El partido entre Argentina e Inglaterra fue el mejor jugado hasta aquí por el equipo nacional durante todo el campeonato. Tuvo un desempeño incomparable, yendo de menor a mayor, logrando los goles en la parte final del juego. Presenciamos una Selección Argentina pura garra, convicción y entrega. Un equipo con gran talento para superar la adversidad, puro corazón. En este escenario, Lionel Messi ha adquirido la estirpe de un gigante. Estamos, sin dudas, ante la mejor Selección de su tiempo. Pero Inglaterra vs. Argentina no fue solo un partido de fútbol. Excedió lo estrictamente deportivo. Lo expresó después del encuentro el mismo Messi: “si bien habíamos dicho antes de empezar que era solo un partido de fútbol, en el Himno empezamos a sentir cosas diferentes, especiales, sin dejar de lado que era un partido de fútbol, creo que ninguno de nosotros queríamos perder y que la gente de Argentina no quería perder contra Inglaterra”. También afirmó: “poder regalarle esta alegría a la gente, sabemos que los mundiales son especiales y nos olvidamos de todo lo mal que nos toca pasar, que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo o que no llega a fin de mes, que la vive peleando, que es la vida nuestra, la que nos tocó siempre, y, nada, poder regalarles esta alegría a ellos”. Desde la fuerza con la que se cantó el Himno hasta el despliegue final de la bandera con la consigna “Las Malvinas son argentinas”, el encuentro movilizó un fuerte sentimiento nacional. Ello se expresó también en los miles que festejaron luego en las calles de las ciudades y pueblos de todo el país. Una épica contenida estalló en la piel emocionada de un pueblo necesitado de vivir una alegría en un contexto bastante desolador.
Más que un partido de fútbol
El partido entre Argentina e Inglaterra fue el mejor jugado hasta aquí por el equipo nacional durante todo el campeonato. Tuvo un desempeño incomparable, yendo de menor a mayor, logrando los goles en la parte final del juego. Presenciamos una Selección Argentina pura garra, convicción y entrega. Un equipo con gran talento para superar la adversidad, puro corazón. En este escenario, Lionel Messi ha adquirido la estirpe de un gigante. Estamos, sin dudas, ante la mejor Selección de su tiempo. Pero Inglaterra vs. Argentina no fue solo un partido de fútbol. Excedió lo estrictamente deportivo. Lo expresó después del encuentro el mismo Messi: “si bien habíamos dicho antes de empezar que era solo un partido de fútbol, en el Himno empezamos a sentir cosas diferentes, especiales, sin dejar de lado que era un partido de fútbol, creo que ninguno de nosotros queríamos perder y que la gente de Argentina no quería perder contra Inglaterra”. También afirmó: “poder regalarle esta alegría a la gente, sabemos que los mundiales son especiales y nos olvidamos de todo lo mal que nos toca pasar, que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo o que no llega a fin de mes, que la vive peleando, que es la vida nuestra, la que nos tocó siempre, y, nada, poder regalarles esta alegría a ellos”. Desde la fuerza con la que se cantó el Himno hasta el despliegue final de la bandera con la consigna “Las Malvinas son argentinas”, el encuentro movilizó un fuerte sentimiento nacional. Ello se expresó también en los miles que festejaron luego en las calles de las ciudades y pueblos de todo el país. Una épica contenida estalló en la piel emocionada de un pueblo necesitado de vivir una alegría en un contexto bastante desolador.












