Entre las numerosas polémicas surgidas en este Mundial de fútbol, una de las más recientes fue la ocurrida tras el partido de semifinales entre Argentina e Inglaterra, cuando los jugadores de la albiceleste lucieron una pancarta con el lema "Malvinas son argentinas".El hecho provocó una airada reacción en Londres, donde el secretario de Negocios, Peter Kyle, exigió una investigación de la FIFA sobre el asunto. El todavía primer ministro sir Keir Starmer respaldó públicamente esas peticiones.Pero el gobierno del país anfitrión, EEUU, se ha posicionado con los latinoamericanos. Andrew Giuliani, jefe del grupo de trabajo de la Casa Blanca para la FIFA, se ha puesto del lado de Argentina."Creemos en nuestros derechos de la Primera Enmienda aquí en los Estados Unidos de América", dijo Giuliani a preguntas de los periodistas este viernes en Washington DC."Y en cuanto a la capacidad, la oportunidad de poder hacer declaraciones, (Argentina) tiene la capacidad de hacerlo en los Estados Unidos de América", agregó el político republicano.Las normas de la FIFA prohíben el uso de cualquier mensaje político en la Copa del Mundo, pero el organismo ha hecho la vista gorda ante actos que podrían considerarse una infracción de su reglamento.