Abrácense, bésense, griten, rían, lloren y recuerden esta noche: España es campeona del mundo. Segunda estrella conseguida ante la Argentina de Leo Messi, un rival infame por lo que ofreció futbolísticamente y por lo que pegó durante los 120 minutos (más añadidos) que duró la final del Mundial 2026 de Estados Unidos, Canadá y México. Después de asfixiar a los vigentes campeones en el tiempo reglamentario, sería Ferran Torres quien se convirtió en el Andrés Iniesta de una nueva generación con un golazo en el minuto 106. España logró que Argentina no tirase a puerta en los primeros 90 minutos. A la prórroga se llegó con uno más sobre el césped, fruto de la expulsión de Enzo Fernández tras una entrada criminal contra Pau Cubarsí. Debería haber habido más expulsados por parte de la Albiceleste, que dio una exhibición de marrullerismo ilustrado, permitido por el árbitro, Slavko Vincic. España no olvidará su nombre, pese al feliz resultado: anuló un gol legal de Nico Williams en el minuto 96 incoherente y absurdo en el listón de la final. Los de Lionel Scaloni solo lo intentaron, con más inercia que otra cosa, en los minutos finales de la prórroga. Los de Luis de la Fuente ya tienen la ansiada estrella, 16 años después. Un triunfo que coloca a la Selección Española entre los más grandes de la historia. Fiesta española en la final. (Reuters/James Lang) Lo que funciona no se toca. De la Fuente repitió once por tercera vez consecutiva. Ya nos lo sabemos del tirón: Unai Simón, Cucurella, Laporte, Cubarsí, Pedro Porro, Rodri, Fabián, Dani Olmo, Baena, Yamal y Oyarzabal. Desde que el de Los Palacios se hizo con la titularidad, el banquillo acoge a Pedri. Tendría minutos durante la final. Scaloni, por su parte, planteó tres cambios respecto a lo visto ante Inglaterra. Gonzalo Montiel, protagonista del vídeo de su victoria ante Francia en Qatar 2022 con ese último penalti, era titular. La cábala de las cábalas. Nahuel Molina, banquillazo. Nico González y De Paul, las otras novedades. Un centro del campo de pura garra, con Julián Álvarez como escudero de un tal Leo Messi. La trampa más anticipada de la historia. España era teórica local de la final; la realidad es que el 75% del estadio New Jersey Stadium vestía la camiseta albiceleste. Trampa en la grada y trampa en el césped. Argentina emboscaba al centro del campo español. Cada balón dividido era un dolor de muelas. Un enjambre que trabaja para proteger a su abeja reina, una que tiene más Balones de Oro que rayas negras en su torso. Yamal tuvo la primera a los cuatro minutos. Pelota rebotada que Olmo cede en el área y el extremo mandó dirección al Dibu Martínez. Lisandro torpedeó la jugada y quedó en nada. También llegó el primer susto; pasé al hueco a Messi que Unai Simón leyó a la perfección con una salida rapidísima. La primera ocasión española, en los pies de Yamal. (Reuters/Hannah Mckay) Los nervios se notaban a ambos lados. Torpe Argentina con la pelota y un par de pérdidas de Laporte que no acostumbra. La primera polémica llegó al minuto siete, con Porro combinando con Oyarzabal y, cuando se quedaba casi solo, falta clara de Mac Allister que le placó. Slavko Vincic, bien posicionado, dijo que no había nada. Habría sido un tiro libre peligroso. Hubo pitada por parte de la afición española a la acción. El árbitro esloveno volvería a tener protagonismo al no sacar amarilla a Mac Allister con una entrada dura que dejó dolorido a Dani Olmo. Era merecedora de tarjeta, pero Vincic quería aguantar para sacar la primera. El cooling break llegó para los jugadores con España amasando pelota, aunque sin encontrar ocasiones claras. Más se merecía la hidratación el césped, plagado de calvas y de manchas marrones. No ayudaba a la fluidez de la Selección las continuas faltas argentinas. El guion que todos esperaban. Primera amarilla del encuentro. (Reuters/ Mark J Rebilas) Se activó España en los últimos diez minutos de la primera mitad. Combinaciones más rápidas, robos en salida y hasta un disparo de Oyarzabal desde la frontal. A Argentina le costaba un mundo salir desde atrás. Lisandro Martínez se llevó la primera amarilla del partido en una contra del delantero vasco. La mejor noticia defensiva es que apenas había acometidas albicelestes, con Messi desconectado. Algo parecido confeccionó Scaloni con Yamal, al que Tagliafico agarraba en cada pelota que se acercaba a su zona. Lisandro, a las puertas del pitido a vestuarios, se fue al suelo. Pinchazo muscular. El veterano Nicolás Otamendi le sustituyó. Descanso en Nueva York. A los puntos, se lo llevaba la Selección. El marcador no reflejó premio (0-0). Dejando a un lado el espectáculo yankee a lo Super Bowl, que duró 27 minutos y tuvo protagonismo para todas las estrellas que se puedan imaginar, hubo sorpresa tras pasar por vestuarios. Scaloni gastó un segundo cambio con la entrada en el campo de Paredes por Nico González. Más madera para el centro del campo. El jugador rojiblanco, ubicado en ataque en la izquierda, no había logrado superar a Pedro Porro. Enzo Fernández iba a tener más libertad ofensiva. Despistada salió la Albiceleste, con dos pérdidas casi consecutivas. No logró castigar Baena con un disparo manso a los guantes del Dibu. Falta de Paredes. Una y otra vez. (Reuters/Jeenah Moon) Hasta De la Fuente se enfadó con Vincic tras pitar un córner para Argentina cuando la repetición mostraba lo contrario. No intervino el VAR. Crecía la tensión. Paredes le dedicó una falta sin balón de por medio a Rodri, castigando su espalda. Vincic paró el juego y el argentino, en mitad del barullo, también empujó a Dani Olmo. Amarilla al canto. España se desperezó con ocasiones de peligro en las botas de Oyarzabal y Olmo. Faltaba un remate final para abrir la lata. Apenas se llevaban diez minutos de esta segunda mitad y Scaloni dio entrada a Nahuel Molina por Montiel. Paredes, el perejil de todas las salsas, derribó a Porro en una falta con peligro. La mandó a la barrera Yamal. Minuto 61 y primeros cambios de España. De la Fuente metió a Pedri y a Ferran por Oyarzabal y Fabián. A esas alturas del encuentro, cada jugada era una falta de Argentina. Algunas se pitaban y otras no. Olmo probó fortuna en la frontal y casi se lía el Dibu con el bote. El campo se volcaba a favor de España. Ferran remató de cabeza una ocasión franca a pase de Yamal. Si llega a salir un pelín más ladeada... La pausa de hidratación coincidió con el mejor momento español. Al minuto 70, Scaloni gastó todos sus cambios —salvo que hubiese prórroga—. Cuti Romero, con problemas, pidió la sustitución. Facundo Medina y Giuliano Simeone salieron al césped por el central y De Paul. Muy poco se estiraba Argentina, pero cuando lo hacía... Acongojaba los corazones de toda España. Era la hora de volar: Mikel Merino y Nico Williams por Baena y Olmo. 15 minutos, más el añadido, antes del final reglamentario. Una carrera contra reloj para evitarlo. Carrusel de ocasiones españolas. Rodri encontró a Pedri solísimo en la frontal. Chut débil por un empujón, pero sigan, sigan. Cubarsí hizo temblar al Dibu —y a media Argentina— desde fuera del área y el rechace no encontró a San Merino por muy poco. Después, Nico Williams se coló por la derecha y su pelota con rosquita llegó a la cabeza de Laporte. Otra vez parada de Martínez. Enzo se llevó una amarilla por protestar. Toda la Albiceleste, detrás de la pelota. Cuatro minutos de añadido. Falta a 50 metros de Argentina. Messi no la colgó, pero la jugada acabó con un centrochut de Giuliano que atrapó Unai Simón. Fue lo más parecido a una ocasión clara. Enzo se ganó la segunda amarilla tras una acción violenta y peligrosa contra Cubarsí. Se merecía la roja directa. Quedó muy tocado el jovencísimo central español. En los últimos instantes, Ferran sacó una falta peligrosísima. La hizo Paredes, que ya tenía amarilla... Papelón de Vincic, que perdonó varias al futbolista de Boca Juniors. Yamal la puso fuerte al palo de Dibu, sin éxito. Prórroga contra diez jugadores. Tuvo la primera del tiempo extra Nico al rozar un centro de Pedro Porro y no logró desviar lo suficiente para evitar la parada de Martínez. A la segunda sí fue la vencida, con Williams remachando una jugada embarullada, pero Vincic lo anuló. ¿El motivo? Un contacto mínimo de Merino con Otamendi. Despaldas, sin mirar al central, un supuesto pisotón. El VAR no llamó al árbitro. Incomprensión absoluta en el banquillo español. Absurdo y ridículo que se anule un gol en una final del Mundial por una acción así. La mala noticia llegó en forma de lesión de Rodri y de Laporte. Eric García y Zubimendi debutaban en la Copa del Mundo en plena prórroga de la final. Nico Williams, el mejor de España desde su salida; le puso un caramelo a Merino, que, por una vez, fue mortal y no santo, y remató fuera. Había pasado un minuto de la segunda mitad, Porro colgó una pelota y Nico Williams la puso en el corazón del área en segunda jugada; apareció Ferran Torres. Tenía una cita con la historia. La pegó con la zurda, la pegó con el alma, la metió en la red. El gol que todo niño sueña con meter. Su primer tanto en el Mundial no podía llegar de otra manera. Argentina subió líneas y a España le costó matar a la contra. Marcó otro Ferran, pero estaba en fuera de juego. Lo era por centímetros. Se encontró el equipo de Scaloni con dos acciones seguidas salvadas por la zaga. La Selección Española entró en estado de nervios. Aguantó la respiración y el árbitro pitó. Hubo tiempo para una bochornosa tangana provocada por argentinos. Lo que faltaba para rematar su imagen. La eternidad pertenece a España por fútbol y por corazón.
¡Campeones del mundo! España vence a una infame Argentina y abraza la eternidad con su segunda estrella (1-0)
La Selección Española consiguió imponerse ante una Albiceleste que, ante la permisividad arbitral, ofreció un recital de patadas y provocaciones durante 120 minutos. Ferran Torres fue el héroe con el gol definitivo en el minuto 106 e hizo justicia










