Análisis Exclusivo suscriptores José M. Restrepo encabezó una gira que evidenció el interés de la administración Trump por recomponer vínculos con Colombia antes del cambio de mando.El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, junto al secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio. Foto: AFP18.07.2026 11:06 Actualizado: 18.07.2026 11:06

En 1998, tras varios años de profundas tensiones con el gobierno de Ernesto Samper, luego de la descertificación de Colombia por incumplir sus compromisos en la lucha contra las drogas, Washington reaccionó con una rapidez poco común ante la elección de Andrés Pastrana. En cuestión de semanas, las puertas que habían permanecido prácticamente cerradas volvieron a abrirse y comenzó un realineamiento político que daría paso al Plan Colombia. LEA TAMBIÉN Veintiocho años después, aunque en un contexto muy distinto, la capital estadounidense pareció revivir parte de aquella misma sensación.Durante cuatro días, el vicepresidente electo José Manuel Restrepo encabezó una intensa gira en la que la administración de Donald Trump, el Congreso, la banca multilateral, empresarios y algunos de los principales centros de pensamiento de Washington recibieron a la delegación enviada por el presidente electo Abelardo De La Espriella.Y el mensaje fue inequívoco. Estados Unidos quiere iniciar cuanto antes una nueva etapa en la relación bilateral.Una agenda de alto nivelMás que una visita protocolaria, el recorrido, en el que también participaron el ministro de Hacienda designado, Mauricio Gómez; el futuro ministro de Comercio, Miguel Gómez; y el canciller designado, Omar Bula Escobar, terminó convirtiéndose en la presentación oficial del nuevo gobierno colombiano ante el establecimiento político y económico de la capital estadounidense.Ilan Goldfajn, presidente del BID, y José Manuel Restrepo. Foto: @igoldfajnLa rapidez con la que se produjo ese acercamiento quedó reflejada en el nivel de las reuniones sostenidas incluso antes de la posesión presidencial del próximo 7 de agosto.Restrepo y los ministros designados fueron recibidos por el secretario de Estado, Marco Rubio; los secretarios del Tesoro, Scott Bessent; Comercio, Howard Lutnick; Energía, Chris Wright; el representante comercial Jamieson Greer; así como por directivos de la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional (DFC), el Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (EXIM Bank), la Agencia para el Comercio y el Desarrollo (USTDA), el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo.Difícilmente una delegación de un gobierno que aún no ha tomado posesión habría podido aspirar a una agenda de mayor nivel.En Washington, el rango de los interlocutores suele ser un mensaje político en sí mismo. En esta ocasión, la administración Trump dejó claro que quiere comenzar desde ya la reconstrucción de una relación que atravesó uno de sus momentos más complejos en el último tramo del gobierno del presidente Gustavo Petro. LEA TAMBIÉN El encuentro más importante, sin duda, fue el sostenido con el secretario de Estado, Marco Rubio.Tras la reunión, el Departamento de Estado de los Estados Unidos publicó un comunicado oficial en el que enfatizó que Washington quiere convertirse nuevamente en el “socio preferencial” de Colombia y ofreció alternativas “transparentes y de alto nivel” en sectores considerados estratégicos para ambas naciones.El propio Rubio reforzó posteriormente ese mensaje en sus redes sociales. “Buena reunión con el vicepresidente electo de Colombia, José Manuel Restrepo, para discutir el futuro de la alianza entre Estados Unidos y Colombia. Esperamos trabajar con el gobierno entrante del presidente electo Abelardo De La Espriella para fortalecer la cooperación en materia de seguridad y ampliar los vínculos económicos”, escribió Rubio.Esperamos trabajar con el gobierno entrante del presidente electo Abelardo De La Espriella para fortalecer la cooperación en materia de seguridad y ampliar los vínculos económicosMarco rubioSecretario de Estado de EE. UU.Restrepo respondió agradeciendo el respaldo brindado durante la transición y reiteró el interés del nuevo gobierno en fortalecer la cooperación, combatir el narcotráfico, recuperar el control territorial e integrarse al denominado Escudo de las Américas, insistiendo en que todo ello se hará con pleno respeto a la soberanía colombiana.“Estas reuniones reflejan la disposición de Estados Unidos para construir una nueva etapa en la relación bilateral con Colombia, basada en la confianza, la seguridad, la inversión, el comercio y la generación de oportunidades para nuestra gente”, dijo el vicepresidente electo.El nuevo gobierno apuesta por ampliar la agenda con WashingtonPero reducir la visita al capítulo de seguridad sería perder de vista el cambio más importante que comenzó a perfilarse esta semana.Si durante los años del Plan Colombia la relación giró en torno a la lucha contra las drogas y la cooperación militar, el gobierno entrante busca ahora ampliarla a los ámbitos del comercio, la inversión, la infraestructura, la energía y la inteligencia artificial. LEA TAMBIÉN Ese giro quedó reflejado en las reuniones con los responsables de la política económica y comercial de Estados Unidos, así como con la banca multilateral. Entre los resultados más visibles de la gira figuró el anuncio de misiones técnicas del EXIM Bank y del Fondo Monetario Internacional para avanzar en proyectos de financiamiento, cooperación y apoyo a las prioridades económicas del nuevo gobierno.La agenda también incluyó un encuentro con directivos de Google para explorar alianzas en inteligencia artificial, transformación digital y formación de talento, así como reuniones con empresarios organizadas por la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el U.S.-Colombia Business Council y el Council of the Americas. En todos esos escenarios, Restrepo transmitió el mismo mensaje: Colombia vuelve a estar abierta a los negocios.Ese planteamiento también fue presentado en el Atlantic Council ante un auditorio repleto de diplomáticos, empresarios, académicos y funcionarios del Congreso, una muestra del interés que despertó la llegada del nuevo gobierno colombiano en Washington.En ese escenario, Restrepo resumió la hoja de ruta con la que el gobierno de Abelardo De La Espriella aspira a redefinir la relación con Estados Unidos.José Manuel Restrepo en Washington con la directora del FMI, Kristalina Georgieva. Foto: @KGeorgieva/XExplicó que esta descansará sobre cinco pilares: la expansión del comercio bilateral y la atracción de inversión extranjera; el fortalecimiento de la seguridad económica y nacional de ambos países; la consolidación de Colombia como aliado estratégico de Washington y como plataforma para impulsar la democratización de Venezuela; la defensa de la democracia y las instituciones; y una agenda de prosperidad sustentada en la inversión privada y la generación de empleo.El mensaje presentado durante la gira convenció también a Kevin Whitaker, exembajador de Estados Unidos en Colombia entre 2014 y 2019, quien considera que la primera visita del gobierno entrante “parece haber sido un verdadero éxito”.Según Whitaker, Restrepo y su equipo lograron transmitir el compromiso del presidente electo de reconstruir una relación bilateral que durante años fue “sólida y resiliente”, así como el interés de Colombia en convertirse nuevamente en un socio de Estados Unidos en materia de seguridad, comercio y otros frentes.La pregunta ahora, sostiene el diplomático, es “cómo respaldará la administración Trump a un gobierno de De La Espriella. Hay un viejo dicho en Washington según el cual el amor se expresa con dinero. La delegación estadounidense que asista a la posesión presidencial podría llegar con recursos concretos para respaldar a su nuevo aliado en América Latina”. LEA TAMBIÉN La otra cara de la gira, sin embargo, apareció en el Capitolio, donde quedó claro que el entusiasmo republicano no necesariamente se replica entre todos los demócratas y que el verdadero reto del nuevo gobierno será reconstruir el histórico respaldo bipartidista que durante décadas distinguió la relación entre Washington y Bogotá.El reto de recuperar el respaldo bipartidistaLas grietas que aún existen se asomaron durante una audiencia convocada por la representante republicana María Elvira Salazar en el Subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, programada para coincidir con la visita de la delegación colombiana.Bajo el título ‘Un nuevo comienzo para Colombia’, altos funcionarios del Departamento de Estado expusieron la visión de la administración Trump sobre el futuro de la relación bilateral y el respaldo al gobierno entrante.La audiencia cumplió, además, otro propósito. En una ciudad absorbida por Medio Oriente, la inmigración y las elecciones legislativas, volvió a poner a Colombia en el centro de la discusión sobre América Latina.El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, junto al secretario de Estado, Marco Rubio. Foto: AFPPero también dejó ver que el entusiasmo despertado por el cambio de gobierno no es compartido por todos los sectores políticos de Washington.Joaquín Castro, el demócrata de mayor rango del subcomité, cuestionó el respaldo que Donald Trump dio a Abelardo De La Espriella durante la campaña, recordó su pasado como abogado de personas vinculadas al paramilitarismo y expresó reparos frente a la posibilidad de modificar aspectos del acuerdo de paz y endurecer la estrategia de seguridad.También advirtió que cualquier eventual incremento de la participación militar estadounidense en Colombia requeriría la autorización del Congreso y cuestionó que el nuevo gobierno quiera replicar el modelo de las megacárceles. “No se puede replicar lo de Salvador en Colombia”, señaló.Más reveladora fue, sin embargo, la intervención de Gregory Meeks, el principal demócrata del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara.Meeks criticó a Gustavo Petro por poner en duda los resultados electorales y reconoció la victoria de De La Espriella. Pero aprovechó para enviar un mensaje que probablemente resume el principal desafío que enfrentará el nuevo gobierno en Washington. LEA TAMBIÉN “Puede que tenga el respaldo de Trump, pero va a necesitar a los demócratas aquí en el Congreso para ayudar a mantener la asistencia a Colombia. Y ese apoyo va a estar atado a la defensa de las instituciones en Colombia, de los derechos humanos, del Estado de derecho y de los acuerdos de paz”, dijo el legislador.Las palabras de Meeks fueron un recordatorio de que el escenario político estadounidense puede cambiar con rapidez. Hoy los republicanos controlan la Casa Blanca y el Congreso, pero las elecciones legislativas de noviembre podrían modificar ese equilibrio y devolver a los demócratas una influencia mucho mayor en la política hacia Colombia.No se trata únicamente del peso político de Meeks o Castro. Ambos representan la posición de un sector del Partido Demócrata cuya opinión será determinante si el nuevo gobierno pretende recuperar el respaldo bipartidista que históricamente ha sustentado la cooperación entre ambos países.Quizá por eso Restrepo insistió una y otra vez durante la visita en la necesidad de reconstruir esa relación con ambos partidos.En esa misma audiencia surgió uno de los anuncios más llamativos. Funcionarios del Departamento de Estado plantearon la posibilidad de apoyar la creación de bases de operaciones para la Policía colombiana en regiones donde el Estado tiene poca presencia.Precisaron que no serían bases militares estadounidenses -cuya instalación hoy requeriría la aprobación del Congreso y el aval de la Corte Constitucional-, sino centros logísticos similares a los financiados durante el Plan Colombia, y reiteraron además el interés en ampliar la flota colombiana de helicópteros Black Hawk.Delegación del vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, y republicanos del Congreso. Foto:X: @MarioDB“Almacenaría equipos, tecnología y otros recursos para facilitar sus operaciones”, sostuvo Cartwright Weiland, subsecretario adjunto de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos (INL) del Departamento de Estado.La gira, en todo caso, dejó una conclusión difícil de ignorar. Si bien Washington parece estar reseteando su relación con Colombia y existe un claro alineamiento entre el nuevo gobierno y el Partido Republicano en Estados Unidos, convertir el entusiasmo inicial en un respaldo duradero que también incluya a los demócratas será, probablemente, la prueba más importante para la diplomacia colombiana en los próximos años.SERGIO GÓMEZ MASERI - Corresponsal de EL TIEMPO - Washington (@sergom68) Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.