En otra vida fui pintora, seguro. O la maquilladora de Cleopatra, siempre y cuando la reina de Egipto se coloreara de verdad los ojos en azul turquesa, como la Elizabeth Taylor que la encarnaba en la peli. Es que me obsesionan los colores. No llego a ser sinest�sica como Milo, el ni�o de la discordia de la serie Su peor pesadilla, ni veo arco�ris cuando escucho m�sica, pero a cambio sue�o con combinaciones de tonalidades y colecciono cajas de l�pices que me paro a observar como si de las joyas de la corona se tratasen. De hecho, una de 36 Polychromos de Faber-Castell que me regal� mi amiga Cris hace a�os es mi tesoro nivel anillo de Gollum.A veces los colores me persiguen, como el amarillo –�Soy la �nica que cree que han proliferado como setas los coches en tono pollito? En mi microcalle hay cinco aparcados a diario–; otras voy yo detr�s de ellos. Ahora es el rojo el que me tiene sorbido el seso cual novio primerizo, una man�a que tiene algo de gen�tico, porque en el armario de mi madre no faltaban prendas ni accesorios carmes� (Kelly LeBrock en La mujer de rojo tuvo la culpa). Mi pasi�n roja en clave 2026 arranc� cuando me compr� unas bailarinas de Adeba (2), la preciosa marca de mi amiga Isabel. Luego llegaron un bolso, donde nunca falta la crema de manos Tomato Leaves de Loewe (4), tanto por su olor como por su color, y un collar de coral. Y un cintur�n. �Ah! Y unas (otras) gafas de sol. Desde hace meses, no salgo de casa sin un detalle escarlata, porque aunque no sea yo la O’Hara, mi tara (crom�tica) la tengo.Descubro con alegr�a que no estoy sola, que existe una teor�a en decoraci�n, la del rojo inesperado, popularizada por la interiorista Taylor Migliazzo Simon, que dice que a�adiendo algo de este tono a cualquier habitaci�n la va a mejorar. Christian Dior, un genio, ya se ol�a que el color tiene mucho que decir e, incluso antes que Valentino, inclu�a en sus colecciones alg�n vestido carmes� simplemente para llamar la atenci�n, truco que no ha tardado en replicar Jonathan Anderson en la �ltima colecci�n Crucero de la maison. Como la parte moda la tengo cubierta, me apresuro a colorar mi humilde morada con la vela Granita al Gelso de Acqua di Parma (1), que ambienta mi sal�n con aroma de mora y brioche y lo decora con los motivos coral de su recipiente de cristal.1. Vela Granita al Gelso de la colecci�n Blu Mediterraneo La Caletta (75 euros), de Acqua di Parma. 2. Bailarinas Matilda (195 euros), de Adeba. 3. Colorete Plum Blush (40 euros), de Violette_Fr. 4. Crema de manos Tomato Leaves (50 euros), de Loewe. 5. Esmalte de u�as (14 euros), de Birkenstock. 6. Barra de labios KissKiss Matte (50 euros), de Guerlain.En cuestiones de belleza no me resulta dif�cil enrojecerme. Vivo en mis carnes el eterno retorno de las manicuras y pedicuras rojas (si es que alguna vez se fueron) con lo �ltimo de Birkenstock (5), una l�nea de esmaltes para poner la guinda a sus sandalias, y Red es el elegido, c�mo no. Sus f�rmulas, de secado r�pido y alto brillo, est�n elaboradas con ingredientes naturales y son respetuosas con las u�as al igual que su calzado lo es con los pies. Y de abajo arriba, no renuncio al rouge de labios ni en verano, �nicamente elijo un matiz m�s fresco, como el amapola Petal Red de la nueva KissKiss Matte de Guerlain (6), superhidratante gracias a la miel de su f�rmula.M�s all� de los cl�sicos, en las �ltimas semanas me ha sorprendido que, entre las decenas y decenas de nuevos coloretes que llegan a mis manos, entre rosas y corales siempre hay uno rojizo. Curiosa por saber qu� hago con uno tan subido, me responde raudo al WhatsApp de urgencia Miguel �ngel Tragacete, maquillador y sin embargo amigo. "Martaaaaaaaa [sus audios siempre empiezan con mi nombre alargado y canturreado], sirve para falsear un efecto de piel quemada por el sol, que queda tan mono... �Pero sin da�os!". Y ah� que me lanzo yo a ruborizarme a lo bonzo con el tono En Feu de Plume Blush de Violette_Fr (3), de textura crema en polvo que se funde de inmediato con las mejillas.Definitivamente, si yo hubiera sido la maquilladora de Cleopatra, la egipcia habr�a pasado a la posteridad por sus mejillas coloradas y su sombra de ojos... roja.
La �ltima obsesi�n de una editora de belleza casi sinest�sica: una pasi�n desenfrenada por el rojo... que incluye ruborizarse a lo bonzo
Me obsesionan los colores, sue�o con colores, colecciono (l�pices) de colores... Este verano, le toca el turno al rojo. Se�ora de rojo sobre fondo... rojo, podr�an llamar






