Luis “Toto” Caputo tuvo un cierre del primer semestre del año con un aprobado. Pero con un “observado” importante. Sigue demostrando que lo suyo es el manejo del sistema financiero, y que domina el mercado local como nadie. En una operación que comenzó el jueves 9 de julio liquidando los Globales con vencimiento en Wall Street y el lunes pasado los Bonares con liquidación en Argentina (según la legislación de cada bono), consiguió que parte de los US$ 4.344 millones que se pagaron quedaran en cuentas comitentes criollas. Los depósitos bancarios en dólares superaron tenuemente los US$ 40.000 millones esta semana, y lenta pero concretamente se acercan a los casi 49.000 de los años dorados de la convertibilidad. Fue con esos dólares de ahorristas que confían en el sistema financiero argentino, con los que le tocó la siempre ingrata tarea de convencer de las bondades de invertir en el gobierno argentino. Y, en parte, lo hizo. En las dos emisiones del nuevo bono estrella diseñado por el ministerio de Economía, el Bonar 29 (AO29), se lograron obtener unos US$ 620 millones de dólares; del total de unos US$ 2.000 millones que esa emisión tiene permitida. El número importante en la ecuación no es este. Sino los US$ 1.300 millones que le restan conseguir para completar los US$ 4.344 millones que deben pagarse el 9 de enero del 2027, en el primer vencimiento importante del próximo ejercicio. Esa es la meta que desde los mercados se esta observando con detenimiento: que tan rápido Caputo y su gente consiguen demostrar que pueden cubrir los pagos del próximo año, manteniendo la consigna que entrar en una puja por tasas de interés con la emisión de deuda voluntaria en los mercados internacionales es sólo una opción. A la que recurrirá cuando estos operadores (sus antiguos compañeros de ruta trader), le aceptan unas tasas de interés de alrededor del 7%. Creen en el Palacio de Hacienda que cuando se vea en el mercado que los vencimientos 2027 están bajo control, ese porcentaje será el que se negocie. Pero no antes. La táctica entonces es ir demostrándole a los operadores, que mientras tanto sus bonos de artesano van cubriendo los compromisos más importantes. Volviendo al próximo pago de peso, el del 9 de enero, necesita unos US$ 4.344 millones. Ya tiene, según él mismo declaró a comienzos de junio, unos US$ 3.000 millones. Necesita entonces unos US$ 1.350 más. De ahí la importancia de mostrar éxitos en las licitaciones de los AO29 que comenzaron esta semana. Esos US$ 620 millones de la primera colocación cerrada entre el glorioso miércoles 15 (día del épico Argentina- Inglaterra) y el jueves 16 cubren casi la mitad de lo que el ministro necesita mostrarle al público local y visitante. Si en las próximas colocaciones sigue este ritmo de demanda, para fin de agosto la incógnita del 9 de enero será despejada. Y comenzará a hablarse del segundo semestre del 2027, año electoral. A propósito de este tema, puede Caputo exhibir este Bonar 29 como una muestra de “riesgo kuka”. La tasa de interés implícita que pagó el mercado por el instrumento estrella del ministro en Hard Dólar, incorporó una tasa de interés del 8,29%. Un nivel importante pero realista si se tiene en cuenta que se trata de un papel que cierra su vida útil el 30 de octubre del 2029, cuando la actual gestión de Javier Milei ya tendría un año y diez meses de terminada. Y, lo que suceda en las elecciones del próximo ejercicio son aún una desventura. Ese riesgo es lo que separa la tasa del 6% anual que paga el bono, con liquidaciones de cupón mensual. Casi un plazo fijo. En definitiva, Caputo está dominando el mercado financiero. Marca los tiempos y mide los resultados. Y el tomar esos US$ 620 millones del mercado con su Bonar 29 lo demuestra. Sólo es cuestión de tiempo para que pueda mostrarle a la Argentina y el mundo que tiene todos los vencimientos abrochados, al menos hasta el 9 de julio del año que viene.
El Gobierno registró el primer déficit fiscal de junio de Milei y será “observado” por FMI
El ministro de Economía avanza en la licitación del Bonar 29 y ya consiguió US$ 620 millones de los US$ 1.300 millones que le restan para cubrir el vencimiento de US$ 4.344 millones de enero de 2027. El mercado observa de cerca si logrará bajar la tasa del 7% que hoy exigen los operadores. Sin embargo, la performance financiera convive con una mala noticia fiscal: junio de 2026 cerró con el primer déficit primario y financiero de toda la gestión de Javier Milei, producto de una recaudación que sigue perdiendo contra la inflación. El FMI, que monitorea de cerca las cuentas públicas mes a mes, ya mira con atención las metas fiscales de 2027.












