20 de julio de 202609:037'minutos de lecturaHay materiales que se reemplazan cuando envejecen. La madera, en cambio, suele mejorar con el paso del tiempo. Basta entrar en un departamento antiguo o en una casa construida hace más de un siglo para encontrar pisos que todavía conservan su belleza original, a veces con marcas, cicatrices y diferencias de tono que cuentan la historia de quienes vivieron allí.Aunque muchas veces todo se llama simplemente “parquet”, existen distintos tipos de pisos de madera, construidos con especies diferentes y pensados para usos específicos. Conocer esas diferencias es clave para elegirlos, cuidarlos y restaurarlos correctamente.Un piso, muchos mundosCuando hablamos de pisos de madera solemos pensar primero en el parquet tradicional, pero el universo es mucho más amplio.Mesa en guatambú de poro abierto lustrado con laca poliuretánica sobre patas varilladas y sillas de hierro tapizadas en lino y pana (todo de Aserrín Hace Ran). Trío de lámparas (Paraná 201) y cuadro ‘Eclipse’ (Gheto Home).Santiago CiuffoParquet: el clásico de las casas argentinasCompuesto por pequeñas piezas ensambladas que forman dibujos geométricos, fue uno de los grandes protagonistas de la arquitectura local entre las décadas de 1930 y 1970. Las especies más habituales fueron el roble de Eslavonia, el guatambú, el incienso y el viraró, maderas elegidas por su resistencia al uso cotidiano y por su estabilidad a lo largo del tiempo.Además de la madera, una de sus características más atractivas son los patrones decorativos que forman las piezas. Algunos de los diseños más conocidos son:Espiga (herringbone): el clásico dibujo en zigzag.Chevron: similar a la espiga, pero formando una “V” perfecta.Punta Hungría: una versión más sofisticada con cortes angulados.Damero: cuadrados que alternan la dirección de las vetas.Versalles: un entramado geométrico inspirado en los palacios franceses.Hall pintado en el color ‘Iron Ore’ de Sherwin Williams. Lámpara de techo (Iluminarte). Macetas y plantas (Ciudad Naturaleza). Espejo con marco de hierro (Antiguo Vagón Deco). Taburete de madera (Casa Clara).Javier PicernoEntablonados: el protagonismo de las vetasFormados por tablas largas y anchas, ofrecen una imagen más continua y contemporánea.Aquí suelen destacarse especies como roble europeo, nogal, peteribí e incienso, maderas cuya belleza radica precisamente en la riqueza de sus vetas y tonalidades naturales.A diferencia del parquet, donde el dibujo geométrico ocupa el centro de la escena, en los entablonados el protagonismo lo tiene la madera misma.La imponente lámpara ‘Oslo Rectangular’ (Landmark) inspiró una decoración sofisticada en el comedor, destinado a recibir visitas. Sillas (Ketha). Obra ‘El origen’ (Francesca Darget para Tupé Home). Apliques ‘Le Chori’ (La Feliz). Magalí SaberianPinotea: la joya de las casas antiguas.Si existe una madera capaz de despertar nostalgia en la arquitectura argentina, esa es la pinotea.Presente en innumerables casas construidas entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, se reconoce por sus tablones anchos, sus vetas intensas y sus tonos cálidos que van del dorado al rojizo. Gran parte de la pinotea instalada en el país provino de bosques de pino de crecimiento lento del sur de Estados Unidos. Los ejemplares que se utilizaban hace más de cien años producían una madera especialmente densa y estable, difícil de encontrar hoy.Por eso, los pisos originales de pinotea se consideran actualmente un verdadero patrimonio arquitectónico. Cuando aparecen ocultos debajo de alfombras, moquettes o pisos flotantes, arquitectos y restauradores suelen recomendar recuperarlos antes que reemplazarlos.Colgado desde la máxima altura, el artefacto de luz sectoriza el área de comedor.