Entre los lugares comunes de la crónica deportiva está describir la emoción de un encuentro como una vibración, el grito de la grada como un rugido y un triunfo histórico como un terremoto. El triunfo de España en el Mundial que acabó el domingo no llegó a tanto… pero casi.Durante el partido, los sismógrafos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) registraron tres picos de vibración que no respondían a causas naturales. Uno se dio a las 23:43 horas de la España peninsular, el segundo a las 23:50 horas y el último a las 0:02 horas. Estas mediciones, avaladas tanto por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) como por el Institut Geològic i Cartogràfic de Catalunya (ICCG) coinciden con el gol decisivo de Ferran Torres en la prórroga ante Argentina, con el segundo tanto del blaugrana, que fue anulado, y con el pitido final del partido.En una nota, el CSIC señala que el temblor se registró en localidades tan distantes como Algeciras, Granada, Alcoi, Barcelona o Lleida.