Argentina no pudo quedarse con su cuarta estrella mundial. En la final disputada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, la Albiceleste cayó 1-0 ante España en el alargue, con gol de Ferrán Torres, y Lionel Messi vivió una despedida de los mundiales cargada de emoción tanto en la cancha como fuera de ella.
Apenas el árbitro esloveno Slavko Vinčić decretó el final del encuentro, el capitán argentino quedó solo en medio del campo de juego. Se descalzó, se sacó las medias y pasó varios minutos con la mirada perdida, procesando la derrota que ponía fin a su última participación mundialista.
En medio de los festejos españoles apareció una escena que rápidamente se viralizó: Lamine Yamal, una de las revelaciones del certamen, dejó por un instante el festejo colectivo y se acercó hasta donde estaba Messi. El rosarino, todavía dolorido, se incorporó para saludarlo y ambos terminaron fundidos en un abrazo.
Lo llamativo fue que el delantero catalán ya había saludado a varios rivales sin levantarse del piso, pero eligió pararse especialmente para el cruce con el diez argentino. La imagen recuperó un antecedente muy comentado: hace casi veinte años, un joven Messi había compartido una campaña de UNICEF con un Yamal todavía bebé.










