Antes de la final de Tu cara me suena 13J Kbellome dec�a: "Para m�, llegar a la final de Tu cara me suena la verdad es que ha sido algo muy fuerte porque sabiendo la calidad que tienen mis compa�eros, el nivel que hay de imitaci�n, de cantantes, del contenido que todos y todas hac�an... Yo he trabajado much�simo, y lo bonito de esto es que yo he trabajado desde el orgullo a mis compa�eros y desde la energ�a positiva (...). Muy contento de que la gente haya visto qui�n es J Kbello en much�simas facetas. Porque aunque haya sido muchas personas a la vez, siempre he intentado tener esa esencia de J Kbello". Dejaba muy claro por qu� ha participado en Tu cara me suena y por qu� ha sido el concursante m�s veces ganador. Pero tambi�n explicaba por qu� el talento hay veces que ni se mira.Si analizamos fr�amente el quinteto de finalistas que anoche se bat�a el cobre -con Paula Koops, Mar�a Parrado, Mart�n Savi, Cristina Casta�o y J Kbello-, resultaba evidente que el nivel medio de la edici�n era de los m�s altos que se recuerdan en los �ltimos a�os. No hab�a "relleno" en esa final. Todos y cada uno de ellos hab�an acumulado m�ritos suficientes a lo largo de las semanas gracias al criterio combinado del jurado y del p�blico de plat�. Sin embargo, al abrir el juego al voto masivo desde casa, las din�micas cambian y la t�cnica pura suele pasar a un segundo plano. No hac�a falta esperar a que Manel Fuentes abriera anoche el sobre. La final de Tu cara me suena 13 no ten�a suspense sobre el ganador. Lo que ten�a era emoci�n. Y, curiosamente, no era la emoci�n del triunfo, sino la de la reivindicaci�n, la de la venganza de quien reivindica un sitio que se merece y que no le dan, a saber por qu�. Porque J Kbello gan� Tu cara me suena con un incontestable 51% de los votos, doblando pr�cticamente a Mar�a Parrado (26%) y dejando a Mart�n Savi con el 23%, pero lo que realmente termin� imponi�ndose no fue su imitaci�n de Hugh Jackman ni una temporada pr�cticamente perfecta. Lo que acab� conquistando al p�blico fueron unas l�grimas que no sonaban a victoria, sino a reparaci�n."Todo esto tambi�n es gracias a las personas que nunca confiaron en m�, que me dieron muchos palos". La sinceridad de J Kbello es la que muchos querr�an tener, pues su caso no es una excepci�n es, por desgracia, lo habitual. En una televisi�n acostumbrada al discurso aprendido del ganador, al agradecimiento protocolario y a la emoci�n perfectamente empaquetada, J Kbello dej� escapar una verdad inc�moda. No habl� de superaci�n porque quedara bonito. Habl� de cicatrices. Y eso siempre conecta m�s que cualquier actuaci�n impecable.Durante toda la edici�n se ha repetido que era el gran favorito. Lo era. Semana tras semana fue construyendo un recorrido casi inmaculado. Pero esa condici�n de favorito nunca pareci� convertirle en alguien soberbio. Al contrario. Su discurso siempre estuvo m�s cerca del s�ndrome del impostor que de la seguridad del vencedor. Quiz� por eso sus l�grimas no parec�an las de quien consigue un premio, sino las de quien por fin deja de pedir permiso para ocupar un sitio.Y ah� estuvo tambi�n uno de los momentos m�s bonitos de la noche. Antes incluso de recoger el trofeo ya le dec�a a Mar�a Parrado que, si hubiera ganado ella, habr�a sentido exactamente la misma felicidad. Despu�s cumpli� con los hechos y anunci� que compartir�a con ella los 30.000 euros del premio. Un gesto que, m�s all� del titular f�cil, resume bastante bien el esp�ritu que ha tenido esta edici�n: mucha competencia, pero muy poco ego.Pero como en todo buen show televisivo que se precie de serlo, la luz del ganador no habr�a brillado con tanta intensidad si no hubiera estado acompa�ada por la alargada sombra de la pol�mica. No hay espect�culo si no hay drama. Y aqu� es donde a una se le arquea la ceja de manera inevitable, donde se nos afila el colmillo y nos vemos obligados a ejercer el noble arte de la queja formal en nombre del espectador medio. Hablemos, alto y claro, de lo que le hicieron anoche a Cristina Casta�o.Lo de la actriz gallega en la gran final no fue simplemente una buena actuaci�n; fue un �rdago en toda regla, una demostraci�n de fuerza de las que marcan un antes y un despu�s en la historia del programa. Casta�o decidi� que no hab�a espacio para las medias tintas ni para la contenci�n, optando por tirar la casa por la ventana y meterse en el pellejo de la mism�sima Meryl Streep en uno de los momentos m�s ic�nicos, desgarradores y vocalmente inaccesibles del cine musical reciente: la m�tica escena de The winner takes it all de la pel�cula Mamma Mia!Lo que ocurri� sobre el escenario durante esos minutos fue pura orfebrer�a teatral y televisiva. La actriz desat� las l�grimas de los presentes, eriz� la piel de un jurado que ya no sab�a qu� adjetivos inventarse para hacer justicia a lo que estaba presenciando y puso de manifiesto un despliegue de potencial interpretativo y madurez vocal que, en cualquier universo paralelo regido por la l�gica meritocr�tica, la habr�a catapultado de manera directa a la pelea final por el trofeo. Las redes sociales ardieron de inmediato. X se convirti� en un clamor un�nime que exig�a el reconocimiento para una artista que se estaba dejando el alma y la garganta en el �ltimo asalto de la competici�n. Era, por derecho propio, un trabajo merecedor de los m�ximos honores.�Y cu�l fue la respuesta? El en�simo jarro de agua fr�a. En lo que ya podemos catalogar oficialmente como el 'momento eurovisivo' de la noche, el veredicto del p�blico asistente y del televoto en esa primera criba fulminante dej� a media Espa�a con la boca abierta y cara de no entender absolutamente nada. Para sorpresa may�scula y disgusto generalizado de la masa internauta, Cristina Casta�o se quedaba fuera de la competici�n definitiva a las primeras de cambio, teniendo que conformarse con una inmerecida y dolorosa cuarta posici�n con apenas el 19% de los votos.Un absoluto e inexplicable expediente X. Una desconexi�n total entre la calidad objetiva de lo ofrecido sobre las tablas y la simpat�a o el arrastre popular que los votantes deciden premiar a trav�s de sus tel�fonos. Es el eterno tal�n de Aquiles de este tipo de formatos: cuando dejas una decisi�n t�cnica de tal calibre en manos del coraz�n y no de la cabeza, te arriesgas a que la espectacularidad sea devorada por la pura corriente de afectos.Afortunadamente, Casta�o demostr� tener las tablas suficientes como para encajar el golpe sin un solo mal gesto, d�ndonos a todos una lecci�n de se�or�o institucional: "El lujo ha sido m�o y el agradecimiento es m�o para todo el programa, me voy feliz, orgullosa y tremendamente agradecida". No hac�a falta a�adir una sola coma. A veces, perder de esa manera te hace mucho m�s grande que levantar un metal dorado ante las c�maras.Las redes sociales se llenaron de mensajes defendiendo que Cristina Casta�o merec�a mucho m�s. Y argumentos no faltaban. Probablemente ha firmado una de las evoluciones interpretativas m�s completas de la edici�n. Ha demostrado una versatilidad enorme y anoche regal� uno de esos n�meros que permanecer�n en el recuerdo del formato.Pero el p�blico vot� otra cosa.Y ah� reside precisamente la grandeza -y la frustraci�n- de un concurso que nunca ha pretendido elegir �nicamente al mejor imitador, sino al concursante que m�s ha conseguido emocionar durante toda la temporada.Porque si algo volvi� a demostrar anoche Tu cara me suenaes que los espectadores votan con el coraz�n mucho m�s que con el o�do.Y este a�o el coraz�n llevaba semanas latiendo al ritmo de J Kbello.Las l�grimas del gaditano no fueron las del vencedor de un concurso. Fueron las de alguien que necesitaba demostrarse a s� mismo que todos aquellos que un d�a le dijeron que no serv�a estaban equivocados. La televisi�n vive de historias. Y ninguna hab�a sido tan redonda esta temporada como la suya.Nos queda el gran sabor de boca de haber asistido a una exhibici�n vocal soberbia por parte de todos los implicados, el debate eterno sobre las injusticias del televoto que alimentar� los foros televisivos durante las pr�ximas semanas (insisto, lo de Cristina tardar� en olvidarse), y la certeza absoluta de que Antena 3 ha encontrado una mina de oro que sigue dando muestras de una salud de hierro.Parad�jicamente, mientras Cristina Casta�o interpretaba The Winner Takes It All, quien termin� llev�ndoselo todo fue precisamente el concursante que nunca dej� de comportarse como si todav�a tuviera algo que demostrar. Ah� estuvo la verdadera victoria de J Kbello. No en el 51% de los votos. Sino en conseguir que, por una noche, hasta quienes no hab�an apostado por �l acabaran emocion�ndose con sus l�grimas.