Nada ha cambiado entre Guillermo de Inglaterra y su hermano Harry desde que �ste protagoniz� a comienzos de 2020 lo que los medios bautizaron enseguida como Megxit. La decisi�n del segundo hijo del hoy rey Carlos III y la malograda Diana de Gales de abandonar sus deberes reales y autoexiliarse en Norteam�rica junto a su esposa, Meghan Markle, no supuso s�lo un terremoto para la Corona por sus implicaciones din�sticas e institucionales. Fue tambi�n, en especial por el modo en que se hizo, una "traici�n" a la familia. Y ese sentimiento contin�a martilleando hoy al futuro monarca brit�nico.Que Guillermo y su esposa, la princesa Kate, se hayan negado a encontrarse con Harry, su esposa y sus dos peque�os hijos en el primer viaje al Reino Unido que acaba de hacer toda la familia en cuatro a�os, era lo previsible, y refleja bien que el hermano mayor est� demasiado lejos de poder perdonar al peque�o. A fin de cuentas, no es s�lo un asunto de sentimientos que cada cual gestiona como puede. Estamos ante un caso de flagrante deslealtad, incluso de traici�n. Para saber m�sQuiz� los pecados m�s graves que se pueden cometer contra la Monarqu�a. Y si bien ya no son estos los tiempos medievales en que esas ofensas se castigaban como cr�menes abominables, con penas que pod�an ir desde el destierro hasta la misma muerte, Guillermo ha interiorizado que s�lo a trav�s de la indiferencia hacia su hermano y su cu�ada protege a la Corona al abrazar la fuerza de la raz�n de Estado por encima de toda debilidad humana, incluido el l�gico cari�o que uno y otro a buen seguro se profesan.Shakespeare, que habr�a tenido en nuestros protagonistas dos fecund�simos modelos de inspiraci�n, desarroll� como nadie todas las variantes posibles de la traici�n, siempre el motor principal del conflicto dram�tico. Y de El Bardo bebe el escribano que pas� a limpio las pol�micas y exitosas memorias de Harry, En la sombra, que en sus primeras p�ginas, antes de entrar en materia, ya se abre en canal para contarnos c�mo est�n las cosas con su padre y sobre todo con su hermano, de un modo tan imp�dico que vulgariza como nunca la relaci�n triangular. El pasaje que narra el d�scolo pr�ncipe les sit�a a los tres en los jardines de la residencia de Frogmore, junto a las ruinas g�ticas, tras el funeral por el duque de Edimburgo, en septiembre de 2022. "Hab�a acudido a aquellos jardines porque quer�a la paz. La deseaba m�s que cualquier cosa. Por el bien de mi familia y por el m�o. (...) Se me vino a la cabeza un pensamiento: '�hemos quedado para un paseo o para un duelo?'. (...) Intent� explicarles mi punto de vista. No estuve muy fino. (...) Cada vez que yo acomet�a una nueva explicaci�n o arrancaba un razonamiento, uno de los dos me interrump�a. Willy, en particular, no se atuvo a razones. Despu�s de que me cortara unas cuantas veces, empezamos a zaherirnos, con las mismas acusaciones que llev�bamos meses -a�os- lanz�ndonos. Nos acaloramos tanto que mi padre levant� las manos. 'Basta' -se interpuso-. 'Por favor chicos, no convirt�is en un suplicio mis �ltimos a�os'".Los pr�ncipes de Gales y los duques de Sussex, en los jardines de Windsor, tras la muerte de Isabel II.GtresA Harry podemos agradecerle los interesados en la Corona brit�nica, desde luego, que su exhibicionismo nos permitiera conocer sin lugar para la especulaci�n el verdadero estado de los lazos familiares. Que, como decimos, entre los hermanos siguen exactamente igual que entonces. "'T� te fuiste, Harold'. 'Ya, y t� sabes por qu�'. 'No'. '�No lo sabes, dices?'. 'Sinceramente, no'", prosigue el preclaro pasaje, que muestra a un Guillermo incapaz de entender la traici�n a la Corona de su hermano, y sobre todo sin deseo ninguno de entenderlo.EXCLUIDOS DE LA CORONAHarry y Meghan, duques de Sussex, se instalaron inicialmente en Canad�, tras su �rdago a la Monarqu�a que culmin� con la decisi�n de la entonces soberana Isabel II de excluirles como miembros activos de la familia real, y despu�s fijaron su residencia -hasta hoy- en California. El descr�dito de la pareja se acentu� cuando se vio que estaban dispuestos a comerciar con su estatus real y a sacar ping�es beneficios del apellido Windsor, al coste que fuera. Como con la explosiva entrevista a Oprah Winfrey en la que la Monarqu�a qued� retratada como una instituci�n racista, entre otras lindezas, lo que en Londres se recibi� como una declaraci�n de guerra. Y el mencionado libro fue un ataque en la l�nea de flotaci�n de una instituci�n que siempre ha preservado el lema de nunca te expliques, nunca te quejes. El hijo pelirrojo de Diana no hac�a otra cosa m�s que quejarse en las 400 p�ginas, justificando su err�tica vida y sus veleidades en el da�o que le hab�a provocado sentirse desde la ni�ez como "el repuesto". Pr�cticamente todos los Windsor, esto es, sus familiares, salen mal parados. En especial, el futuro rey, quien es dibujado como alguien de rasgos col�ricos y violentos.El duque de Sussex, en el Festival de Scotty en el castillo de Maxstoke, durante su recientes estancia en Reino Unido.Carlos III, como padre y tambi�n porque, aseguran sus bi�grafos, tiene una personalidad muy conciliadora y sensible -"buena gente", le defini� el iracundo Donald Trump-, ha tenido gestos de acercamiento con su hijo estos a�os. Y sobran las se�ales de que le gustar�a avanzar m�s en una normalizaci�n de la relaci�n familiar. En esa l�nea cabe inscribir el encuentro del rey y la reina Camilla con Harry, Meghan y sus hijos el viernes 10 en Highgrove House. Era la primera vez que el monarca ve�a a Archie y Lilibet juntos desde junio de 2022. Eso s�, todo transcurri� con absoluta privacidad, tal como hab�a exigido Buckingham. Y, por el momento, Harry est� respetando el compromiso de no airear detalles de la hist�rica reuni�n.A la misma hora, Guillermo participaba en un torneo ben�fico de polo, celebrado a dos horas de distancia de donde se encontraban Harry y los suyos. La princesa Kate acudi� a animar a su esposo, y naturalmente las fotos del partido inundaron los medios brit�nicos. Como ocurre siempre con las cuestiones tan medidas de la imagen de la Monarqu�a, desde el Gabinete de los pr�ncipes de Gales se encargaron de que esas instant�neas hablaran por s� solas y de que enviaran el mensaje meridiano de que el Heredero no ha perdonado a su hermano, seguramente porque �ste sigue sin hacerse perdonar.Los pr�ncipes de Gales, en un torneo de polo ben�fico, mientras Harry se encontraba con el rey Carlos III.GtresEl Palacio de Kensington mantiene una notable estrategia comunicativa en los �ltimos tiempos que buscan reforzar un retrato del futuro rey como alguien muy seguro de su papel y de lo que representa, con gran liderazgo y consciente de que en el siglo XXI la Monarqu�a exige m�xima ejemplaridad. El asunto m�s claro en el que se ha percibido el protagonismo de Guillermo y las l�neas rojas que est� decidido a defender con u�as y dientes ha sido el esc�ndalo del pr�ncipe Andr�s. El rey sigue sintiendo un l�gico afecto por su hermano, que le llev� desde su asunci�n del trono en 2022 a intentar limitar los da�os de su defenestraci�n. Y eso habr�a sido motivo de choque entre Carlos III y su primog�nito, que no deja de trasladar la idea de que cuando sea el soberano cambiar�n muchas cosas en la Monarqu�a y acometer� reformas y medidas de modernizaci�n que cree indispensables. Probablemente, Guillermo se siente hoy como Felipe VI en los �ltimos a�os del reinado de Don Juan Carlos, cuando se ve�a atado de pies y manos para establecer cortafuegos con sus familiares. Por ello, aunque medios sensacionalistas han publicado estos d�as que el Heredero estar�a "furioso" por el recibimiento de su padre a los Sussex, es m�s f�cil creer que �l siente que no es el momento para exhibir signos de flaqueza y que ha de enarbolar la bandera de los principios �ticos que hoy han de asumir todos los Windsor, aunque ello pase por romper todo contacto con un hermano que ha preferido hacer de su capa un sayo e ir por libre.Un a�o y cinco meses despu�s del funeral del duque de Edimburgo en el que Guillermo y Harry se comportaron como dos cowboys en duelo,falleci� Isabel II. El garbanzo negro de la dinast�a no pudo faltar a la despedida de su abuela, por la que, a fin de cuentas, sent�a tanto cari�o, y en aquella ocasi�n s� vol� acompa�ado de Meghan para participar en las exequias. La imagen de los pr�ncipes de Gales y los Sussex recorriendo juntos aquel 10 de septiembre de 2022 los jardines de Windsor para ver el mar de flores que los ciudadanos hab�an ido depositando como homenaje a la reina, fue un espejismo. No hubo acercamiento real entre los dos matrimonios. Y Harry, de hecho, regres� a EEUU tras los funerales como siempre victimiz�ndose por lo que hab�a considerado un trato humillante al no obtener permiso para vestir uniforme militar en la procesi�n de los Windsor tras el f�retro. Una vez m�s, el hermano peque�o vio en el mayor la alargada mano que impon�a con toda su rigidez el protocolo para transmitir que en la Corona no se puede estar con un pie fuera y el otro dentro. Mucho m�s fr�as fueron las cosas en la coronaci�n de Carlos III, en mayo de 2023, cuando, aunque Harry pis� Londres unas horas para el trascendental acontecimiento, no hubo un solo instante en el que se cruzara con su hermano. En enero hab�a llegado a los kioskos En la sombra, y eso hab�a sido ir demasiado lejos; el da�o reputacional a la instituci�n que inflig�an sus p�ginas era casi un punto de no retorno.Cuando en marzo de 2024 Kate anunci� que padec�a c�ncer, los Sussex l�gicamente no fueron ajenos a la ola de solidaridad hacia ella que se despert� en todo el mundo. Se sabe que entonces hubo una comunicaci�n telef�nica, que hab�a sido inexistente desde hac�a m�s de un a�o, y que los duques estuvieron muy pendientes de su evoluci�n. Harry y Meghan tambi�n emitieron un comunicado p�blico con todo su deseo de "salud y curaci�n para Kate y su familia, y esperamos que puedan hacerlo en privado y en paz".Pero ni siquiera aquella situaci�n tan dolorosa mejor� la sinton�a entre los hermanos. El periodista estadounidense superventas Christopher Andersen public� en un libro sobre la princesa de Gales que durante a�os ha intentado mediar para suavizar las cosas, hasta que en mayo de 2025 el pr�ncipe Harry concedi� una entrevista a la BBC en la que desliz� un comentario -"No s� cu�nto tiempo m�s le queda a mi padre"-, que habr�a rebasado el l�mite de la Heredera consorte.La popularidad de los Gales es alt�sima, mientras que s�lo un 23% de los brit�nicos siente hoy simpat�a por Harry, seg�n YouGov. Est� por ver si en un futuro llega la reconciliaci�n. Pero hoy pesa la convicci�n del futuro rey de que no se puede confiar en Harry. Y motivos para pensarlo no le faltan.A Harry le dio tiempo de hacer de todo durante los cinco d�as que permaneci� en Inglaterra la semana pasada. Particip� en varios actos relacionados con los Juegos Invictus, fue a un cine cercano a Piccadilly Circus, visit� un hospital infantil en Birmingham... De la llegada al pa�s de su mujer y sus hijos no se ha sabido nada, salvo que todos se reunieron con los reyes Carlos y Camila alrededor de una hora. Tiempo para cuatro caranto�as y poco m�s.El pr�ncipe Guillermo particip� en un torneo de polo cerca de Windsor mientras su padre y su hermano se reencontraban. Y despu�s tuvo que aguantar el chaparr�n de cr�ticas por no haberse desplazado a animar a la selecci�n inglesa a ning�n partido a EEUU. Su excusa, que se reservaba para la final. Esa que no lograron.
Las traiciones que el pr�ncipe Guillermo no perdona a su hermano Harry y que envenenan su relaci�n
Nada ha cambiado entre Guillermo de Inglaterra y su hermano Harry desde que �ste protagoniz� a comienzos de 2020 lo que los medios bautizaron enseguida como Megxit. La decisi�n...










