En el Open Británico se habla de trampas. El dedo acusador señala a Bryson DeChambeau, el estadounidense castigado el viernes con dos golpes de sanción por pisotear la hierba alrededor de su bola en el hoyo 5 y liberar así espacio para el swing. La estrella de LIV y doble ganador del US Open montó en cólera cuando le fue notificada la multa al final de su ronda y protagonizó una escena de película. Acudió al lugar de crimen con los árbitros para recrear la escena en medio de aspavientos de desacuerdo y amenazó con retirarse del torneo: “No voy a jugar”. La bravata se quedó en palabras y este sábado partió con esos dos golpes de más en la mochila, unas piedras que pesan en la clasificación: sexto con -6, a cuatro del líder, Sam Burns, -10, por el -8 de Si Woo Kim y Ryan Fox, y el -7 de Ryan Gerard y Lucas Herbert. Jon Rahm y Scottie Scheffler andan con -4.“No me cae bien. Mucho de lo que hace es puro espectáculo, por llamar la atención”, zanja rotundo Rory McIlroy sobre DeChambeau, un antagonista en la guerra abierta entre el circuito americano y la Liga saudí. El norirlandés marcha con -2, alejado de la cabeza que también Rahm ve con prismáticos.La primera bola del día del español se marchó fuera de límites. El patinazo le cargó ya con un doble bogey que le obligó a invertir en la recuperación del terreno perdido: necesitó repetir la jugada del día anterior en el hoyo 2 (calle perdida a la izquierda, dardo a bandera y putt) y conectar un misil en el par cuatro del 5, de 280 metros, para alcanzar el green con un chasquido de dedos. Y ahí se encalló, frenado por un par de tripateos (8 y 15). Descontó golpes en los dos pares cinco, 14 y 17, y sudó el par en el 18 golpeando de rodillas fuera del búnker. “He jugado bien pero no he metido suficientes putts”, resumió. Y señaló a su favorito si no gana él: “Por lo buena persona que es, Tommy”.Fleetwood (-5), el chico de casa nacido en Southport, sede de este Open, carga con una losa. Ningún inglés ha ganado el Open Británico desde Nick Faldo en 1992, hace 34 años, y ningún inglés lo ha celebrado en Inglaterra desde Tony Jacklin en Royal Lytham en 1969, hace 57 veranos. Las tres victorias de Faldo se cantaron en suelo escocés: 1987 y 1992 en Muirfield y 1990 en Saint Andrews. Además, los tres últimos vencedores del British son estadounidenses (Harman, Schauffele y Scheffler), como 11 de los 14 últimos ganadores de un grande.Solo un golpe por detrás de Rahm, -4 en la jornada para -3 en total, sonríe Josele Ballester, liberado después de pasar el corte de manera titánica (eagle-birdie en los dos últimos hoyos) y reforzado en su confianza ante lo que espera que sea un punto de inflexión. “Sentía que había buen golf dentro de mí. He de llevar mi cabeza a un estado mental bueno. Me digo a mí mismo que nunca se sabe cuándo puede girar el camino”, se receta el castellonense. Eugenio Chacarra entregó uno sobre el par en el día y en la general.Y mientras, Royal Birkdale abrió otra vez la enciclopedia. El neozelandés Ryan Fox, de 39 años, igualó el marcador más bajo en la historia de los grandes, 62 golpes, uniéndose en el club a Branden Grace, Rickie Fowler, Xander Schauffele (en dos ocasiones), Shane Lowry y, en este Open, Herbert y Burns. De esos ocho registros, la mitad, cuatro, se han firmado en el par 70 de Birkdale.Clasificación del Open Británico.
El ‘caso DeChambeau’: en el golf también se habla de trampas
El estadounidense aspira a la victoria en Royal Birkdale tras ser sancionado con dos golpes por una acción ilegal. Sam Burns es líder con -10 y Rahm se aleja con -4











