Un hombre con camiseta argentina sentado junto a la misma fila de bancas que el hermano del arquero de la selección española David RayaEntre los noventa minutos, el tiempo suplementario y la premiación a los equipos, a muchos familiares de los jugadores y fanáticos prácticamente no les quedó tiempo de preparación antes de tomar sus respectivos vuelos pactados para la noche del domingo 19 de junio en Nueva York. España le ganó merecidamente a Argentina en el estadio MetLife de Nueva Jersey y obtuvo su segundo título mundial. Las imágenes del desconsuelo quedaron del lado albiceleste: Lionel Messi y varios compañeros rompieron en llanto durante la despedida y Lionel Scaloni, que puso en duda su continuidad como DT de cara al 2027, fue superado por la emoción en conferencia de prensa.Luego de lo que aconteció en el campo de juego, se produjo un incómodo e inesperado encuentro en el aeropuerto John F. Kennedy ubicado en el barrio de Queens, Nueva York. Antes de la medianoche en este huso horario norteamericano, arribaron decenas de familiares de uno y otro seleccionado, muchísimos de ellos todavía con la camiseta puesta, para abordar sus respectivos vuelos. Y se entrelazaron por un buen rato...PUBLICIDADEl vuelo 1951 de Aerolíneas Argentinas del grupo argentino partió a la 1:30 de la mañana neoyorkina del lunes 20 de julio. Y fueron varias las familias que cruzaron la puerta B18 para retornar a suelo nacional: se identificaron las de Lisandro Martínez, Leandro Paredes, Rodrigo De Paul, Valentín Barco, Julián Álvarez, Nicolás González, Nicolás Paz y parte de las de Enzo Fernández y Giuliano Simeone.Cientos de familiares españoles retornaron a su país luego de la final del MundialEntre los españoles estuvieron los parientes de David Raya, Marc Cucurella, Pedro Porro, Marcos Llorente, Marc Pubill, Fabián Ruiz, Dani Olmo y Lamine Yamal, siendo el protagonista principal su pequeño hermano, Keyne, que causó furor con sus bailes y apariciones en toda la Copa del Mundo, a quien tuvieron que pasear constantemente en su cochecito por la demora con su vuelo. El 116 de Air Europa estaba programado para las 23.30 del domingo, pero los familiares recién atravesaron la puerta A4 antes de la 1.45 del lunes, momento en que finalmente despegó su aeronave.PUBLICIDADPese a la obtención de la Copa del Mundo, los españoles se mostraron extremadamente serenos frente al acontecimiento, la vuelta a su país y el encuentro con los argentinos. Ninguno siquiera se animó a vitorear, cantar o hacer un comentario o gesto. Posiblemente a algún estadounidense despistado que paseó por esa hora en el aeropuerto JFK le habrá llamado la atención la cantidad de insignias rojas y albicelestes, pero de ninguna manera se le habrá cruzado que un equipo había sido campeón horas antes.Es inimaginable pensar que los argentinos hubieran estado así de moderados frente a tamaña hazaña. Esta vez, tocó saborear la derrota y empezar a cicatrizar las heridas. De haber sido al revés el resultado, el contraste seguramente hubiera sido mucho más marcado, con cánticos a la espera del abordaje y algo más de desorden en la terminal aérea. Mismo idioma, distintas formas de sentirlo y vivirlo. Durante el partido, los fanáticos argentinos -incluidos los familiares- se hicieron oír mucho más, claramente en mayor número que los españoles, representados en las tribunas mayormente por dos manchones rojos, uno ubicado detrás del banco de suplente con parientes y otro en una platea alta detrás del arco donde convirtió Ferrán Torres. PUBLICIDADInsólito cruce de familiares argentinos y españoles en un local de comidas rápidas en el aeropuerto de Nueva YorkLos Albicelestes cantaron hasta durante la entrega de la Copa del Mundo a España, ya que los propios jugadores se habían puesto de frente a la tribuna más bullanguera a modo de despedida y reconocimiento. El repertorio español, que en medio de una pausa de hidratación incluyó -con coreografía y todo- el recordado tema Aserejé de la banda Las Ketchup, furor en 2002, fue mucho más acotado. “Campeones, campeones, olé, olé, olé”, sí se dieron el gusto de entonar.El instante más curioso del incómodo cruce entre familiares, que en todo momento se miraron de reojo, fue cuando en la fila de una casa de comidas rápidas esperaban varios argentinos cuando irrumpieron seis familiares de Marc Cucurella, el lateral izquierdo español que llama la atención con su melena. Más de uno identificado con indumentaria de la AFA revoleó los ojos y suspiró profundo, como pensando por dentro “¿justo acá tienen que venir a comer?“. PUBLICIDADNo hubo otro remedio que tragar saliva, respirar hondo y volver a tierra, esperando el reencuentro con los jugadores este lunes por la tarde noche. La peregrinación de familiares argentinos rumbo a la puerta de abordaje bien pudo musicalizarse con el hit histórico Un beso y una flor del cantante español Nino Bravo, que incluso sonó en el estadio tras la premiación: "Al partir un beso y una flor, un ‘te quiero’, una caricia y un adiós, es ligero equipaje, para un tan largo viaje, las penas pesan en el corazón...“.