De vez en cuando el exfutbolista, exentrenador y escritor Jorge Valdano recuerda que el fútbol es lo que más importa de entre lo que no importa nada. Y también una final del Mundial, por mucha final del Mundial que sea, se convierte en un acontecimiento insignificante ante los conflictos de verdad sobre todo si se está produciendo un genocidio como el que sufre el pueblo palestino a manos de Israel, una realidad reconocida desde hace más de un año por la ONU pero que cuenta con la connivencia de EEUU, anfitrión de la final.
A menudo acontecimientos históricos graves se entremezclan con las grandes pruebas deportivas y su capacidad para atraer la atención del mundo. En las últimas semanas el fútbol ha dado pie a expresiones de alegría espontáneas incluso en lugares del mundo tan castigados como la franja de Gaza. El pasado martes, distintos creadores de contenido mostraron una plaza repleta y gente celebrando en la zona la victoria de España por 2-0 frente a Francia en la primera semifinal del Mundial. “Viva España, hoy sois los campeones”, se escucha decir en un vídeo al influencer palestino Mahmuod Salhi. Tardó poco en unirse a los festejos el equipo gazatí de fútbol Al Irada: “Felicidades a España por su merecido éxito. El fútbol une a la gente más allá de las fronteras. Nosotros jugamos con esperanza, resiliencia y respeto, y hoy celebramos vuestro éxito. Os deseamos todavía más victorias”, se puede leer en un mensaje compartido en redes sociales. De fondo, late la política.












