España ha alcanzado la gloria por segunda vez en su historia gracias al gol de Ferran Torres en la prórroga. Un tanto que vale su peso en oro para la selección: reconocimiento mundial, trofeo, medalla, segunda estrella bordada, anillo conmemorativo al estilo NBA y un suculento premio económico que recibirá la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) por parte de la FIFA.
El organismo presidido por Gianni Infantino bañará de millones a los equipos participantes en esta edición del Mundial, el primero con 48 equipos. Especialmente generoso será con los primeros clasificados y con el campeón. En este caso, la RFEF será la afortunada y la que mayor tajada se llevará de este pastel millonario.
A su vez, la federación liderada por Rafael Louzán acordó hace meses que, si España se proclamaba campeona, repartiría parte del dinero entre los jugadores de la plantilla, a modo de prima. Un premio económico adicional al reconocimiento deportivo que se han ganado en el terreno de juego.
La FIFA reparte el botín
La FIFA dibujaba un escenario inmejorable para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá: más equipos participantes, más partidos, más ingresos por entradas, la publicidad por las pausas de hidratación y un largo etcétera. Un negocio redondo donde los beneficios crecían exponencialmente.











