Tras casi seis años de promesas de revelar inminentemente pruebas irrefutables de la manipulación de las elecciones del 2020, el presidente Donald Trump volvió a desistir el jueves.En un discurso presidencial en horario estelar que, según la Casa Blanca y sus aliados republicanos, presentaría hallazgos impactantes tras un exhaustivo reexamen de los archivos de las fuerzas del orden y de inteligencia, Trump nunca afirmó tener pruebas de votos alterados o máquinas comprometidas. En cambio, describió “vulnerabilidades” en la infraestructura electoral, sin alegar que se hubieran explotado esas debilidades. “Son vulnerables y se pueden vulnerar fácilmente”, dijo Trump refiriéndose a las máquinas de votación electrónica.
“Nuestras elecciones quedaron expuestas a ser manipuladas y robadas”, añadió, utilizando un lenguaje más suave que su habitual insistencia en que las elecciones del 2020 fueron manipuladas y robadas. Acusó a China de adquirir ilícitamente archivos de votantes estadounidenses, incluyendo nombres, direcciones, números de teléfono y afiliación política, información que es de dominio público. Dos ex altos funcionarios estadounidenses afirmaron que no existen pruebas ni información que indiquen que el gobierno chino haya pirateado o comprometido los sistemas estatales de registro de votantes en el 2020. En el proceso, es posible que Trump haya enfadado a los líderes chinos, a quienes cortejó con ahínco durante una visita a Pekín en mayo.










