OpiniónEl presidente deja pasar la oportunidad de liderar una transición y se encamina a una oposición marcada por la narrativa del fraude electoral.18.07.2026 23:01 Actualizado: 18.07.2026 23:01 El próximo 20 de julio el presidente Petro dará su último discurso oficial. Este no es un mero acto protocolario. Es la oportunidad para que el mandatario saliente deje constancia de su legado y resalte las obras y reformas que pretende sean consignadas en los anales de la historia. Una despedida que exige grandeza y lealtad constitucional.Ceremonia que esta vez, muy probablemente, estará empañada por los delirios de alguien que ha confundido el ejercicio del poder con la obcecada obediencia a su caprichosa voluntad y que en muchas ocasiones ha tergiversado la realidad a través de su propio prisma ideológico. Un presidente más concentrado en el relato que en las ejecutorias y que deja grandilocuentes promesas incumplidas.En medio de teorías conspirativas sobre un supuesto fraude electoral fraguado por fuerzas políticas y magnates extranjeros, Petro saldrá de la Presidencia sin reconocer la elección de su sucesor. Un hecho inédito que marca no solo el quiebre de un sagrado protocolo republicano que de por sí invita a la estabilidad democrática y a la pacífica transición del poder, sino que anticipa el estilo de lo que será su ejercicio como líder de una oposición que se ha declarado, incluso desde antes de serlo, en estado de desobediencia civil.Aun con la bancada más grande del Congreso y la consolidación de una izquierda que logró adueñarse de las banderas sociales en un país sumido en la desigualdad —fértil terreno político—, en vez de optar por una oposición inteligente y constructiva, ha decidido conducir a su partido por la extraviada senda de la resistencia y la movilización anticipada.Petro seguramente será el líder de la oposición. Pero quizás no de la que necesita Colombia. En momentos en que el control político debería estar marcado por la sensatez, la responsabilidad y el respeto por la integridad constitucional, tendremos en cambio un agitador de masas que desde las calles transformadas en trincheras estará a la espera del primer exceso o equivocación del gobierno para movilizar a sus millones de seguidores y desencadenar un ambiente de profunda desestabilización social. La narrativa del fraude electoral y de la persecución serán la bandera con la que buscará arropar su incendiario discurso político.Ante la impávida mirada de una colectividad que pareciera estar sometida a un pacto de irrestricta lealtad, el último de los Aurelianos conduce peligrosamente al progresismo a reducirse a una mera caja de resonancia de los delirios conspirativos que deja con frecuencia consignados en extensas peroratas a través de sus redes sociales. Si la oposición no sale de la trampa de ser simplemente el músculo instrumental de un relato deshilvanado y se vuelve a conectar genuinamente con las causas sociales que dice representar, su designio no será diferente al del patriarca que vive un amargo otoño y que próximamente saldrá por la puerta trasera del Palacio de Nariño.Quizás se debería entender que Aureliano Buendía —lejos de ser un héroe triunfante— más que un rebelde transformador era un hombre consumido por la guerra y atrapado en un ciclo de conflictos que ni siquiera recuerda cómo comenzaron. Petro, en ese sentido, se parece más al patriarca que confunde su voluntad con el Estado y que convierte la política en una narrativa sobre sí mismo.Petro pudo abrir una ruta fértil de reformas si hubiese asumido ante el Congreso y el país un talante menos rígido y polarizante. Cuatro años dilapidados para la izquierda democrática, pese a una Constitución que permitía dar vida a políticas sociales de inclusión. Reducir el progresismo a un soliloquio épico y de oxidado heroísmo le puede servir a la biografía de un hombre amante de la tragedia, pero no a un pueblo necesitado de justicia social.@gabocifuentesGABRIEL CIFUENTES GHIDINI Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.