Comercios, balcones y paredes están cubiertos de banderas albicelestes. Messi sonríe desde las vidrieras y aparece en camisetas, gigantografías y tatuajes: en Argentina, el “mesías” es omnipresente y comparte el trono con “D10S”, Diego Maradona.

Con Lionel Messi multiplicado en tatuajes, murales y carteles, y la palabra “bicampeón” proscrita por temor a tentar la mala suerte, Argentina contiene el aliento antes de la final del Mundial ante España este domingo en las afueras de Nueva York.

Horas antes de la final, mucha gente ya se dirige y comienza a concentrarse alrededor del Obelisco. Llevan camisetas y banderas argentinas; algunas mujeres usan cintillos celestes y blancos en el pelo y otras llevan la bandera colgada de la cartera. En la avenida 9 de Julio, los automóviles hacen sonar las bocinas y algunos llevan pequeñas banderas en las ventanillas.

“Vinimos especialmente desde Asunción para vivir esto. La emoción de llegar de nuevo a una final es espectacular. Y si se pierde, igual se disfruta: de 48 selecciones llegaron sólo dos. No sé si habrá la misma algarabía, pero la gente va a estar acá festejando, seguro”, dijo a la AFP Luis de la Peña, de 51 años, empleado argentino que vive en Asunción.