El postergado regreso del Tren del Valle ingresó, finalmente, en una etapa definitoria. Las comisiones parlamentarias y las autoridades de la provincia de Neuquén aceleraron las negociaciones críticas para sellar el traspaso del ramal hacia la órbita de administración provincial. Este movimiento político pretende dejar atrás los históricos baches logísticos que afectaron el servicio durante los últimos años comerciales.
Si bien el objetivo central es sostener activamente el tramo tradicional entre las ciudades de Neuquén, Plottier y Cipolletti, sin embargo, el verdadero valor de la nueva planificación radica en la ambiciosa extensión diagramada de los recorridos hídricos interurbanos, ya que el proyecto técnico contempla reconectar los rieles de manera escalonada hasta alcanzar la lejana localidad rionegrina de Chichinales próximamente.
Las reuniones bilaterales con los operadores de infraestructura nacional abrieron una ventana operativa real de unos 120 días de ejecución. Durante este período de transición técnica, los ingenieros realizarán minuciosas revisiones del material rodante disponible y las estructuras viales dañadas. Estas obras urgentes en los puentes ferroviarios resultan indispensables para mitigar riesgos por eventuales impactos de transportes pesados en rutas, según señalaron los especialistas.









