En abril de 2009 un joven dirigente estudiantil que se paseaba con confianza entre las asambleas y los programas televisivos de debate político lideró la toma de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Más de 40 días permanecieron al interior de Pío Nono. Gabriel Boric, en ese entonces estudiante de quinto año de Derecho, mantenía a sus compañeros alineados. El petitorio, además de exigir mejoras académicas, tenía un solo objetivo: la renuncia del decano Roberto Nahum. Un grupo de profesores, entre ellos Davor Harasic y Fernando Atria, solicitaron un sumario contra Nahum, argumentando una deficiente gestión y casos de plagio para acceder a su cargo como profesor titular. La cercanía de este bloque de docentes con los alumnos en toma hicieron andar rumores sobre una coordinación para remover a Nahum. Las visitas de algunos académicos, como Atria y Harasic, a la ocupación acrecentaron esos comentarios. Incluso, Harasic se ofreció a donar dinero para la alimentación de los estudiantes. Al día 42 de la toma, el 5 de junio de 2009, el decano presentó su renuncia con la condición de que se pusiera fin a la movilización. Su renuncia fue calificada por el rector Víctor Pérez como un “acto de generosidad”, pero algunos académicos, como Alfredo Jocelyn-Holt, manifestaron su malestar con la renuncia forzada y acusaron “un complot” por parte de estudiantes y profesores. Para algunos miembros del claustro este fue el punto de partida del declive de la facultad. Un miembro del cuerpo docente afirma que “los estudiantes demostraron que podían sacar a un decano solo con presiones. Ese fue el inicio de una relación académica dictada al ritmo de los alumnos”. Y va más allá con su análisis: “Ese movimiento fracturó a la facultad, dejó a los docentes aún más enfrentados unos a otros. Además que en una escuela de Derecho, que enseña a aplicar las leyes, no es posible que se destituya a alguien electo por mayoría”. Esta grieta en la facultad se ensanchó con las movilizaciones estudiantiles de 2011, donde la facultad fue el epicentro de las coordinaciones. Hasta ese entonces, la Facultad de Derecho gozaba de un prestigio intachable, según datos del Barómetro de Educación Superior: un 82% de percepción favorable entre estudiantes de 3° y 4° medio la posicionó como la mejor de Chile. Para algunos, esa reputación fue decayendo. Jocelyn-Holt fue un opositor a estas manifestaciones desde el principio. Sus críticas quedaron plasmadas en su libro La Escuela Tomada (2015), en el que reclamó que “el complot y el pugilismo —el poder y la fuerza como último ratio— son la manera como las distintas facciones en pugna han querido hacer de la Escuela lo que es y sigue siendo, una Escuela Tomada, no una universidad”. Desde entonces, cada tanto, incomoda en la Universidad de Chile con su postura sobre los cambios que surgieron en Derecho a partir de las tomas. Su crítica más reciente fue una carta publicada en junio en el diario La Segunda que materializó un pensamiento latente entre los docentes y exalumnos: la Facultad de Derecho nunca pudo recuperar la reputación que tenía antes de las tomas. El historiador argumentó que “se ha agigantado el número de alumnos entrantes, nos hemos masificado y, obviamente, a más alumnos (con cada vez menos puntajes óptimos), hay proporcionalmente menos estudiantes sobresalientes (de por sí escasos). De ahí mi juicio de que quizá un tercio de los alumnos aceptados no deberían estar ni siquiera en la universidad”. En ese sentido, también aseguró que la universidad atrae cada año menos postulantes con mejores puntajes. “Prefieren otras casas de estudio, desde luego la Católica, a la cual superábamos con holgura en su momento y, más mazazo aún, se opta hasta por nuevas privadas que ni siquiera figuraban en el mapa de opciones hace poco”, señaló. El profesor citó los datos de la plataforma Nodo Educacional, a cargo de Unholster –consultora de tecnología y análisis de datos–, que muestran una caída en la intención de primera preferencia entre los mejores puntajes en las pruebas de acceso a la educación superior. En 2004, en los colegios no pagados, la facultad de Derecho de la U. de Chile lideraba las preferencias con un 66% frente al 21% de la Universidad Católica. Para 2025 esa ventaja se invierte: la PUC registra un 49% versus un 28% de la U. de Chile.El diagnóstico era demoledor: la facultad estaba perdiendo un alumnado donde antes no tenía competencia. Los años convulsos “Creo que tenemos la obligación de remecer ciertas estructuras y de decir que hay cosas que no pueden pasar, que un movimiento sin sentido, sin sentido por la forma en que se está llevando, conduzca a la renuncia de un decano es algo demasiado fuerte”. Con estas palabras el decano Davor Harasic presentó la renuncia a su cargo el 11 de junio de 2018. Había asumido en 2015, pero no alcanzó a terminar su mandato, debido a las presiones de las alumnas. La Facultad de Derecho permaneció en toma por más de 70 días en medio de un movimiento feminista que impulsaba a las mujeres a denunciar a sus agresores. La oleada de denuncias que se hacían públicas en diferentes rubros también alcanzó a la facultad, donde una alumna acusó de acoso sexual al profesor y expresidente del Tribunal Constitucional Carlos Carmona. El sumario contra el abogado demoró casi nueve meses, lo que generó el malestar de las estudiantes, que optaron por tomarse la facultad. La renuncia de Harasic causó polémica entre los docentes, ya que cuestionó al rector Ennio Vivaldi por la conducción del conflicto y argumentó que existía “una validación de las tomas”. Pese a que hace algunos años Harasic había ofrecido costear la alimentación de la toma que lideró Boric, ahora advertía el riesgo de las constantes ocupaciones. “En mi parecer, no ha advertido cabalmente el grave riesgo que esta tendencia representa para el futuro quehacer de nuestra corporación”, señaló en una carta dirigida al rector. Davor Harasic Rodrigo Cooper, profesor de la facultad desde hace más de 40 años, dice que la administración de Harasic dejó una marca en la facultad. “Sin duda que hay elementos que rescatar, pero de alguna manera antes de las tomas de 2018 pareciera que Harasic fomentaba la ocupación de 2011. Eso cayó muy mal a nivel académico, porque un profesor no puede dar señales de respaldar tomas ilegales. Además de eso, su salida fue muy polémica. Entonces, estas contradicciones de autoridad le pegaron muy fuerte a la Escuela”, comentaPese a los cambios de estilo de dirección en la facultad, al interior de Pío Nono hay un consenso: los lineamientos de la rectoría de Rosa Devés profundizaron esta fama de la que no pueden desprenderse en la Escuela de Derecho. El acercamiento de las autoridades de la universidad con el expresidente Gabriel Boric, según miembros del claustro, dieron la impresión de una universidad politizada, que antes se había caracterizado por su pluralidad ideológica. “Las máximas autoridades de la universidad resultaban muy cercanas al gobierno pasado. Tanto, que el exrector Ennio Vivaldi terminó su mandato y se fue de embajador a Italia, y la rectora de Devés tenía como jefe de gabinete al hermano del presidente. Se veía mucho que la universidad se había inclinado ideológicamente. Quedó esa publicidad y, en algunas carreras, eso es un factor muy sensible”, señala uno de los miembros del Consejo de la Facultad.Rosa Devés es felicitada y recibe un abrazo del Presidente Gabriel Boric al asumir su cargo como nueva rectora de la Universidad de Chile. Además, comentan que el criterio de Devés respecto a no desalojar las tomas y optar por un camino dialogante contribuyó a generalizar la idea de que la Universidad de Chile estaba constantemente sin clases, incluso facultades que llevaban años sin ocupaciones ilegales. El mejor ejemplo de que aumentaba la fama de que los estudiantes dictaban el orden de la universidad, por consiguiente de las demás facultades, ocurrió cuando la rectora decidió dormir en su oficina mientras los alumnos estaban en toma. Esa situación se repitió por última vez en octubre de 2025, luego de que un grupo de estudiantes ocupara la Casa Central para exigir cortar los convenios académicos con Israel. La toma se extendió por cerca de dos meses y fue coordinada por una fracción particular de alumnos que no realizaron votaciones con el centro de estudiantes. “Mientras Devés optaba por no desalojar –mismo criterio que tiene la actual rectora (Alejandra Mizala)– y decía que el diálogo es la guía, nosotros en Derecho estábamos tratando de recuperar nuestra institucionalidad. Entonces debilitas tanto a la autoridad, que al final nos ganamos la fama de que estamos en paros y huelgas cuando hace más de siete años que no es así”, comenta una de las académicas de Derecho. Santiago 17 de junio 2024.
La fama indeseada de Pío Nono - La Tercera
Las tomas de hace 17 años siguen penando en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. Ahí, sostienen los críticos de esas ocupaciones, la facultad perdió control de su calendario académico y las discrepancias comenzaron a solucionarse con funas. Una carta de Alfredo Jocelyn-Holt reabrió esa conversación incómoda. Una que, ahora, la actual administración rebate con cifras.







