Actualizado a las 09:44h.
La final del Mundial se presenta como el partido del siglo. Y en ella, hay dos claramente papeles diferenciados. España es, para muchos, la gran favorita. La selección que ilusiona con su fútbol y con sus jóvenes llamados a ser el futuro, pero también el presente. Sin embargo, al otro lado estará Argentina, la villana de esta historia.
El Mundial de la albiceleste ha sido, cuanto menos, épico. Argentina no ha sido la mejor selección hasta el momento. Sin embargo, siempre ha hecho lo justo y necesario para ir avanzando de ronda. Si el partido le exigía una victoria fácil, con Messi le bastaba. Si la eliminatoria requería de un esfuerzo extra en los minutos finales para darle la vuelta al marcador, ahí estaban los Enzo Fernández, Julián Álvarez, Lautaro Martínez y compañía para echar el resto.
Y es que la Copa del Mundo del equipo de Lionel Scaloni ha sido un constante vivir en el alambre. Siempre aguardando hasta el último minuto del añadido o de la prórroga para dar ese último grito rumbo a la victoria. Desde que superó con facilidad la fase de grupos, en todas las eliminatorias ha tenido sustos. Por ello, a muchos su andadura les ha recordado a la mítica Champions del Madrid de las remontadas con Benzema y Courtois a la cabeza.













