Con la inversión más importante de su historia, Pampa Energía se mete en el negocio de la urea, un bien clave en la producción agropecuaria y sensible a los vaivenes internacionales. Para eso, destinará USD 2.700 millones para construir una planta de urea granulada en el Polo Industrial de Bahía Blanca. El objetivo es el de industrializar el gas natural, conectando de forma directa el motor energético de Vaca Muerta con el corazón productivo del sector agropecuario.

La nueva planta proyecta producir 2,1 millones de toneladas anuales de urea hacia fines de 2029. En términos de impacto, el proyecto generará un aporte estimado en 1.000 millones de dólares anuales, producto de la sustitución de importaciones y la apertura de nuevas exportaciones. El objetivo comercial principal ya está definido y será Brasil, un socio estratégico que actualmente importa entre 7 y 8 millones de toneladas de urea por año. Para apalancar el desarrollo, el proyecto ya fue presentado formalmente para su adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

De esta forma, la empresa de Marcelo Mindlin se inserta en un negocio que en Argentina lidera Profertil. Hasta ahora, en el país se produce la mitad de lo que se consume: 1,5 millones de toneladas versus una demanda de 3 millones. El resto se compra en el exterior y un 35% de ese total llega desde Medio Oriente. Una región en conflicto que, este año, provocó un salto fenomenal de los precios en medio de la tensión en el estrecho de Ormuz. El precio avanzó de USD 560 la tonelada a USD 900 en abril. Hoy ese valor volvió a los niveles pre guerra.