“No mezclen el futbol y la política”, fue una de las frases más repetidas durante la Copa Mundial 2026, que tuvo como anfitriones a México, Estados Unidos y Canadá, el primer torneo que albergó a 48 selecciones. Sin embargo, desde la ceremonia en la que se sortearon los emparejamientos de la fase de grupos en el Centro John F. Kennedy, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, entregó al mandatario Donald Trump un premio por su labor en lo que denominó como la promoción de la paz y el cese de conflictos globales.Esta situación no es nueva; en diversos momentos históricos, la Federación se ha alineado con los valores del país que hospeda el torneo. Lucas Zalduendo, periodista argentino y profesor de la Universidad de Buenos Aires, habló para MILENIO sobre otros momentos en los cuales la política entró a la cancha del deporte más popular en el mundo.Copas mundiales que se celebraron durante dictadurasPara indagar en la historia de estas justas deportivas, hay que situarse en el segundo Mundial: Italia 1934, bajo el régimen fascista de Benito Mussolini. El dictador buscó a los mejores futbolistas, que en ese entonces se hallaban en el sur global, para formar a la mejor selección posible. Fichó a jugadores de Uruguay —primer anfitrión y ganador en la historia de los torneos—, Brasil y Argentina. Una vez comenzado el torneo, se cercioró de que ninguna decisión dentro y fuera de la cancha ocurriera sin su autorización. Previo a la semifinal entre Italia y Austria, Mussolini se reunió con el árbitro Ivan Eklind, quien favoreció al cuadro italiano e incluso, fue establecido de último momento como réferi en la final, ganada por la selección anfitriona.
Mundial 2026: así fue la intervención de Donald Trump en el torneo
La intervención de Donald Trump en el Mundial 2026 puso en controversia la relación entre la política y el futbol, negada por la FIFA.













