El sistema atlético anglosajón calcula las distancias en millas.Así se hace en Estados Unidos y, sobre todo, en Gran Bretaña. Una milla son 1.609 metros. No son un kilómetro, tampoco un 1.500.El atletismo británico ha defendido siempre esa milla, distancia aristocrática, según algunos extravagante, que el resto del planeta no interpreta de igual modo.Los europeos continentales que disputan allí un medio maratón, o un maratón, a menudo van perdidos con los parciales y las velocidades. Los hitos están en la milla, no en el kilómetro. Si quieren saber dónde están mientras corren, los europeos continentales deben confiar en el GPS que llevan en la muñeca, Strava, Polar, Suunto, lo que sea.Amparándose en la milla, los ingleses han cimentado su posición jerárquica en la historia del atletismo. Roger Bannister, británico, fue el primero en romper los 4 minutos. Lo hizo en los tiempos del blanco y negro, en 1954, en Oxford: registró 3m59s4 ante 3.000 espectadores, y la potencia mediática de la prensa inglesa trascendió al mundo, recordó a todos que aquella proeza, la de los cuatro minutos, era posible.Otra leyenda británica, Steve Ovett, rompió la barrera de los 3m50s. Firmó 3m48s8 en 1980. Su antítesis, el elegante Sebastian Coe, arañó otro segundo a la plusmarca, hasta los 3m47s33, en 1981.Steve Cram, el rubio alargado que ejerció de árbitro entre Coe y Ovett, se hizo con el récord en 1985: 3m46s32.-Ni para ti ni para ti. Para mí -les dijo Cram, hoy comentarista televisivo.Y luego, se acabó. Se acabó el predominio británico sobre la milla. Inspirado por Said Auita, explotó el mediofondo norteafricano. Nurdin Morceli, argelino, se fue a 3m44s39 en 1993. Y seis años más tarde, Hicham el Guerruj, marroquí como lo era Auita, lo bajó hasta 3m43s13.26 años han pasado desde entonces, hasta hoy, fecha marcada en rojo en el calendario de Josh Kerr (28), británico como Bannister, Ovett, Coe y Cram, y desde ahora, plusmarquista de la milla como ellos: ha llevado la plusmarca hasta 3m42s66.Proyecto 222 se llamaba el programa del formidable mediofondista escocés, mediofondista madurado en Estados Unidos, en Albuquerque (Nuevo México), donde, de crío, se había marchado a estudiar Ciencias de la Actividad Física.Proyecto 222: un hito en la mente de este múltiple campeón del mundo y doble podio olímpico que se maneja en todas las distancias, del 800 a los 5.000, sin olvidarse de la milla, claro, británico como es. Proyecto 222: 222 segundos, el equivalente a 3m42s, la plusmarca que andaba buscando este sábado en Londres, ante la parroquia británica por supuesto, y no ante 3.000 espectadores sino ante 60.000, y que ha ido forjando en sus entrenamientos en Albuquerque, a 6.000 pies de altitud (es decir, a 1.830m), ensayos que ha ido compartiendo en su cuenta de Instagram a modo de diario y libro motivacional, sesiones extraordinarias de 4x800m a 1m50s cada una, por ejemplo, en las que a menudo le acompañaba Brandon Miller, el pequeño estadounidense que hoy mismo, en el 800 londinense, ha tumbado al maravilloso Emmanuel Wanyonyi (1m42s19).El reto ha sido tan milimétrico como bien estructurado, muy bien liderado por Brannon Kidder, la liebre, otro compañero de entrenamientos de Kerr en Albuquerque, que ha fijado la primera vuelta en 54s75 y la segunda, en 1m50s63. Todo ha ido perfecto, de principio a fin, bien apoyado también por el flash lightning, el hilo de luz que se tiende sobre el anillo de la pista y guía los ritmos, y bien apoyado también por las maravillosas zapatillas mágicas, en este caso las Brooks Hyperion 222 que la firma le ha diseñado a Kerr para la ocasión.2m19s al paso del kilómetro y ya la milla es una desbandada, no está la liebre, Nuguse no puede seguir a Kerr y el resto se ha derrengado sobre la pista. Cuando suena la campana, Kerr lleva un margen de un segundo sobre el récord de El Guerruj (2m46s39) y sigue acelerando.Ya no va a ceder, está firme en su empeño, ha estudiado la distancia a fondo, buen británico, conoce todos sus trucos, sus trampas, se conoce también a sí mismo, cruza el 1.500m en 3m27s51 y se lanza a por la plusmarca, los 3m42s66 que le incorporan, ahora sí, en la liturgia millera británica y le elevan en el imaginario popular internacional.Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de 'Soñé que estaba vivo' y 'Soy un superhéroe'