A principios de la década pasada se registró un movimiento clave en la industria del gas licuado de petróleo (GLP). A diferencia del gas natural, este energético se comercializa en el mercado de los cilindros.En ese momento, el sector operaba bajo un modelo de empresas, en su mayoría familiares, que tenían operaciones en distintas zonas del país. En 1960, José Urbina Amorocho fundó Norgas en Santander e inició el negocio del GLP en Colombia. Gas licuado se consolida como opción de ahorro: 3.000 vehículos serán convertidos en 2026En 2011 arribaron al país empresas procedentes de Chile, en una estrategia de consolidación del sector. Una de ellas, Abastible, filial de Empresas Copec, adquirió el 51 por ciento de Norgas, dando origen a un grupo colombo-chileno. En 2019 fusionaron las operaciones bajo Colgas, integrando las marcas regionales. Esto vino con una evolución hacia una empresa de soluciones energéticas enfocada en la transición energética del país, incluyendo energéticos como el solar fotovoltaico, con presencia en más de 930 municipios colombianos.Así, Colgas forma parte de un grupo multinacional: Abastible en Chile, Solgas en Perú, Duragas en Ecuador, Gasib en España y Portugal, y Colgas en Colombia, bajo el paraguas de Empresas Copec. En Colombia opera con marcas regionales como la misma Colgas, Norgas, Gasan y Gases de Antioquia, complementadas con compañías filiales como Cotranscol, que presta servicios de logística y transporte, y Cinsa, compañía metalmecánica para la fabricación de cilindros, tanques y cisternas. “Esta integración nos permite ofrecer soluciones energéticas efectivas y eficientes en todo el territorio nacional, con capacidades internacionales, muy importantes hoy, por ejemplo, en la compra del producto y bienes en mercados externos”, explica Didier Builes, presidente de Colgas.Ello en medio de lo que describió como los principales desafíos de la industria: la reducción sostenida de la producción nacional de GLP, que elevó la dependencia de importaciones a más de la mitad del abastecimiento; la volatilidad de los precios internacionales del propano y el butano; el incremento de costos logísticos, fletes marítimos y manejo portuario; la situación logística y de seguridad en algunas zonas del país y los retrasos en el pago de subsidios por parte del Gobierno, que presionan el capital de trabajo de toda la cadena y ponen en riesgo a los usuarios más vulnerables.1,2 billones de pesos fueron los ingresos de Colgas en 2025. Tiene el 35 por ciento de participación de mercado nacional. Foto: ColgasExplica que 2025 fue un año de crecimiento y consolidación para Colgas, que registró ingresos por 1,2 billones de pesos. El consumo nacional de GLP aumentó 8 por ciento, llegando a las 800.000 toneladas, y, agrega, la compañía mantuvo su liderazgo en el mercado alcanzando el 35 por ciento de participación y presencia en más de 930 municipios del país. En movilidad, cerró el año con 4.200 conversiones vehiculares a AutoGLP, y amplió su red con 21 estaciones de servicio habilitadas para ofrecer este energético.“En respuesta a la escasez de gas natural, adecuamos nuestra infraestructura para atender a más de 80 industrias que requerían una solución energética confiable y competitiva, contribuyendo a la continuidad de sus operaciones”, dice Builes.Su actividad no es ajena a la situación del gas natural en el país, cuyas reservas mantienen una tendencia decreciente. En ese sentido, desarrolló estrategias para ofrecer soluciones energéticas al mercado.Una, en medio del déficit de gas natural que, de acuerdo con sus cálculos, podría alcanzar el 39 por ciento de la demanda en 2026. En ese sentido, Colgas se anticipó y desarrolló el puerto de importación de este energético más grande hoy en Colombia -Okianus-, ubicado en Cartagena, y avanza en su ampliación, para pasar de 21.000 a 32.000 toneladas mensuales de capacidad, lo que garantiza el abastecimiento de este gas que puede sustituir otros energéticos; además, cuenta con una red logística y de almacenamiento con más de 20 plantas y 15 depósitos a nivel nacional que permiten garantizar eficiencia y confiabilidad.Explica que el gas natural y el GLP son cadenas distintas: la primera depende de gasoductos y regasificadoras, mientras el GLP “es un energético versátil, almacenable y transportable, que llega en cilindro o tanque estacionario a cualquier rincón del país sin necesidad de redes o procesos complejos de regasificación”.Déficit de gas, Canacol y Air-e: las alarmas energéticas que recibe el nuevo gobiernoOtra de las estrategias fue profundizar la diversificación del portafolio con soluciones de autogeneración y eficiencia energética. Al cierre de 2025, los proyectos solares alcanzaron una generación acumulada de 14.926 MWh. “Estos resultados reflejan nuestra capacidad para aportar a la seguridad energética del país, impulsar la transición y ofrecer soluciones cada vez más sostenibles a hogares, comercios, industrias y usuarios de movilidad”, agrega Builes.En ese contexto, para este año, en medio de complejidades y déficits, Colgas ve oportunidades. Según Builes, espera culminar la ampliación estratégica de la infraestructura de importación para aumentar su capacidad. También tiene entre sus planes duplicar las ventas en el sector industrial. De hecho, ante la terminación de contratos de gas natural a finales del año pasado, varias compañías empezaron a tocar sus puertas y hoy atienden más de 80 industrias entregándoles GLP como un sustituto.“En hogar, este año esperamos tener cobertura en más de 1.000 municipios a nivel nacional, lo que representa aproximadamente el 95 por ciento del territorio de nuestro país; un crecimiento en la línea de comercio superior al 20 por ciento, mientras que en movilidad la meta es convertir aproximadamente 3.000 vehículos adicionales a AutoGLP, lo que representa un crecimiento cercano al 70 por ciento de nuestro parque convertido”, señala el ejecutivo. En energía solar, la meta para este año es incrementar la capacidad instalada en un 50 por ciento en proyectos de pequeña y mediana escala, lo que representa un aumento en generación acumulada del 165 por ciento, con una meta a cierre de 2026 de 36.000 MWh.El presupuesto de inversiones para este año es de 236.000 millones de pesos, lo que Builes califica como “una de las apuestas más ambiciosas de nuestra historia en Colombia”. Su proyecto insignia es la terminal de importación de GLP en Cartagena, del orden de 60 millones de dólares, de los cuales este año se ejecutarán 25 millones de dólares. El presupuesto de inversiones para este año de Colgas es de 236.000 millones de pesos. Foto: Archivo SemanaEl plan se complementa con la expansión de estaciones de AutoGLP, la modernización de plantas y flota, el crecimiento del negocio de energía solar y la renovación del parque de cilindros a través de Cinsa. “Es inversión que se traduce directamente en confiabilidad, cobertura y transición energética para los colombianos”, agrega Builes.Considera que el GLP es un energético de transición: reduce de forma eficiente emisiones frente a combustibles altamente contaminantes como la leña, el carbón, la gasolina y el diésel, y permite a millones de familias salir de la pobreza energética, siendo una herramienta fundamental para el cierre de brechas de desigualdad, explica.En Colombia, agrega Builes, aproximadamente 1,6 millones de familias consumen leña; “es un problema esencial de salud pública y de seguridad energética; el GLP es una herramienta sustancial para superar esta brecha. Sobre esa base construimos un portafolio más amplio: energía solar fotovoltaica, eficiencia energética industrial y la exploración de nuevos energéticos, lo que permite que el GLP continúe aportando en la reducción de emisiones y a su vez sumar energías renovables para acelerar esta transición”. Transición energética | “Colombia necesita bajar su nivel de riesgo para cerrar la brecha de financiación”: CAFManifiesta su preocupación por la situación del gas. “El mayor interés nuestro es que haya soberanía energética y que nuevamente podamos volver a ser un país próspero en términos tanto de gas natural como de GLP”, reitera Builes.Las reservas del país, agrega, son solo de seis años en gas natural y, “desafortunadamente”, se pararon los proyectos de exploración. La solución a mediano plazo es el desarrollo de proyectos de importación de gas natural con regasificadoras. “Esos proyectos tienen que salir rápido y yo creo que el gobierno entrante tiene que aportar para que se materialice pronto la red de transporte que hoy tiene dificultades para llevar el gas que viene de la costa al centro del país. Debemos actuar rápido. Aquí no hay que pensarlo mucho porque la soberanía energética se perdió y hay que recuperarla, pero eso toma tiempo”.