El domingo 6 de septiembre, la atención provincial y nacional se posará, al menos por un rato, sobre una localidad clave de la pampa gringa: Marcos Juárez. Una particular reglamentación de su Carta Orgánica Municipal obliga a este municipio a llevar a cabo sus comicios locales en años pares, a contramano de cualquier otro turno provincial o nacional. La idea original, según explicaba Henry Dellarossa —seis veces intendente de esa localidad—, era evitar que las discusiones de otros pagos se mezclen con el día a día de la ciudad.
Como consecuencia directa de aquella autonomía, este año Marcos Juárez protagonizará la única elección ejecutiva del año en toda la provincia de Córdoba. Lo que a simple vista podría parecer una contienda vecinal para suceder a la actual intendenta del PRO, Sara Majorel —quien declinó buscar su reelección—, se ha transformado en un laboratorio experimental de cara a los comicios provinciales y nacionales de 2027.
El “factor Dellarossa”
La gran paradoja de este proceso electoral está encarnada por Pedro Dellarossa, el exintendente que busca volver a serlo. Dellarossa fue el dirigente coronado en 2014 con el apoyo explícito de Mauricio Macri, dándole el primer triunfo a Cambiemos en el país, lo que bautizó a la localidad como el “kilómetro cero de Cambiemos”.











