Córdoba y la Argentina atraviesan un mismo fenómeno: la deuda de los hogares dejó de ser una excepción para convertirse en la norma. Así lo confirman dos relevamientos recientes —uno local, de la consultora Varianza Comunicación y Opinión Pública, y otro nacional, del Centro de Almaceneros— que, leídos en conjunto, dibujan un mapa preocupante del bolsillo de las familias argentinas.

Cómo están los cordobeses. El estudio de Varianza, realizado sobre casi 400 casos entre mayores de 18 años con diferentes situaciones laborales, arrancó por la pregunta más elemental: ¿los ingresos alcanzan para ahorrar? La respuesta fue contundente: apenas el 8,47% dijo que sus ingresos mensuales le permiten ahorrar; un 88,25% respondió que no.

El correlato de esa incapacidad de ahorro es el endeudamiento. Solo el 14,36% afirmó no tener deudas, mientras que un 6,78% adicional, aunque hoy está "limpio", considera probable que deba endeudarse pronto. Del resto, que sí tiene pasivos, el dato más elocuente es que el 52,57% reconoció que no logra reducirlos: son deudas que se pagan, pero no bajan. Solo el 26,29% dijo tener deudas controladas y con capacidad de pago.

¿Cómo se endeudan los cordobeses? La tarjeta de crédito es, por lejos, la puerta de entrada: el 49,17% la señaló como su mecanismo de endeudamiento, muy por encima de los créditos bancarios (18,94%), los préstamos de familiares y amigos (14,95%), las apps y billeteras virtuales (12,96%) y las financieras no bancarias (3,99%). Entre quienes usan tarjeta, el uso mayoritario —42,47%— es para gastos corrientes como alimentos, supermercado, servicios o combustible, y no para consumos aspiracionales.