadas al orden público, como un eventual toque de queda. El objetivo, explicaron desde Interior, es facilitar la coordinación logística, acelerar la movilización de recursos y permitir que los jefes de la Defensa Nacional asuman la coordinación de las Fuerzas Armadas y de Orden para apoyar la respuesta de emergencia.Horas más tarde, la Contraloría tomó razón del decreto y el Presidente anunció que viajaría durante la tarde a la Región de Coquimbo junto al ministro de Defensa, Fernando Barros, y la ministra de Salud, May Chomali, para monitorear en terreno la situación.Presidente Kast en La Serena, junto a los ministros Barros y Chomalí. Estragos y balanceY es que los 79 milímetros que cayeron el domingo en La Serena lo convirtieron en el día de precipitaciones más intenso desde el 24 de julio de 1987. El propio gobierno reconoció que enfrenta un fenómeno inédito para la zona que no se había vivido hace por lo menos 39 años.“Estamos teniendo un evento meteorológico sin precedentes en la Región de Coquimbo”, afirmó el subsecretario Pavez, quien sostuvo que las precipitaciones provocaron afectaciones que excedieron la planificación.En la misma línea, el biministro de Obras Públicas y Transportes, Louis de Grange, describió una situación “muy crítica”, especialmente por la combinación de inundaciones, socavones, cortes de agua potable y problemas de conectividad. “Para empezar a intervenir los socavones tiene que dejar de llover”, señaló. El gobernador de Coquimbo, Cristóbal Juliá, coincidió en el diagnóstico. “Esto no había pasado nunca en la región”, afirmó. Uno de los principales problemas continuó siendo el abastecimiento de agua potable.El desborde del río Elqui dejó fuera de operación infraestructura estratégica de Aguas del Valle. La empresa informó que inundaciones, activación de quebradas, barro, sedimentos y la pérdida de suministro eléctrico afectaron instalaciones esenciales para producir agua potable, obligando a mantener y ampliar los cortes que comenzaron la noche del domingo en sectores de La Serena y Coquimbo.Las dificultades también alcanzaron al suministro eléctrico. En el transcurso del día la cifra alcanzó un peak de 152.065 clientes afectados a nivel nacional. Al cierre de la jornada aún permanecían sin electricidad 120.267 clientes en el país. De ellos, 36.268 correspondían a la Región de Valparaíso, y 52.368, a Coquimbo, donde las comunas más afectadas seguían siendo La Serena, con 20.366 clientes sin servicio, y Coquimbo, con 8.804. La ministra de Energía, Ximena Rincón, explicó que la recuperación del servicio en Coquimbo era particularmente compleja debido a los cortes de caminos que impedían el acceso de cuadrillas a sectores dañados.Las dificultades de conectividad también golpearon la infraestructura vial. Permaneció cerrada la Ruta 43 entre Ovalle y Coquimbo por riesgo de desprendimientos, mientras que la cuesta La Dormida continuó suspendida por deslizamientos de tierra. En Tiltil, al norte de la Región Metropolitana, también siguieron cerrados camino Chicauma y otros accesos afectados por las lluvias.En Illapel, la crecida del río provocó graves daños estructurales en el tradicional Puente Viejo, cuyo pilar principal cedió parcialmente a raíz del aumento del caudal. Vallenar, 20 de julio de 2026
Gobierno decreta estado de catástrofe para Coquimbo y provincia del Huasco por estragos de las lluvias más intensas en 39 años - La Tercera
El sistema frontal obligó al Ejecutivo a decretar estado de catástrofe en la Región de Coquimbo y la provincia del Huasco. Persisten cortes de agua y electricidad, rutas interrumpidas, evacuaciones por crecidas de ríos y miles de personas afectadas.












