Actualizado S�bado,

julio

16:03M�s de 44.000 personas han participado en las procesiones y homenajes al zar Nicol�s II de todas las Rusias en Ekaterimburgo -en los Urales-, que culminaron con un masivo acto el viernes, d�a en el que cada a�o nost�lgicos mon�rquicos y fieles ortodoxos conmemoran la fecha en la que fueron asesinados el �ltimo emperador y sus familiares por los bolcheviques. Es la cifra dada por las autoridades rusas. Entre los asistentes a las celebraciones, se encontraba el diputado Leonid Slutski, presidente del ultranacionalista Partido Liberal-Dem�crata de Rusia (LDPR), y que declar� que la ejecuci�n de la familia imperial en 1917 no fue s�lo un acto de represalia pol�tica, sino tambi�n un intento de destrucci�n de la memoria hist�rica y la identidad nacional del pa�s.Aunque ha pasado m�s de un siglo desde la ca�da de la Monarqu�a de los Romanov, existe un cierto sentimiento de nostalgia entre sectores de la poblaci�n rusa que acaso a�oran el imaginario imperial o comparan la situaci�n actual de su pa�s con la de otras grandes naciones que preservaron la Corona, el Reino Unido sin ir m�s lejos. Un 28% de los rusos se declara partidario de la restauraci�n de la Monarqu�a, seg�n algunas encuestas que se han difundido en los �ltimos a�os. Un dato que debe cogerse con pinzas. Por un lado, porque en la cultura pol�tica de la ex rep�blica sovi�tica est� muy diluido lo que es un sistema mon�rquico y, por otro, porque no se ha dado jam�s un debate intelectual serio en Rusia que haya generado corrientes de opini�n al respecto. De hecho, en esos mismos sondeos se refleja que muchos partidarios de la Monarqu�a ver�an al mism�simo Vladimir Putin como el zar perfecto. A fin de cuentas, al aut�crata hoy s�lo le falta la corona.La instituci�n, en todo caso, est� tan incrustada en la historia rusa que sigue teniendo fuerza simb�lica. En 2017, sin ir m�s lejos, coincidiendo con el centenario de la abdicaci�n de Nicol�s II, seguida del asesinato de toda la familia imperial, el Kremlin rechaz� que se pudiera abrir en Rusia un debate sobre la restituci�n de la Monarqu�a, aunque se destac� el importante papel de los monarcas rusos en la construcci�n de la gran naci�n. "En los �ltimos cinco a�os se le ha preguntado [a Putin] varias veces sobre el tema y se ha visto obligado a responder en uno u otro contexto. Putin afronta sin optimismo semejantes ideas", sali� al paso el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, al ser preguntado por los periodistas sobre la cuesti�n, inform� Efe. Poco antes, el jefe de la anexionada pen�nsula ucraniana de Crimea, Sergu�i Axi�nov, hab�a asegurado que "Rusia necesita la Monarqu�a". "No necesitamos una democracia como la que promueven los medios occidentales. Tenemos nuestros valores tradicionales, ortodoxos. En las condiciones actuales, en las que nos enfrentamos a un enemigo exterior, la democracia sobra. Me refiero a ese libertinaje al que muchos entienden como democracia", argument�.Lo cierto es que, a diferencia de lo ocurrido durante las largas d�cadas de r�gimen sovi�tico, con Putin en el poder el Gobierno ha empezado a reivindicar a figuras hist�ricas como el zar Pedro el Grande incluso para justificar la pol�tica exterior actual. Y el mismo Nicol�s II es objeto de una revisi�n hist�rica que ha cambiado la valoraci�n entre muchos rusos de quien fuera el �ltimo emperador de todas las Rusias -abdic� en su hermano menor Miguel Aleksandrovich, pero �ste esper� para aceptar el trono a una ratificaci�n de la Asamblea que, es bien sabido, nunca lleg�-.El zar Nicol�s II, junto al k�iser Guillermo II y el rey Jorge V de Inglaterra.E. M.El 14 de agosto del a�o 2000, el Concilio Episcopal de la Iglesia ortodoxa rusa canoniz� al �ltimo zar y su familia -la zarina Alexandra, el zar�vich Alejandro, y las princesas Tatiana, Olga, Mar�a y Anastasia- por su "resignaci�n" en la muerte. "El �ltimo monarca ortodoxo ruso y los miembros de su familia se nos presentan como personas que buscaron con sinceridad encarnar en su propia vida las profesiones del Evangelio. En los sufrimientos que soport� con paciencia y resignaci�n, la familia del zar desde su detenci�n y su muerte como m�rtir en Ekaterinburgo brilla la luz todopoderosa de la fe de Cristo", se explic� en un comunicado.Nicol�s II fue detenido en febrero de 1917, a su regreso de una visita a las tropas que combat�an en la Primera guerra mundial. Hab�a estallado la revoluci�n rusa. Con los bolcheviques al mando, la familia imperial qued� inicialmente recluida en el Palacio de Alejandro, en Mosc�, y posteriormente trasladada a la antigua casa del gobernador en Tobolsk, Siberia, donde gozaron de una controlada libertad. Sin embargo, ante el avance de los contrarrevolucionarios, en abril fueron conducidos en tren a Ekaterimburgo, en el centro oeste del pa�s.En la medianoche del 17 de julio de 1917, a Nicol�s II y a sus familiares m�s directos les condujeron a un s�tano en la llamada Casa Ip�tiev, junto a unos sirvientes, su m�dico y el perro del zarevich. Se les dijo que se les iba a hacer una foto. El zar derrocado se lo crey�, e incluso coloc� a su Heredero en sus rodillas. Al poco entr� en el habit�culo Y�kov Yurovski con un rev�lver en la mano y seguido de 17 soldados armados de fusiles. Yurovski inform� al emperador de que el pueblo ruso le hab�a condenado a muerte. A �ste apenas le dio tiempo a decir "�qu�?" antes de recibir un tiro a bocajarro de Yurovski.Desde la subida a los altares del zar, las marchas en su honor en Ekaterimburgo cada a�o son muy masivas. La m�s nutrida tuvo lugar en 1918, coincidiendo con el primer centenario del asesinato. El patriarca ortodoxo Cirilo encabez� una procesi�n que reuni� a casi 100.000 personas. Los peregrinos llevaban cruces ortodoxas, �conos y retratos del zar y de los miembros de la familia imperial asesinados. �Rezamos por el zar y emperador Nicol�s, un m�rtir, rezamos por quienes sufrieron con �l�, declar� Cirilo ante la muchedumbre, con cirios encendidos.