Su nombre se hizo mundialmente famoso en 2023, cuando sus investigaciones lograron liberar de la c�rcel a la australiana Kathleen Folbigg, que pas� 20 a�os en prisi�n falsamente acusada de matar a sus cuatro hijos. Carola Garc�a de Vinuesa (C�diz, 1969) acapar� titulares al demostrar que Folbigg no hab�a asesinado a los peque�os, sino que su fallecimiento se deb�a a una muerte natural. Pero, lejos de la mirada del gran p�blico, la cient�fica ya era entonces una referente internacional de la Inmunolog�a, una figura clave que hab�a ayudado antes a otros pacientes con sus investigaciones. Sus descubrimientos, de hecho, est�n cambiando la forma de abordar las enfermedades autoinmunes. Y, por eso, no deja de acumular reconocimientos. La cient�fica afincada en Reino Unido, una de los pocos espa�oles que puede presumir de ser miembro de la Royal Society de Londres, acaba de recibir el Premio ACES Margarita Salas 2026 en la categor�a de Ciencias Biom�dicas, un galard�n impulsado por la Fundaci�n Margarita Salas que reconoce su excelencia y una fascinante trayectoria que ya arranc� de forma especial.Fue el voluntariado, �adem�s de la inspiraci�n de algunos profesores�, lo que la puso en la senda de la Inmunolog�a, recuerda Garc�a de Vinuesa, echando la vista atr�s desde su C�diz natal, donde est� pasando unos d�as de vacaciones. Para saber m�sLa investigadora terminaba el cuarto a�o de la carrera de Medicina cuando decidi� irse unos meses a Ghana, a un proyecto de medicina rural que inclu�a una estancia en la unidad de pediatr�a del Hospital Korle-Bu, en Acra, donde, lamentablemente, vio morir a muchos ni�os a causa de la malaria cerebral y la meningitis meningoc�cica. Antes hab�a estado tambi�n en la India, en una cl�nica a orillas del r�o Ganges, que sobre todo trataba a pacientes con lepra y tuberculosis. �Por muchos de ellos apenas pod�amos hacer nada�, lamenta. �Decid� entonces hacer la residencia en Inglaterra pensando en formarme para trabajar con alguna ONG de m�dicos en �frica, pero, al cabo de unos a�os, en parte por el estr�s de trabajar en un entorno con pocos m�dicos y poca supervisi�n, y en parte porque tambi�n empec� a pensar que para poder tratar enfermedades para las que no hab�a vacunas antes ten�amos que conocerlas mejor, decid� probar la investigaci�n. Y as� descubr� mi verdadera vocaci�n�, recuerda Garc�a de Vinuesa, actualmente directora adjunta de Investigaci�n e investigadora principal en el Francis Crick Institute de Londres (Reino Unido). Hizo la tesis para entender la respuesta inmune a las bacterias en c�psulas, que son las que causan la meningitis. Y ah� empez� su pasi�n por las c�lulas B y T, que han marcado su carrera. Entre otros logros, su equipo ha conseguido identificar dos tipos de gl�bulos blancos encargados de controlar la producci�n de anticuerpos y ha descrito mecanismos fundamentales en el desarrollo de las enfermedades autoinmunes, las que se producen cuando el sistema inmunitario ataca por error a las c�lulas del propio organismo. "Como investigadora es muy emocionante ver la posibilidad de un tratamiento para una enfermedad tan grave como el lupus"Pero, sin duda, uno de los descubrimientos que han supuesto un hito en su trayectoria es el hallazgo del papel que cumple el gen TLR7 en la aparici�n del lupus, una grave enfermedad cr�nica. Garc�a de Vinuesa lo identific� al estudiar el caso de Gabriela, una ni�a espa�ola de siete a�os que sufr�a lupus eritematoso sist�mico y cuyo caso segu�an en el Hospital Ni�o Jes�s de Madrid. Tras comprobar que la peque�a ten�a una mutaci�n en el gen TLR7, el equipo de la cient�fica espa�ola consigui� emular la misma mutaci�n gen�tica en un modelo de rat�n. Y los experimentos demostraron que esta mutaci�n era, claramente, la v�a causante de la enfermedad autoimmune.La investigadora todav�a se emociona al recordar aquel momento eureka en el laboratorio. �Vimos que en los animales se reproduc�a la enfermedad en el 100% de los casos. Aparec�a pr�cticamente toda la s�ntomatolog�a cl�nica que vemos habitualmente en los pacientes, as� que supimos que era un descubrimiento importante�, rememora. Hab�a que ponerle un nombre al modelo de animal para publicar el hallazgo, y Garc�a de Vinuesa no dud� en a qui�n deb�an preguntar primero. �Llamamos a Gabriela y le dijimos si quer�a elegir ella el nombre. Y ella decidi� ponerle Kika, igual que el elefantito de peluche que siempre se llevaba al hospital�. A d�a de hoy, los ratones Kika est�n siendo muy �tiles en laboratorios de todo el mundo para entender c�mo funciona este tipo de se�alizaci�n en las enfermedades autoinmunes y tambi�n est�n sirviendo para avanzar en el desarrollo de f�rmacos capaces de bloquear ese mecanismo que dispara fuego amigo en el interior del organismo. De hecho, los primeros ensayos cl�nicos con un inhibidor de esta v�a han mostrado beneficios cl�nicos tanto en los s�ntomas cut�neos como sist�micos de la enfermedad. �Los ensayos en fase 2 han sido francamente prometedores. Todav�a es pronto para saber c�mo ser�n los resultados definitivos y tenemos que ser cautos, pero como investigadora es muy emocionante ver la posibilidad de un tratamiento para una enfermedad tan grave�, asegura. Las claves del caso FolbiggApenas unos meses despu�s de que se conociera la historia de Gabriela, se hizo p�blica la contribuci�n de Garc�a de Vinuesa al caso que tambi�n ha supuesto un antes y un despu�s en su carrera, el de Kathleen Folbigg. La investigadora recuerda perfectamente la primera vez que escuch� su nombre: Un colega con el que hab�a trabajado a�os atr�s -y que hab�a cambiado la ciencia por la abogac�a- la contact� para estudiar el caso de la que entonces se consideraba una de las peores asesinas de Australia, encarcelada por haber dado muerte a sus hijos. Este excompa�ero le expres� sus dudas sobre la sentencia y le pidi� ayuda, porque consideraba que hab�a indicios que apuntaban a que las muertes podr�an deberse en realidad a una enfermedad gen�tica. Pero en ese primer encuentro, ella le dijo que no era la persona m�s adecuada para investigarlo. �El caso es que al poco tiempo me insisti� y no pude evitar pensar en que aquella mujer que llevaba tantos a�os en la c�rcel pod�a ser inocente, as� que me puse a estudiar las pruebas. Soy madre, tengo dos hijas, y no puedo imaginar peor pesadilla que perder a tus hijos y que adem�s te acusen de haberlos matado. Solo pensarlo es tan triste y tan duro que si tienes los medios para poder ayudar, lo haces�, recuerda. No sab�a que se estaban embarcando entonces en cinco a�os de intenso trabajo, informes y audiencias judiciales; un esfuerzo duro que, subraya, sin duda mereci� la pena. �Al principio ya vimos que hab�a signos muy claros de que las muertes no hab�an sido por homicidio, como una miocarditis muy clara que presentaba una de las peque�as en el coraz�n y que se ve�a claramente en la autopsia. Apenas un mes antes nuestro grupo hab�a estudiado el caso de una familia de Macedonia, que hab�a perdido cuatro beb�s y encontramos una causa gen�tica relacionada con su sistema inmunitario. Me pareci� que si exist�a una causa gen�tica ten�amos las herramientas para descubrirla, as� que nos pusimos a investigarlo�, rememora."Necesitamos m�s medios para poder esclarecer casos como el de Folbigg, que nunca debi� entrar en prisi�n" Tras mucho trabajo, finalmente comprobaron que la causa de las muertes s�bitas de las hijas de Folbigg era una extra�a y hasta entonces desconocida mutaci�n gen�tica en un gen cuyos errores ya hab�an causado antes muertes en por arritmias cardiacas. Esa marca en su ADN, y no la mano de su madre, era la que hab�a acabado con la vida de las peque�as, que ten�an entre 10 y 18 meses cuando fallecieron, se�ala la investigadora, quien recuerda que los dos ni�os varones no ten�an la mutaci�n pero se demostr� que hab�an fallecido por causas que tambi�n se consideraron naturales, incluida una epilepsia. Con esa evidencia en la mano, 150 cient�ficos de primer nivel, incluidos tres premios Nobel, reclamaron la liberaci�n de Folbigg, que para entonces llevaba 20 a�os en prisi�n, pero a�n as� se tardaron dos a�os m�s en revocar su sentencia de c�rcel, lamenta Garc�a de Vinuesa. �Fue verdaderamente terrible. Kathleen nunca debi� entrar en prisi�n. No hab�a pruebas reales contra ella, se utilizaron frases sacadas de contexto de sus diarios para condenarla y pas� injustamente m�s de dos d�cadas en prisi�n�.Desde que se conoci� su implicaci�n en el caso, la cient�fica espa�ola no ha dejado de recibir peticiones de ayuda en casos de condenas similares, todas ellas a mujeres. �Un grupo de compa�eros estamos intentando poner en marcha una ONG para poder trabajar de forma m�s sistematizada en este tipo de casos y, en definitiva, para que la gen�tica se emplee de forma m�s rigurosa en entornos judiciales�, avanza. �Hay m�s de 10.000 enfermedades raras y sabemos que algunas tienen presentaciones inusuales, con constelaciones de s�ntomas que pueden ser complejos de identificar y que pueden confundirse a simple vista con una muerte o da�o provocado. Son casos tr�gicos, terribles, que pueden destrozar la vida de muchas personas. Y por eso, necesitamos facilitar que haya m�s medios para esclarecerlos y que se estudien las posibles causas gen�ticas que pueden estar interviniendo�, reclama. El conocimiento y la tecnolog�a avanzan r�pido y esto debe tenerse en cuenta tambi�n en el sistema judicial, subraya la investigadora, que hace hincapi� en que muchos de los avances que se est�n dando hoy en d�a parec�an ciencia ficci�n solo unos pocos a�os atr�s. �Cuando yo empec� en la Inmunolog�a no pod�amos vislumbrar que esta especialidad iba a ser tan transversal, tan importante y relevante para el resto de las especialidades biom�dicas�, remarca. La cient�fica augura un �futuro brillante� para el avance de la Medicina con los nuevos conocimientos que se est�n atesorando, aunque advierte de la necesidad de garantizar la equidad en el acceso a la innovaci�n, todav�a dif�cil y cara, para evitar un mundo con �ciudadanos de primera y de segunda, seg�n la carga de enfermedad gen�tica�.
La investigadora espa�ola que liber� de la c�rcel a una madre inocente y est� revolucionando la Inmunolog�a: "No puedo imaginar peor pesadilla que perder a tus hijos y que te acusen de haberlos matado"
Su nombre se hizo mundialmente famoso en 2023, cuando sus investigaciones lograron liberar de la c�rcel a la australiana Kathleen Folbigg, que pas� 20 a�os en prisi�n...











