El Ayuntamiento de Madrid presentó en marzo de 2024 los resultados de su campaña para reducir la población de cotorras argentinas y de Kramer en la capital. Los datos anunciados entonces por el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, cifraban la reducción de estas especies invasoras de 13.000 a 10.000 ejemplares entre mayo de 2021 y abril de 2023. Dos años después, y tras una solicitud de acceso a la información pública realizada por este medio, el Consistorio ha elevado las cifras hasta las 17.143 capturas, aunque sin concretar cuántos ejemplares había al principio de la campaña y cuántos al finalizarla. El Consistorio también ha reconocido haber matado a tiros a 1.191. Los datos han sorprendido tanto a la Sociedad Española de Ornitología (SEO Birdlife) ―encargada de realizar los censos― como a Ecologistas en Acción, quienes han cuestionado su veracidad y algunas prácticas de eliminación.Según señalan fuentes municipales, las nuevas cifras responden a “una actualización de datos utilizando una metodología más fiable que la que se usó de partida”, y sitúan Carabanchel como el distrito donde se produjo el mayor número de capturas (2.563) seguido de Latina (2.204) y Usera (2.192). En el extremo opuesto, Chamberí no registra ninguna, acompañado de los distritos de Retiro y Centro, con 52 y 70 capturas respectivamente. Además, se esterilizaron un total de 2.062 huevos durante los dos años que duraron los trabajos. Las nuevas cifras resultan difíciles de entender para SEO BirdLife. “No es creíble que hayan retirado 17.000 ejemplares”, afirma Juan Carlos del Moral, coordinador del Área de Seguimiento de la organización. “Sabemos de muy pocos sitios donde han estado capturando y es un animal tan listo que capturas el primer día y ya se aprenden las trampas, por lo que no vuelven a entrar en los siguientes días”, explica. Por eso, considera que los datos facilitados por el Consistorio son “irracionales”, y concluye: “No creemos que se haya actuado sobre esa población”.Una valoración que comparte Ecologistas en Acción. Su portavoz, Yago Martínez, recuerda que el último censo disponible ―del año 2019― situaba la población de estas aves en torno a unas 13.000 en la capital, lo que suponía casi un 50% del total nacional. “Es bastante increíble que sobre una población estimada de 13.000 cotorras se hayan capturado más de 17.000 ejemplares, salvo que el censo estuviera muy infraestimado”, detalla antes de asegurar que “cualquiera que viva en Madrid puede ver que no ha habido esa enorme reducción”. A su juicio, la política municipal respecto a esta especie “ha sido muy errática” y prueba de ello es que sigue habiendo “numerosas quejas y peticiones vecinales” para que se vuelvan a hacer tareas de control y retirada de cotorras, “porque no se ha solucionado el problema”.Sin embargo, desde el área responsable han señalado a este medio que no tienen previsto poner en marcha nuevas campañas de estas características a corto plazo. Sí reconocen que las principales incidencias relacionadas con las cotorras se agrupan en dos grandes bloques: las molestias provocadas por el ruido y el tamaño de los nidos. Un aumento exponencialEl crecimiento de la población de cotorras en Madrid tiene su origen en el auge que experimentó su venta como animal de compañía durante las décadas de 1980 y 1990. Muchas escapaban de sus jaulas —o eran liberadas por sus propietarios— y encontraron en la capital un entorno favorable para reproducirse con rapidez. Aunque la Unión Europea prohibió en 2005 la importación de aves silvestres tras detectarse casos de gripe aviar y España prohibió en 2013 la tenencia y comercialización de las cotorras argentina y de Kramer, la expansión de ambas especies ya era difícil de revertir. Según el censo de 2019, en Madrid vivían cerca de 13.000 frente a las 7.000 contabilizadas en 2015, lo que supuso un aumento del 85%. Respecto a 2005, cuando se cifró su población en 1.700, el aumento fue de un 665%.Ese crecimiento llevó al Ayuntamiento a diseñar un plan específico para controlar estas especies. El proyecto, sin embargo, fue multipicando su presupuesto conforme avanzó su tramitación. El primer planteamiento municipal estimaba un coste cercano a los 100.000 euros, pero la inversión prevista aumentó hasta desembocar en un contrato de 2,36 millones de euros, adjudicado en 2021 para ejecutar las actuaciones durante los dos siguientes años.Pese a sus dudas sobre los resultados de la campaña, SEO BirdLife defiende que el control de estas aves resulta necesario. Juan Carlos del Moral recuerda que las cotorras compiten con especies autóctonas ―como los gorriones― por el alimento y los lugares donde construir los nidos y cita también el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas a los humanos como la psitacosis, una especie de neumonía. Además, sostiene que el Real Decreto que regula las especies exóticas invasoras obliga a las administraciones a actuar frente a estas aves. “No solamente es recomendable; es que la ley exige eliminar esas poblaciones”, afirma. Abatidas a tirosUno de los aspectos más controvertidos de la campaña de control realizada por el Gobierno municipal fue el uso de carabinas de aire comprimido para abatir ejemplares. En respuesta a las preguntas de EL PAÍS, desde el Área de Urbanismo afirman que mediante este sistema se abatieron 1.191 cotorras, y aseguran que se extremaron las medidas de seguridad “siempre en espacios y horarios cerrados al público y en lugares muy limitados”. Además, defienden el uso de este método por considerarlo “imprescindible” en algunos puntos donde otras técnicas no resultan efectivas, además de “más rápido y menos estresante” para las aves.Ecologistas en Acción critica esta política y, a través de su portavoz, reclama el uso de técnicas “más éticas” como las redes o jaulas trampa. “El uso de carabinas, además de matar a las aves a tiros, implica cerrar parques al público y que los vecinos se encuentren los cadáveres tiroteados. Tanto en el plano ético como de malestar social creemos que es un método que hay que evitar a la hora de realizar un control de la población que es necesario”, zanja.
El Ayuntamiento de Madrid reconoce que mató a 1.191 cotorras a tiros y ha capturado 17.143, pero los ecologistas no creen sus datos
El Consistorio aseguró haber reducido la población de estas aves invasoras de 13.000 a 10.000 ejemplares, entre mayo de 2021 y abril de 2023. Ahora elevan los datos de capturas, para desconcierto de los expertos









