Dieciséis meses después del inicio de su segundo mandato presidencial, Donald Trump se enfrenta a un panorama de profunda desaprobación pública, lo que podría repercutir en las elecciones de mitad de mandato de noviembre próximo. Según los resultados del último sondeo de opinión nacional realizado por The Washington Post y la consultora Ipsos, la aprobación del mandatario se mantiene estancada en el 37%, un nivel idéntico al registrado el pasado mes de abril y en sintonía con el bajo respaldo con el que abandonó la Casa Blanca en enero de 2021, tras su primer mandato. El estudio revela que una sólida mayoría de los estadounidenses (61%) desaprueba la gestión del magnate republicano, una cifra que se mantiene estadísticamente inalterada respecto a las mediciones de la pasada primavera. Este marcado descontento social se debe, en gran medida, al persistente pesimismo público ante la marcha de la economía y el rechazo al desarrollo de la guerra contra la República Islámica de Irán. Entre los votantes registrados, la aprobación apenas roza el 40%, evidenciando la incapacidad de la administración republicana de alterar las percepciones negativas a pocos meses de que se celebren los comicios legislativos de mitad de mandato. Ante este panorama, el presidente estadounidense quiere reavivar la supuesta interferencia externa en las elecciones y la manipulación de votos por parte de la oposición en los comicios del 2020, donde le ganó el demócrata Joe Biden. Un ejemplo de ello es el controvertido discurso que dio en la noche del jueves acusando a China de apropiarse de datos electorales.