El neocelandés Ryan Fox sobrevivió a un recorrido salvaje por los últimos nueve hoyos del campo inglés de Royal Birkdale y embocó el putt más importante de su vida este último domingo: un birdie de tres metros y medio en el hoyo final para ganar el Abierto Británico y conseguir su primer major. Inmediatamente después de firmar la tarjeta, lo primero que hizo el “Champion Golfer of the Year”, como se denomina pomposamente al campeón en el Open, fue tomar el celular y hacer un llamado para comunicarse con su familia, a miles de kilómetros.En el tee del 18, Fox estaba empatado con el estadounidense Cameron Young, quien había terminado su vuelta de 64 golpes (-6) más de dos horas antes. En el hoyo más difícil del campo, que solo había producido cuatro birdies en la jornada, Fox pegó un potente golpe de salida al centro del fairway, dejó el tiro de aproximación por debajo del hoyo y al ver la pelota caer en la taza alzó ambos brazos. El trabajo ya estaba hecho a la perfección, lo que no pudo concretar Scottie Scheffler, que insinuó una remontada pero finalizó 4°, a tres de la punta. Así, el N° 1 no pudo defender el título.Fox cerró con 68 golpes (-2), totalizó 270 (-10) y le propinó otra gran decepción a Young. El estadounidense también terminó a un golpe del campeón en St. Andrews hace dos años y tenía la ventaja en la ronda final del Masters hasta que Rory McIlroy lo superó en abril.El tercero en discordia fue Sam Burns, el líder tras 54 hoyos, que no tenía planeado disputar el Abierto Británico debido al inminente nacimiento de su hija y que cambió de parecer cuando su esposa dio a luz antes de la previsto, dejó escapar una ventaja de dos golpes ,terminar a dos golpes del campeón.