Nada puede contra Christopher Nolan. El director se ha convertido en una de las marcas que más público atraen a las salas, y con La Odisea, su última película, lo ha vuelto a demostrar. Había mucha curiosidad por ver cómo funcionaba en la taquilla su adaptación de la obra clásica, sobre todo porque se había encontrado con unas cuantas piedras en el camino. La primera, un boicot alentado por la extrema derecha con Elon Musk a la cabeza. Excusándose en la fidelidad histórica, criticaron la decisión de elegir a una actriz negra (Lupita Nyong’o) como Helena de Troya y a un actor trans (Elliot Page) como Sinon. Desde hace meses han perseguido con sus ataques al director e intentando vender que nadie iría a ver la película por ser una versión ‘woke’ de La Odisea.

El segundo problema era el mundial de fútbol. El estreno del filme, puesto desde hace más de un año, coincidía con los dos últimos partidos de la Copa del Mundo: el del tercer y cuarto puesto que enfrentaba a Inglaterra y Francia, y la final que terminó con España como campeona tras vencer a Argentina por un gol a cero. Y aunque este hecho sí que pudo haber afectado un poco al resultado final, que podía haber sido incluso mayor, La Odisea ha arrasado en taquilla.