El incendio que desde el pasado jueves se ceba con la Sierra Norte de Guadalajara sigue devorando poco a poco el corazón de esta joya natural. Poco antes de las 14.00 de este domingo, el fuego alcanzaba ya las 13.000 hectáreas. La noche anterior pegó otro zarpazo de 13 kilómetros, sumando 5.000 hectáreas más en apenas unas horas. Los municipios evacuados superan ya la veintena, con más de 800 vecinos desalojados de sus casas, a salvo, eso sí, de las llamas gracias al trabajo de los más de 700 efectivos y 150 medios desplegados desde que el incendio se iniciara, hace ya cuatro días, en una parcela agrícola aledaña al monte. La prioridad, explicaba este domingo la consejera de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, Mercedes Gómez, ha sido preservar los pueblos. “Para tranquilidad de los evacuados, no hemos sufrido ningún daño en las viviendas”, afirmaba desde el Puesto de Mando Avanzado de Tamajón.La protección de las casas es la labor encomendada a los bomberos de la Diputación de Guadalajara y de Madrid y a los 200 miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) desplegados en la zona, que también combaten por tierra y aire, junto a los bomberos forestales de Castilla-La Mancha y del Ministerio para la Transición Ecológica, un incendio atizado por rachas de viento de hasta 50 kilómetros/hora en un entorno abrupto, con barrancos y valles convertidos en chimeneas de fuego. El objetivo, explicaba Gómez, es “ir por delante del incendio”, haciendo cortafuegos y líneas de contención sin dejar de consolidar las zonas ya arrasadas entre La Mierla, en la cola del incendio, y su cabeza, aún desbocada, en la zona noroeste. “Intentamos dirigir el fuego y no que el fuego nos dirija a nosotros, para en un futuro, que no es inmediato, pero que sí está próximo, poder contenerlo”.Barrera de contenciónLos técnicos del Infocam preparan ya un dispositivo específico para hacer una gran barrera de contención en las parameras de Atienza, a 16 kilómetros de un frente que este domingo mostraba su cara más virulenta en los pueblos de Bustares y Gascueña, donde se han llevado a cabo las últimas evacuaciones, las de Robledo de Corpes, Aldeanueva, Prádena de Atienza y Naharros. La mayoría de los más de 800 evacuados, muchos de ellos veraneantes con casas en estos pueblos, han vuelto a sus primeras residencias, pero medio centenar siguen en el albergue instalado por Cruz Roja en un pabellón de Humanes, aliviados, dentro de la tristeza, por la lucha de los bomberos para preservar sus viviendas. “No estamos en nuestra casa, pero casi como si lo estuviéramos”, cuenta Lorenza Benítez, de 77 años y vecina de Bustares, que todos los veranos vuelve desde Barcelona a su pueblo. “Es tremendo que por un descuido, por el viento o por lo que sea esté pasando esto y no haya manera de apagarlo”, lamenta.Humanes es el pueblo que, desde el jueves, acoge a los evacuados que no tienen otra opción o que prefieren quedarse en la comarca que les vio nacer, pero ya se busca una instalación en Guadalajara capital por si este espacio se quedara pequeño ante nuevos desalojos. Allí, entre las camillas, las botellas de agua y los bocadillos preparados por Cruz Roja, se encuentra Pedro José, vecino también de Bustares y vigilante forestal durante 25 años. Sé que está complicado porque es un incendio muy extenso y con muchos frentes. He dado muchos avisos de rayo y da mucha pena, pero mientras no se pierdan vidas y casas...”, cuenta. Al desalojo preventivo de estos municipios se añade la cancelación de varios campamentos juveniles, lejos aún del fuego, pero afectados por el humo y la ceniza, y la suspensión cautelar de la actividad en una mina de sílice de Naharros para facilitar las evacuaciones por carretera.El 90% de la superficie afectada por el incendio se encuentra dentro del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, un espacio de alto valor ecológico, que vive de la gestión forestal, la ganadería y el turismo, y que ya nota el impacto del incendio en su economía, con una cascada de cancelaciones en los alojamientos que se preparaban para el eclipse solar de agosto. El Ejecutivo autonómico ha anunciado la puesta en marcha de forma inmediata, una vez extinguido el fuego, de un plan de restauración y recuperación en la zona para quienes, reconocía, “lo van a perder todo”. “Próximamente iremos desgranando esas actuaciones, para las que hemos pedido apoyo al Estado, sabiendo que lo primero y principal es controlar el incendio”, insistía la consejera Gómez. También se preparan “ventanas” para que los ganaderos puedan acceder a la zona y alimentar a sus rebaños.Con el incendio aún sin controlar, arrecia también la polémica por su origen. Vox, que había defendido a su alcalde en Robledillo de Mohernando —el agricultor que, según la investigación, pudo originar el incendio con su cosechadora—, se desdice y asegura, ahora, que el regidor no se encontraba en el lugar en el que se inició. El presidente de Vox en Guadalajara, Iván Sánchez, que el sábado comparecía desde La Mierla junto al regidor investigado, Rubén Marchamalo, carga contra los medios de comunicación y contra la subdelegación del Gobierno en Guadalajara por señalar, afirma, a este alcalde. “Yo ni siquiera estaba en el término municipal de Puebla de Beleña en esos momentos”, insistía Marchamalo, tras aclarar que se trata de una parcela labrada por su familia y defender la “presunción de inocencia”. “Teníamos más medios de los obligatorios preparados por si acaso se iniciaba algún tipo de incendio”, añadió.
El incendio de La Mierla (Guadalajara) devora 13.000 hectáreas en cuatro días con 21 pueblos desalojados
El agricultor y alcalde de Vox investigado como presunto responsable del fuego niega ser el autor: “Yo ni siquiera estaba allí”












