Por Héctor González

A unos días del lanzamiento de su nuevo disco Foreign Tongues, los Rolling Stones igualaron el récord de The Beatles, de colocar 15 discos en el número uno de la lista de discos más vendidos. ¿Será la nostalgia?, ¿será que las piedras rodantes en verdad consiguieron dar un golpe maestro para conectar con las audiencias por medio de nuevas canciones? Será el sereno, pero lo cierto es que Jagger, Richards y Wood siguen partiendo el queso como la banda de rock más importante del planeta.

Decir que el disco suena bien para un grupo con un promedio de edad de 81 años, es regatear méritos. Foreign Tongues suena mucho mejor que muchas bandas jóvenes. La mano de Andrew Watt, productor que ha trabajado lo mismo con Pearl Jam, Iggy Pop, Ozzy Osborne y Paul McCartney, que con Justin Beaber o Ed Sheeran, no solo imprime frescura, también permite que las canciones de los Stones oscilen entre su sonido clásico y melodías pop.

El orden al bat abre con “Rough And Twisted”, un blues rasposo que se puede leer como una declaración de principios. Alguna vez McCartney declaró con algo de mala leche, que los Stones eran una buena banda de blues que tocaba versiones. Habrá quien pueda estar de acuerdo con el ex Beatle, sin embargo, es incuestionable el ya histórico y retorcido colmillo de sus satánicas majestades para nadar en las aguas del Delta de Mississippi y brindar canciones como “Beautiful Delilah”.