A las nueve y media de la noche del sábado, cuando el frío ya se había instalado sobre los campos del Valle del Mantaro, en la sierra central de Perú, y muchas familias se preparaban para dormir, la tierra comenzó a rugir. Un sismo de magnitud 5,1 sacudió la región de Junín y dejó su mayor rastro de destrucción en el anexo de Pumpunya, en el distrito de Chongos Bajo, provincia de Chupaca, a más de 3.200 metros sobre el nivel del mar. En pocos segundos, las paredes de adobe cedieron, los techos de teja se desplomaron y la noche quedó cubierta por una nube de polvo.El Instituto Nacional de Defensa Civil confirmó la muerte de cinco personas. Tres de ellas tenían más de 70 años. Los bomberos y las autoridades reportaron además más de 50 heridos y alrededor de 300 personas damnificadas. En Pumpunya, donde buena parte de las viviendas fueron levantadas con adobe, el sismo encontró su punto más vulnerable. Los muros se rajaron. Las vacas, carneros y burros murieron aplastados bajo los escombros. La tragedia golpeó el sustento de familias dedicadas desde hace generaciones al cultivo de papa, maíz, zanahoria, cebada y trigo, y a la crianza de ganado.Como ha descrito el medio Huancayork Times, los vecinos de Pumpunya extendieron pellejos de oveja sobre la losa deportiva del pueblo y pasaron allí la madrugada. El miedo no provenía únicamente del terremoto que acababan de vivir, sino de las doce réplicas que el Instituto Geofísico del Perú registró durante las horas siguientes. Entre las estructuras que no resistieron estuvo uno de los símbolos más antiguos del Valle del Mantaro. La histórica Cruz del Señor de Cani Cruz colapsó después de más de cuatro siglos de existencia. La cruz de piedra, levantada aproximadamente en 1534 y reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación, era uno de los principales lugares de peregrinación de la zona. La tradición oral sostiene que allí se realizaban castigos y juicios durante la época colonial y los tiempos de la Santa Inquisición. Muy cerca de ella, el techo de la Iglesia Matriz también cedió ante la fuerza del movimiento. Juan de Dios Valero, fotógrafo que ha documentado la emergencia, resume las escenas de dolor. “Una parte del pueblo está en escombros. Paredes derrumbadas, personas aplastadas, animales muertos. Ha sido devastador”. El periodista Daniel Mitma, natural de Chupaca, ensaya una explicación sobre los efectos del sismo de 5,1: “No hay que perder de vista que acaba de terminar el invierno y los cimientos están húmedos. Las lluvias han sido muy fuertes. Eso podría haber sido decisivo”. En ese sentido, el presidente del Instituto Geofísico del Perú, Hernando Tavera, sostiene que la afectación sufrida tiene relación con la fragilidad de muchas viviendas rurales. “Cuando las construcciones son hechas con las normas, con la ingeniería, obviamente van a tener mejor resultado que cuando son construidas con material de la zona; lo que denominamos viviendas precarias”, explicó en Radio Programas del Perú. Mientras continúan las labores de rescate, la Policía Nacional mantiene operaciones de búsqueda y seguridad en las zonas afectadas. Más de cincuenta bomberos y diez unidades fueron desplegados para atender la emergencia. No se descarta que haya más víctimas. La Conferencia Episcopal Peruana expresó su solidaridad con las víctimas y pidió acompañar a quienes perdieron sus hogares.