Guayaquil (EFE).- La crisis carcelaria en Ecuador impacta de manera desproporcionada a las mujeres familiares de presos, quienes sufren una «pena extendida» al asumir la mayor parte de la carga económica y de cuidados derivada del encarcelamiento, además de enfrentar estigmatización y violencia.

Así lo detalla el informe ‘Sostener la vida dentro y fuera de las cárceles’, elaborado por el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH), con el apoyo de la Organización Mundial Contra la Tortura, entre otros, y presentado este viernes en Guayaquil.

El documento señala que Ecuador atraviesa desde 2018 la peor crisis carcelaria de su historia reciente, con las prisiones convertidas en escenarios de «masacres, torturas, hacinamiento extremo, militarización y abandono estatal».

La crisis «no se limita al sistema penitenciario», sino que se «extiende extramuros» y afecta de forma directa a las familias, especialmente a las mujeres, que viven con la «incertidumbre constante sobre el paradero, la salud y la vida de sus seres queridos».

Fotografía de archivo en la que se observa a los internos de la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil (Ecuador). EFE/ Mauricio Torres