ExplicativoInforme revela que 79 % de las personas se arrepienten de cómo utilizaron sus ingresos extra. Creencias y emociones influyen.Descubra cómo eliminar las creencias que les impiden alcanzar la riqueza y la abundancia. Foto: iStock17.07.2026 23:00 Actualizado: 17.07.2026 23:00

Cada junio y diciembre, millones de colombianos reciben la prima con la ilusión de usar ese ingreso extra en viajes, compras, pagar deudas o ahorrarlo. Pero en muchos casos el dinero se esfuma en menos del tiempo esperado y la frustración no tarda en llegar. Así lo revela el índice de arrepentimiento financiero 2026, de MejorCDT, en colaboración con la firma Views, el cual indica que el 79 por ciento de los ciudadanos confiesan haberse arrepentido de cómo utilizaron sus ingresos ocasionales como la prima.Este dato evidenciaría una realidad que viven cientos de personas, pues para muchos ahorrar o invertir sigue siendo una tarea tediosa, un plan que se aplaza una y otra vez o una meta que nunca se cumple. Para otros, en cambio, es una herramienta para organizar el salario o darse un gusto sin desordenar las cuentas. Lo cierto es que, más allá de organizar las finanzas en un Excel, la relación con el dinero también estaría relacionada con las emociones, miedos y creencias que influyen en la forma en la que se maneja.En ese contexto, ahorrar e invertir no son lo mismo. Según un artículo del Banco BBVA, el primero se refiere a reservar parte de los ingresos actuales para asegurar el futuro, un ejercicio que implica priorizar el “yo futuro” sobre el “yo presente”. Invertir, por su parte, consiste en destinar recursos con la expectativa de obtener beneficios más adelante; es decir, poner la plata a trabajar para generar ganancias adicionales.Muchas personas se arrepienten de cómo utilizaron sus ingresos extra. Foto:iStockSin embargo, entre esa intención de utilizar mejor el ingreso y lo que ocurre en la práctica suele abrirse una brecha. De hecho, uno de los hallazgos más llamativos del estudio, que consultó a 1.019 personas, es que el 88 por ciento de los encuestados sintieron frustración porque su prima u otros ingresos extra terminaron convertidos en lo que se conoce como ‘plata de bolsillo’.La paradoja es que la intención sí existe. El 69 por ciento aseguró que ya había pensado en qué quería usar ese dinero antes de recibirlo, y el 65 por ciento dijo que habría querido ahorrar o invertir más. Aun así, la distancia entre lo planeado y lo que ocurre sigue siendo amplia: aunque el 55 por ciento afirma tener un plan para su prima, el 54 por ciento admite que no logra cumplir sus metas financieras. LEA TAMBIÉN El problema, además, es que muchas veces se confunde saber en qué se va a gastar con hacer una planeación financiera real. Según el informe, buena parte de los encuestados planea el gasto de hoy, pero deja a la deriva el del futuro. Además, revela que las necesidades básicas concentran el 19 por ciento del presupuesto de esos ingresos, les siguen vacaciones (17,8 por ciento), deudas (14 por ciento), compras (13,8 por ciento) y regalos (13,1 por ciento). El ahorro o la inversión apenas son el 11,7 por ciento.Para entender por qué la prima suele terminar en gastos de corto plazo, la psicóloga y profesora universitaria con maestría en Estudios Sociales, Manuela Guette, explica que en la psicología económica existe un concepto conocido como mental accounting o contabilidad mental, desarrollado por el economista Richard Thaler, el cual plantea que las personas no tratan el dinero del mismo modo.Plata de bolsilloEn términos sencillos, las personas organizan la plata en “cajitas” mentales. El salario mensual, indica, suele estar asociado a obligaciones como el arriendo o el mercado. La prima, en cambio, entra con frecuencia en la categoría de recompensa, descanso o celebración. Y eso cambia la forma en que se decide sobre ella. “Desde la psicología de las emociones, esto tiene sentido: cuando llega dinero inesperado, se activa la sensación de ganancia emocional y el cerebro busca la gratificación inmediata. El problema es que esa emoción dura poco, pero la decisión financiera tiene efectos a largo plazo”, asegura.Las compras revelan el 13,8 por ciento del presupuesto de algunas personas. Foto:iStockEn cuanto a si existe un sesgo conductual que explique por qué muchos son disciplinados con el salario, pero no con ingresos adicionales, Guette señala que sí hay varios. Uno de ellos es el “efecto del dinero inesperado”: cuando un ingreso no está contemplado dentro del presupuesto habitual, el cerebro tiende a interpretarlo como un “extra” y no como parte de la planeación financiera. “Eso hace que las personas valoren más el placer inmediato que el beneficio futuro”, dice.Por su parte, Dimitri Alejo, coach, conferencista y profesor de cátedra en la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad de los Andes, sostiene que el error es pensar que el manejo de la plata es un asunto exclusivamente técnico. A su juicio, una cosa es tener una transacción con el dinero —comprar, pagar, invertir, administrar— y otra es tener una relación con este. LEA TAMBIÉN Esa relación, explica, también puede ser influida por la culpa, el miedo, la frustración, las creencias familiares y los hábitos que muchas veces operan de forma inconsciente. Por eso, señala, el problema no se resuelve solo con voluntad, pues si no existe una estructura concreta, las decisiones terminan dependiendo de la ‘fuerza de voluntad’ y ahí es donde los impulsos suelen ganar la batalla.Los resultados del estudio apuntan en esa misma dirección. Aunque una parte de los encuestados ha pensado en invertir, muchos no dan el paso. El 39 por ciento indica que no lo hace por miedo a perder la plata, el 22 por ciento considera que el proceso es complejo, el 17 por ciento reconoce no entender cómo funciona y el 14 por ciento cree que necesita demasiado dinero para empezar.Intención y acciónEn ese contexto, lo que mostrarían esas cifras es que ocurre una desconexión entre intención y acción. El querer ahorrar o invertir existe, pero chocaría con barreras emocionales, con la percepción de que no se tiene suficiente dinero, con la idea de que el proceso es solo para expertos o personas con alto capital. Tanto Guette como Alejo coinciden en que las decisiones financieras no nacen el día en que llega la prima. Empiezan mucho antes, en la infancia, en la manera como se hablaba de la plata en casa y en las frases que se repiten durante años hasta convertirse en una verdad.El poder ahorrar una suma de dinero semanalmente, puede traerle a final de año un ingreso extra. Foto:iStock“Muchos adultos repiten frases que escucharon en casa: ‘el dinero se va rápido’, o ‘hay que gastarlo porque la vida es corta’. Esas creencias funcionan casi como programas automáticos. La familia es el primer lugar donde aprendemos si el dinero es seguridad, poder, preocupación o recompensa. Por eso, las decisiones financieras no son solo racionales; están ligadas a memorias emocionales de la infancia”, expresa la psicóloga.¿Cómo comienzo a invertir o ahorrar?Según Alejo, para empezar a ahorrar o invertir un dinero extra, primero hay que revisar la relación emocional con la plata. Más allá de elegir un producto financiero, el primer paso es identificar las creencias y emociones que aparecen al tomar decisiones. Si alguien siente miedo de invertir, culpa al ahorrar o impulso de gastar apenas recibe dinero, lo importante es entender de dónde viene esa reacción y aprender a regularla. LEA TAMBIÉN Ese proceso, explica, no requiere grandes sumas. Es posible empezar con montos bajos en CDT, cuentas de ahorro de alto rendimiento o fondos de inversión. También recomienda apoyarse en la tecnología, buscar información y hablar con personas que han invertido.A esto se suma la necesidad de organizar el dinero. Los asesores financieros recomiendan no gastar la prima o un ingreso extra sin un plan previo para evitar compras impulsivas. Lo ideal, señalan, es hacer un presupuesto antes de recibir la plata y definir qué porcentaje se destinará al pago de deudas, al ahorro o la inversión y cuánto podrá usarse para gastos personales. La clave, insisten, es respetar esa distribución.Finalmente, el experto comparte tres hábitos para tomar mejores decisiones financieras: “Si vas a comprar, pausa la compra unos días y vete del lugar. Si es algo que necesitas, vas a volver; si no, es porque no lo necesitabas. Segundo, imagina el producto en una mano y el dinero en otra y pregúntate cuál necesitas más. Por último, si crees que gastas mucho con la tarjeta de crédito, déjala en casa”.‘Las condiciones perfectas nunca se van a dar en el mercado’Omar Casas, gerente general de MejorCDT. Foto:MejorCDT¿Cuál es el error más frecuente que cometen las personas cuando reciben un ingreso extra como la prima?El 54 por ciento de las personas (según el índice de arrepentimiento financiero) dicen que ya tienen destinado qué van a hacer con sus recursos, pero terminan gastándolos en cosas que no tenían planeadas. ¿Cuáles son esas cosas? Principalmente, no planifican, no hay un rubro específico y no hay una forma clara de cómo los colombianos pueden blindar esos ingresos.¿Qué se debería tener presente frente a un ingreso extra?Lo primero es hacer un análisis personal e introspectivo de cuál es su situación financiera. ¿Eso qué implica? Evaluar deudas o gastos planeados que tenga, como inversiones. ¿Cuál es el criterio que se debe definir para hacer esa evaluación? Que ese total del ingreso extra esté destinado con un criterio claro de aprovechar el dinero estratégicamente. Entonces, lo primero es pagar deudas, después ahorrar, y luego, lo que sobre o la parte que destine, dedicarla al gasto de carácter de ocio o personal.Algunas personas no ahorran o invierten porque esperan que llegue el momento adecuado, ¿realmente existe uno?El mejor momento es siempre el presente. El famoso inversor Warren Buffett tenía una frase muy conocida y es que el ‘mejor momento para empezar a invertir era ayer y el segundo mejor momento es hoy’. Entonces, muchas veces nos llenamos de espera y de miedos aguardando a que nos lleguen unas condiciones económicas adecuadas y eso termina volviéndose un freno. Además, el exceso de información puede generar parálisis: yo analizo el mercado, veo tantas posibilidades, veo tantas variables que termino paralizándome porque no puedo tomar una decisión. El mejor momento es ahora; las condiciones perfectas nunca se van a dar en el mercado, se trata de ir a la acción.Valentina Robles Angarita - Redacción Impreso Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.