China expulsó la semana pasada a Ma Xingrui, uno de los cargos más altos del Partido Comunista Chino. Es el tercer miembro del Politburó purgado desde 2022, en el marco de una campaña anticorrupción de Xi Jinping que se intensifica tras varios años en marcha.
Exsecretario del PCCh en la región noroccidental de Xinjiang, Ma ha sido acusado de corrupción, de abuso de poder y de otorgar favores políticos a cambio de sexo. El anuncio de su expulsión llegó después de que, en abril, comenzara la investigación contra él por supuestas “violaciones graves a la disciplina y a la ley”.
Ma, que no ha respondido a las acusaciones ni tampoco ha sido visto desde el anuncio, es el primer funcionario civil de la élite política que cae en esta última purga. Tanto Zhang Youxia, expulsado en enero, como He Weidong, destituido en octubre, eran cargos militares. “Es el único civil [dentro del Politburó] que ha sido purgado”, dice el historiador Joseph Torigian, especializado en la élite política china y profesor asociado en la American University.
Xi Jinping quiere transmitir que las medidas represivas pueden afectar incluso a los miembros del Politburó, sean quienes sean
Joseph Torigian






